Siguiendo la corriente conservadora que recorre América Latina, Colombia ha dado un vuelco político. Luego de cuatro años de un gobierno progresista marcado por reformas ambiciosas pero empañado por escándalos de corrupción, un outsider se prepara para ocupar la Casa de Nariño. Se trata del abogado Abelardo de la Espriella, quien confirmó su favoritismo en la segunda vuelta electoral.
Con 48 años de edad, nacido en Bogotá, criado en Montería (Córdoba) y poseedor de triple nacionalidad —colombiana, estadounidense e italiana—, De la Espriella asumirá el mando de un país que, como evidenciaron las urnas, se encuentra profundamente dividido. El novel político supo capitalizar el creciente descontento hacia la administración de Gustavo Petro y, bajo el lema de “reconstruir” el Estado, logró consolidar un apoyo masivo.
Al igual que en Argentina, Ecuador y Perú, donde movimientos libertarios y conservadores alcanzaron el poder, y respaldado por figuras como Donald Trump, presidente de EE.UU.; Giorgia Meloni, primera ministra de Italia; y el exprimer ministro británico Boris Johnson, el jurista dispondrá de cuatro años para implementar su modelo de “patria milagro”, cuya hoja de ruta incluye una ambiciosa reforma gubernamental.

De la Espriella llega al poder con la promesa de implantar un modelo de seguridad total, acompañado de un rápido crecimiento económico y una drástica reducción del tamaño del Estado. Bajo estas premisas, el nuevo jefe de Estado capitalizó el respaldo de sectores opositores y del centro político, que exigían un cambio de rumbo en la política nacional, especialmente en seguridad y economía, frente al gobierno saliente.
En contraste con el proyecto político actual, el mandatario electo enfrenta el enorme desafío de iniciar una transición rápida hacia una agenda que priorice el orden público, la erradicación de economías ilegales y la modernización institucional. En total, son 13 las propuestas centrales de su plan de gobierno, que arrancará con la implementación de un paquete de 90 decretos el mismo día de su posesión, al estilo de Trump.
Seguridad: mano dura contra el crimen, control territorial y nuevas tecnologías
Apoyándose en los principios de la seguridad democrática de uno de sus mentores, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el nuevo jefe de Estado busca priorizar la recuperación de los territorios que, según afirma, están bajo el control de la criminalidad. Su plan contempla una versión 2.0 de esta política de defensa, con el objetivo de recuperar el control en los primeros 90 días de gobierno, sin que ello implique el fin del conflicto armado.
Entre las medidas, se destaca la creación de una nueva fase del Plan Colombia, iniciativa surgida durante la administración de Andrés Pastrana, apoyada en drones, inteligencia artificial y alianzas estratégicas con Estados Unidos e Israel. Asimismo, la agenda de seguridad propone la construcción de 10 megacárceles de máxima seguridad, el aumento de penas para delitos de alto impacto y la eliminación de beneficios para reincidentes.

Una de las metas en esta línea de acción es la destrucción de 330.000 hectáreas de coca mediante fumigación aérea, complementada con erradicación manual y persecución financiera al narcotráfico. Del mismo modo, De la Espriella impulsará la creación de un Bloque de Búsqueda contra la extorsión y la incorporación de veteranos y reservistas en la primera línea de seguridad.
En este campo, se enfocarán esfuerzos para robustecer a la fuerza pública, con el fin de desarticular a los grupos armados, que serán combatidos “sin cuartel”. Sin embargo, uno de los puntos más polémicos de la propuesta del presidente electo es el apoyo a la legalización del porte de armas para ciudadanos, siempre que puedan demostrar capacidad para su uso, lo que ha generado un intenso debate en redes sociales.
Para garantizar la seguridad, De la Espriella promete vigilancia urbana con drones, cámaras de identificación facial y monitoreo constante, así como el uso de inteligencia artificial y sensores en puntos clave. Además, en las cárceles, planea bloquear por completo las comunicaciones para impedir que los líderes criminales operen desde prisión. En síntesis, la tecnología será indispensable para modernizar el Estado y combatir el crimen con eficiencia.
Economía: reducción del Estado y estímulo al sector privado para un crecimiento acelerado
En el ámbito económico, el presidente se fijó como meta un crecimiento anual del 7% y la reducción del Estado en hasta un 40%, mediante la eliminación de entidades y la fusión de ministerios, aunque posteriormente moderó su discurso sobre este último punto. Asimismo, De la Espriella considera que los trámites burocráticos imponen trabas al sector privado y buscará regular el marco normativo para los generadores de empleo.

El programa incluye una reducción de la carga tributaria para empresas, la eliminación de impuestos como el 4 x 1.000, que sería desmontado de manera gradual, y el impuesto a la gasolina; además de la promoción del fracking y la exploración petrolera para fortalecer la soberanía energética. El respaldo a esta técnica de explotación de hidrocarburos, que denominó una “obra civil”, le ha valido fuertes críticas de sectores ambientalistas.
El gobernante impulsará el programa País de Propietarios, que facilitará el acceso a vivienda propia con créditos al 2% anual a 30 años. Por otro lado, adelantará la modernización de la Dian con inteligencia artificial para reducir la evasión fiscal y desarrollará un ecosistema proempresa que incentive la inversión privada, convencido de que no es el Estado el que genera riqueza, sino las condiciones para que los empresarios la produzcan.
En cuanto al ajuste fiscal, una de las prioridades de su administración es que en su etapa inicial sea de unos $70 billones, con el objetivo de refinanciar la deuda pública. Por su parte, la política rural girará en torno a la alianza entre el campo y la empresa privada, con créditos al 8,7% anual y titulación masiva de tierras; y se creará el plan Cosecha Solidaria, que garantizará la seguridad alimentaria, con incentivos para empresarios que generen empleos.
Salud: plan de choque de 10 billones y pilares de transparencia
Como lo anunció en campaña, se espera que el sector salud sea intervenido con un plan de choque de 10 billones de pesos, destinado a sanear deudas históricas del sistema, directamente con clínicas y hospitales, y garantizar el acceso a medicamentos y tratamientos, con énfasis en pacientes crónicos y enfermedades huérfanas. En ese sentido, se establecerá la revisión trimestral de la ejecución de las EPS.

Así, se restablecerá el flujo de recursos al sistema mediante la implementación de una Ley de Punto Final para sanear los pasivos históricos y frenar, a su juicio, la crisis humanitaria que se gestaba. Con ello, el paciente será el centro del sistema, en un modelo que priorizará la atención primaria y la medicina domiciliaria, y se fortalecerá la red hospitalaria y las condiciones laborales del personal sanitario.
Paz y justicia: ruptura con los modelos de negociación de Petro
Una de las propuestas que lo distanciaron de su contradictor y le valieron importantes apoyos es su intención de acabar con el modelo de la Paz Total impulsado por su antecesor. De la Espriella no adelantará negociaciones con grupos armados y, en cambio, lanzará una ofensiva para capturar cabecillas criminales por región en los primeros 90 días, considerando que las mesas de negociación fortalecieron estas estructuras.
El presidente ha calificado la postura de Petro como una “farsa” y un “engaño” que, en su análisis, fomenta la impunidad. Por ello, con el reacomodo de unidades en las Fuerzas Militares y de Policía, que incluye la reactivación de Fuerzas de Tarea Conjunta, hará énfasis no solo en el combate, sino en la persecución de capitales ilícitos, la extinción de dominio exprés y la judicialización acelerada de responsables de delitos de alto impacto.
Programas sociales: educación digital, familia como eje y protección de grupos vulnerables
De la Espriella impulsará la creación de una universidad virtual en casa, una plataforma educativa gratuita y certificada para ampliar el acceso a la educación superior, junto con créditos Icetex al 2% con plazos de 10 años y periodo de gracia. El proyecto social buscará la formación de 200.000 cuidadoras, la capacitación de mujeres en economía digital y programas de ciclos cortos en áreas de alta demanda tecnológica.

Para el jefe de Estado, que se ha convertido en el fenómeno político más importante de las últimas dos décadas en Colombia, la familia es presentada como núcleo central de la sociedad. El plan busca reducir la violencia contra la mujer en un 30% y los feminicidios en un 40%, a través de rutas judiciales expeditas y atención psicológica gratuita 24 horas, en una problemática que será clave entender como un asunto prioritario de orden público.
El abogado promoverá el “capitalismo popular” para que los empleados sean accionistas de las empresas donde trabajan, y la participación ciudadana en la vida económica. En su plan de gobierno, la mejora de los salarios y la inclusión de jóvenes en el mercado laboral mediante programas de formación digital y estímulos fiscales a creadores de contenido también forman parte de su agenda social, aunque sea partidario de la privatización estatal.
Reforma estatal y lucha anticorrupción: guerra contra el exceso burocrático
Y aunque intentó moderar el alcance de esta propuesta, y negó que exista una lista de las entidades que desaparecerán en su cuatrienio, el presidente electo considera necesaria una reestructuración severa del tamaño del Estado y ha planteado la eliminación de organismos considerados innecesarios. Esta iniciativa está inspirada en la política implementada por Javier Milei en Argentina, que redujo en un 50% sus dependencias.
En cuanto a la lucha contra la corrupción, el primer mandatario tendrá un Bloque Anticorrupción liderado directamente por su despacho, apoyado en la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) y en la extinción de dominio exprés para recuperar bienes y recursos desviados. Para ello, la meta es que todos los procesos de contratación pública se realicen a través de tecnología blockchain para garantizar la transparencia.

Un aspecto relevante en su política exterior es que estará centrada exclusivamente en el interés nacional, pues el mandatario prometió no salir de Colombia durante su administración y delegará la diplomacia internacional a su canciller o a su vicepresidente, José Manuel Restrepo. Su agenda no descarta el posible retiro de Colombia de la ONU y la OEA, pero restablecerá relaciones con Israel.
Energía y transición tecnológica: el petróleo y el gas de nuevo en el eje
Por último, De la Espriella recuperará la exploración y producción de hidrocarburos como petróleo y gas, y como se mencionó, impulsará el fracking bajo monitoreo científico y despolitizando la administración de Ecopetrol. De esta forma, también se asumirá la deuda para reducir el costo de la energía eléctrica, especialmente en la región Caribe, que se ha convertido en un dolor de cabeza para las administraciones recientes.
Aunque para algunos podría resultar sorpresiva, por sus nulos orígenes políticos, la victoria de De la Espriella, que asumirá a partir del próximo 7 de agosto, representa el inicio de un periodo orientado a la seguridad, el crecimiento económico y la reforma estatal, con la promesa de recuperar el orden, incentivar el desarrollo y modernizar las instituciones colombianas, que según el mandatario han sido corroídas por un modelo anacrónico.
Fuente: Infobae