Colombia tiene un nuevo mandatario. Abelardo de la Espriella fue elegido presidente para el periodo 2026-2030, luego de imponerse en la segunda vuelta electoral frente al oficialista Iván Cepeda. El resultado se oficializó tras el escrutinio, donde la mayoría de los votantes respaldó su aspiración a la Casa de Nariño.
El empresario y abogado triunfó con 12.944.441 votos, equivalentes al 49,65%, de acuerdo con el 98,86% de las mesas informadas en el preconteo de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
En la primera vuelta, De la Espriella ya había liderado la contienda con 10.361.499 sufragios (43,74%), mientras que Cepeda alcanzó 9.688.361 votos (40,90%).
La llegada del nuevo jefe de Estado cierra una campaña que, en menos de un año, transformó a uno de los abogados más visibles del país en una figura central de la política nacional. Sin haber ocupado cargos de elección popular ni funciones gubernamentales previas, construyó su candidatura sobre su perfil de empresario, litigante y opinador en redes sociales, donde consolidó una comunidad de seguidores antes de anunciar formalmente sus aspiraciones presidenciales en julio de 2025.
Durante la contienda, De la Espriella recorrió diversas regiones con un discurso centrado en seguridad, autoridad, lucha contra la corrupción y recuperación económica. En plazas, auditorios y encuentros ciudadanos, apeló constantemente a símbolos nacionales como la bandera colombiana, la camiseta amarilla de la selección y referencias a la defensa de la patria. Esos elementos se convirtieron en parte esencial de su identidad política y de la narrativa impulsada por su movimiento Defensores de la Patria.
Una campaña tejida con símbolos y mensajes de unidad nacional

A lo largo de los meses, el entonces candidato promovió consignas sobre orden institucional, protección ciudadana y valores tradicionales. Sus intervenciones incluían banderas colombianas y frases para reforzar el sentimiento de unidad nacional. Su apodo de “El Tigre” y el célebre lema de campaña “Firmes por la patria”, coreados por simpatizantes, se transformaron en los rasgos más distintivos de su imagen política.
La estrategia también se apoyó en una presencia digital constante. Incluso antes de formalizar su candidatura, el abogado mantenía una intensa actividad en redes sociales mediante videos, transmisiones y publicaciones que lo posicionaron en debates públicos. Esa exposición facilitó que su mensaje llegara a ciudadanos descontentos con el rumbo del país y con los partidos tradicionales.
De la Espriella se presentó como un outsider, un empresario independiente y una alternativa a las estructuras políticas de siempre. Aunque recibió respaldos de dirigentes y sectores de diversas corrientes en la recta final, insistió en que su proyecto representaba un cambio frente a las élites que históricamente gobernaron Colombia, acercándolo así a la mayoría del electorado.
Gira por las regiones con la seguridad como estandarte

La seguridad fue uno de los ejes principales de su campaña. De la Espriella planteó propuestas contra el narcotráfico, las organizaciones armadas ilegales y la criminalidad urbana. Sus discursos hacían énfasis en fortalecer la capacidad operativa del Estado, aumentar la presión sobre las estructuras criminales y modificar políticas aplicadas en el gobierno anterior.
En sus recorridos por el Caribe, el centro del país, los Llanos Orientales, el Eje Cafetero, Antioquia y varias ciudades clave, el candidato concentró sus intervenciones en el orden público. La campaña también estuvo marcada por un amplio esquema de seguridad, debido a amenazas denunciadas por su equipo y a hechos de violencia registrados durante el proceso electoral.
La seguridad se consolidó como su principal bandera y uno de los mensajes con mayor capacidad de movilización. Entre sus propuestas estaban el fortalecimiento de las fuerzas armadas, mano dura contra el narcotráfico y acciones contra grupos ilegales. Ese enfoque conectó con sectores ciudadanos preocupados por el deterioro de las condiciones de seguridad en distintas regiones del país.

Del mundo corporativo y los tribunales a la Casa de Nariño
Abelardo de la Espriella construyó una trayectoria empresarial antes de convertirse en uno de los abogados más reconocidos de Colombia. Como litigante, participó en procesos de alta visibilidad, representando a figuras políticas, empresarios, comunidades afectadas por conflictos ambientales y víctimas en diversos casos judiciales.
Su nombre ganó notoriedad nacional por su intervención en casos de gran repercusión mediática, exposición que después aprovechó para afianzarse como líder de opinión. Paralelamente, desarrolló actividades en bienes raíces, comercio, ganadería, alimentos, bebidas y servicios jurídicos. Según explicó durante la campaña, parte de los recursos para financiar su aspiración provinieron de sus negocios y de créditos personales.
La fórmula vicepresidencial, encabezada por José Manuel Restrepo, aportó experiencia en economía y administración pública. En los meses previos a la segunda vuelta, la candidatura recibió el respaldo de dirigentes políticos, movimientos regionales y sectores afines a su propuesta de gobierno. Con esos apoyos, De la Espriella amplió su base electoral hasta alcanzar la Presidencia de la República.
Fuente: Infobae