Cinco personas fueron asesinadas y otras cinco quedaron heridas en una masacre ocurrida la noche del viernes 15 de mayo de 2026, en una cancha de ecuavóley en el cantón costero de Montecristi, en la provincia de Manabí.
Las víctimas fueron identificadas como Anthony Alexander Tejena Macías, de 27 años; Pedro Mauricio Sánchez Figueroa, de 32; Máximo Ernesto Figueroa Zambrano, de 44; Pastor Palemon Ponce Pincay, de 57; y Andy Jeremy Moreira Cantos, de 21 años. Todos eran oriundos de las comunidades de Ligüiqui, en Manta, y San José, en Montecristi.
Sus muertes no son hechos aislados, sino parte de la ola de violencia que existe en el país. Según datos del Ministerio del Interior, entre enero y mayo de 2026, se cometieron 3.485 homicidios intencionales. Esta es la segunda cifra más alta registrada en la historia del país, solo por debajo de los 4.083 asesinatos registrados en el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, esto no es todo. Los 3.485 homicidios intencionales cometidos en 2026 muestran que hubo un homicidio aproximadamente cada 1 hora y 2 minutos. 23 crímenes cada día.
Además, los 3.485 homicidios registrados en los primeros cinco meses de 2026 superan en un 37,1% a los de 2024, cuando se reportaron 2.542 casos. También son un 16% más altos que los de 2023, año en que se contabilizaron 3.005 asesinatos en el mismo período.
La diferencia es todavía más marcada si se amplía la perspectiva temporal. Frente a 2022, cuando se registraron 1.793 homicidios entre enero y mayo, la cifra de 2026 es un 94,4% superior. En comparación con 2021, que cerró ese período con 869 asesinatos, el incremento alcanza el 301%. Es decir, el número de homicidios prácticamente se cuadruplicó en apenas cinco años.
El contraste con los años previos al auge de la violencia criminal es aún más contundente. Los 3.485 homicidios de 2026 representan un aumento del 607% respecto a 2020, cuando se reportaron 493 casos; un incremento del 635% frente a 2019, que registró 474 asesinatos; y un alza del 683% en comparación con 2018, cuando hubo 445 muertes violentas. Incluso frente a 2017, con 454 homicidios, el crecimiento alcanza el 668%.
La violencia se expande
La violencia criminal no es un fenómeno concentrado en unas pocas ciudades. Entre enero y mayo de 2026 se registraron los asesinatos en 138 de los 222 cantones, según datos del Ministerio del Interior. Esto significa que el 62,2% del territorio ecuatoriano experimentó al menos un asesinato durante los primeros cinco meses de este año.
Esta cifra refleja una expansión geográfica de la violencia. Es decir, casi dos de cada tres cantones ecuatorianos registraron homicidios intencionales. El dato también implica que únicamente 84 cantones permanecieron sin reportar asesinatos durante ese período, convirtiendo a la violencia letal en un fenómeno de alcance nacional.
Aunque los asesinatos se extendieron por gran parte del territorio, la concentración sigue siendo elevada en determinados puntos. Guayaquil encabezó la lista con 944 homicidios, equivalente al 27,1% de todos los asesinatos registrados en el país. Le siguieron Machala, con 193 casos; Durán, con 156; Manta, con 133; y Quito, con 104.
La expansión también se evidencia en la presencia de homicidios en cantones pequeños y medianos que históricamente registraban pocos hechos violentos.
Localidades como Isidro Ayora, Chaguarpamba, Palora, Loreto, Limón Indanza, Yantzaza o Centinela del Cóndor aparecen en los registros de 2026 con al menos un asesinato, mostrando que la violencia ya no está limitada a los grandes centros urbanos o portuarios.
Los datos revelan además la consolidación de varios corredores de violencia. La Costa concentra la mayor cantidad de cantones afectados, especialmente en las provincias de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas. Sin embargo, la presencia de homicidios en cantones de la Sierra y la Amazonía confirma que el fenómeno ha alcanzado prácticamente todas las regiones del país.
Radio Pichincha
LV