Desde Washington, Estados Unidos. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, declaró este miércoles en Suiza que Irán había aceptado el ingreso de inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para supervisar las reservas de uranio enriquecido que el régimen posee, un paso clave para desmantelar su programa de armas nucleares.
“Los iraníes han accedido a invitar de nuevo a los inspectores del OIEA a su país. Este es un hito importante para el pueblo estadounidense y el primer paso hacia la desnuclearización permanente, es decir, el fin definitivo del programa de armas nucleares en Irán”, afirmó Vance tras 18 horas continuas de negociaciones con la delegación chiíta.
No obstante, las autoridades iraníes desmintieron de inmediato la versión. El jefe de la delegación iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el canciller Abbas Araghchi, que participaron en las conversaciones mediadas por Pakistán y Qatar, no ratificaron lo dicho por el vicepresidente estadounidense.
Además, Esmail Baghaei, vocero de la Cancillería iraní, declaró a la agencia estatal IRNA que no se había asumido “ningún compromiso nuevo” respecto a una visita técnica a los depósitos de uranio que maneja Irán.
La falta de una autorización formal por parte de Teherán deja a Washington sin herramientas para obligar a los iraníes. Hasta el cierre de esta edición, Teherán no se había comunicado con la OIEA, cuyo director general es el argentino Rafael Grossi.

La ofensiva diplomática —y militar— contra la teocracia chiíta fue ordenada por Donald Trump para desmantelar su programa nuclear. Las actuales negociaciones en Suiza persiguen el mismo objetivo geopolítico.
En el centro del debate se encuentra el Memorando de Entendimiento (MOU). Su punto 8 establece que Irán se compromete a no construir armas nucleares. Sin embargo, en la administración republicana asumen ese compromiso con mucha cautela, dado el historial de desconfianza mutua.
El texto exacto del punto 8 del MOU señala:
“La República Islámica de Irán reafirma que no procurará ni desarrollará armas nucleares. Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán han acordado resolver la disposición del material enriquecido almacenado conforme a un mecanismo que se acordará mutuamente de acuerdo con el calendario mencionado en el párrafo siete, con la metodología mínima siendo la dilución regresiva (back blending) en el sitio bajo la supervisión del OIEA. (…) Las dos partes también acordaron discutir el tema del enriquecimiento y otros asuntos mutuamente acordados (…) expresan su intención de abordar inmediatamente estos temas en las negociaciones con el fin de lograr un acuerdo mutuo sobre ellos”.

Estados Unidos busca determinar con exactitud cuántas toneladas de uranio posee Irán. La OIEA es la única organización multilateral con el prestigio global necesario para ejecutar esa delicada tarea. Grossi ya ha estado en Irán y conoce los laberintos de la diplomacia en tiempos de tensión permanente.
Sin embargo, la perspectiva de Teherán sobre su programa nuclear es muy distinta. Aunque el punto 8 del MOU plantea una hoja de ruta para desmantelar el proyecto atómico iraní, la Guardia Revolucionaria y el líder religioso Mojtaba Khamenei no tienen intención de desmantelar lo que consideran su principal recurso de defensa en Medio Oriente.
Trump exige que Irán entregue su uranio enriquecido y que ese material sea trasladado fuera del territorio iraní. Además, el presidente estadounidense sostiene que el régimen debe entregar sus centrifugadoras y aceptar un control estricto de sus recursos económicos para evitar cualquier desvío encubierto hacia el plan nuclear.
En este escenario, un acuerdo entre ambas potencias parece aún muy lejano. La Casa Blanca ya levantó las sanciones a las exportaciones petroleras iraníes, tiene previsto descongelar 6.000 millones de dólares depositados en Qatar, y realiza esfuerzos —públicos y secretos— para mantener la paz entre Israel y Hezbollah.
A pesar de estas concesiones, para Teherán nada parece suficiente. El régimen exige constantes prerrogativas y dilata las medidas que reclama Estados Unidos para avanzar en las negociaciones que comenzaron en Suiza.
Fuente: Infobae