Un equipo de psicólogos de la Universidad de Ámsterdam ha desarrollado una herramienta para medir el youniversalismo, una forma de pensamiento que considera verdadero aquello que se siente o experimenta de manera subjetiva. Este concepto, publicado en la revista científica Personality and Individual Differences, vincula esa manera de entender la realidad con la espiritualidad y el escepticismo hacia la ciencia, según detalla el propio centro académico y el artículo de investigación.
La escala de youniversalismo evalúa lo que los investigadores denominan epistemología intuitiva, es decir, la creencia de que la verdad puede obtenerse a partir de las emociones personales y la intuición, sin necesidad de evidencia externa. De acuerdo con la Universidad de Ámsterdam, este patrón de pensamiento se organiza en dos ejes principales: la verdad experiencial y la verdad subjetiva. A lo largo de cuatro estudios con un total de 1.587 participantes, los investigadores encontraron que esta escala presenta vínculos claros con la espiritualidad y una menor confianza en el conocimiento científico.
El contexto en el que surge esta investigación es el de la posverdad, donde corregir la desinformación se vuelve especialmente complejo cuando las emociones y las creencias personales pesan más que los hechos objetivos. Bastiaan T. Rutjens, psicólogo de la Universidad de Ámsterdam, señaló en un comunicado que “esto puede tener graves consecuencias”, en referencia a la dificultad de contrarrestar información falsa cuando las personas priorizan su intuición sobre los datos verificados.
El artículo científico está firmado por Julius März, Ann-Kathrin Arui y Bastiaan T. Rutjens. En él se explica que, tradicionalmente, las ciencias naturales y del comportamiento parten de la premisa de que la verdad puede evaluarse de manera objetiva mediante métodos empíricos. Frente a esa postura, la epistemología intuitiva sostiene que una persona puede sentir qué es verdadero y extraer la verdad de su propia intuición.

Según Rutjens, citado por la Universidad de Ámsterdam, el concepto de youniversalismo ya había sido explorado previamente en el ámbito de las humanidades, en particular por el investigador Wouter Hanegraaff, pero hasta ahora no existía una manera adecuada de medirlo. El término youniversalismo surge de la combinación de las palabras inglesas “you” (tú) y “universalism” (universalismo), para expresar la idea de que el individuo se coloca en el centro de la construcción y explicación del mundo que lo rodea.
Los dos componentes de la escala: verdad experiencial y verdad subjetiva
La herramienta diseñada por los investigadores diferencia dos dimensiones fundamentales, descritas de manera coincidente tanto por la universidad como por el estudio científico. La primera, denominada “la verdad es experiencial”, hace referencia a la capacidad de una persona de percibir por intuición si una afirmación es cierta.
La Universidad de Ámsterdam ilustró esta dimensión con frases como: “Confío en mi intuición para saber qué es verdad” y “Normalmente puedo sentir si una afirmación es correcta, aunque no pueda explicar por qué”. En el artículo académico, esta dimensión se describe como la noción de que una persona puede sentir lo que es verdad.
La segunda dimensión, “la verdad es subjetiva”, se refiere a la creencia de que la verdad es relativa y personal. La nota emitida por la universidad ejemplifica este aspecto con enunciados como: “Lo que es verdad depende del contexto” y “La verdad viene de dentro”.
El estudio académico añade un matiz importante: aunque ambas dimensiones se asemejan, no son idénticas. Según el artículo, una persona puede creer en una verdad objetiva y, al mismo tiempo, pensar que puede hallarla a través de la intuición. O, por el contrario, puede aceptar que distintas personas tengan verdades válidas sin necesariamente confiar en su propio instinto.

Proceso de validación de la escala
El artículo científico detalla que los investigadores desarrollaron y validaron la escala a lo largo de cuatro estudios con un total de 1.587 participantes. La Universidad de Ámsterdam resume este proceso indicando que la herramienta se puso a prueba con más de 1.500 personas.
Según el resumen del estudio, los primeros tres análisis revisaron una amplia variedad de enunciados mediante análisis factoriales exploratorios, para determinar el número óptimo de preguntas y de factores. El cuarto estudio confirmó una estructura de dos factores, evaluó su relación con escalas similares y examinó su validez predictiva.
La versión final de la escala quedó compuesta por nueve ítems, con una alta consistencia interna y dos factores moderadamente correlacionados, de acuerdo con lo reportado en el artículo. Ese mismo resumen señala que la escala presenta asociaciones moderadas con instrumentos ya establecidos sobre intuición y explica una varianza propia en lo que respecta a la desconfianza en la ciencia y la espiritualidad.
El texto académico precisa, además, que el primer estudio reclutó a 400 participantes del Reino Unido a través de la plataforma Prolific. Ese trabajo inicial fue aprobado por el comité de ética de la Facultad de Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Universidad de Ámsterdam y examinó inicialmente 20 ítems.

Vínculos con la espiritualidad y la desconfianza en la ciencia
La nota de la Universidad de Ámsterdam afirma que, cuanto más se consideran las personas espirituales, mayor es su puntuación en youniversalismo y menor su nivel de confianza en la ciencia. Rutjens sostuvo en ese comunicado que esto apunta a un “mayor escepticismo hacia los hallazgos científicos”.
El artículo académico aborda esta relación con cautela metodológica. Según su resumen, el youniversalismo aporta capacidad explicativa propia sobre la espiritualidad y la desconfianza en la ciencia, incluso cuando se lo analiza junto con otros constructos relacionados.
La universidad también menciona ejemplos concretos de posibles consecuencias de este patrón de pensamiento, como las teorías conspirativas en torno al coronavirus o el consumo de leche cruda por razones de salud. Rutjens afirmó que quienes creen que la verdad nace de sus propios sentimientos tienden a resistirse más a los datos, a los expertos o a las fuentes oficiales.
Según la institución académica, esta escala podría ser de utilidad para responsables públicos, médicos o divulgadores científicos, ya que permitiría identificar mejor qué grupos se apoyan más en la intuición. Esa información, añadió la universidad, ayudaría a ajustar la presentación de la información científica para que sea más efectiva entre públicos que no se dejan convencer únicamente por los datos.
Fuente: Infobae