Desde que Microsoft rediseñó la interfaz de Windows 11, muchos usuarios han enfrentado dificultades para modificar el menú contextual. El nuevo orden y los íconos actualizados, aunque visualmente más limpios, han generado molestias por la pérdida de funciones rápidas.
A pesar de que la apariencia renovada busca ofrecer una experiencia más ordenada, la dificultad para acceder a acciones básicas con rapidez se ha convertido en una queja recurrente entre los usuarios.
Limitaciones del menú contextual en Windows 11
El menú contextual, que aparece al hacer clic derecho sobre archivos, carpetas o el escritorio, es una de las herramientas más empleadas a diario. En ediciones anteriores de Windows, era posible ejecutar acciones comunes como copiar, pegar, renombrar o abrir con una aplicación específica con un solo clic.
Con la llegada de Windows 11, muchas de esas opciones quedaron ocultas tras un submenú o simplemente desaparecieron de la vista principal.

Este cambio, que pretendía modernizar la experiencia visual y evitar listas interminables, ha provocado incomodidad. Los usuarios ahora deben realizar más clics para alcanzar las mismas funciones de siempre.
Además, el tamaño de los botones y la disposición de las opciones no resultan intuitivos para quienes están acostumbrados a versiones previas. El menú contextual no solo es menos práctico, sino que también se ha vuelto complicado de modificar o limpiar de opciones innecesarias.
Custom Context Menu: la solución gratuita
Ante la falta de herramientas oficiales para personalizar el menú contextual, ha surgido Custom Context Menu, una aplicación gratuita disponible en la tienda oficial de Windows. Esta permite crear nuevas entradas personalizadas en el menú contextual.
La aplicación se presenta como una solución práctica para quienes desean añadir accesos directos a programas, comandos o tareas que realizan con frecuencia.

Por ejemplo, es posible agregar un botón para abrir cualquier aplicación instalada, ejecutar scripts, o lanzar argumentos específicos de PowerShell o FFmpeg sobre un archivo seleccionado. Las posibilidades dependen de la creatividad del usuario.
Cómo configurar Custom Context Menu
Al iniciar la aplicación, la pantalla principal aparece vacía y sin instrucciones detalladas, lo que puede desconcertar al principio. El primer paso consiste en pulsar el botón Add, ubicado en el centro de la ventana.
Al hacerlo, se despliega un panel donde el usuario define el nombre del nuevo acceso directo, el programa que desea ejecutar, los parámetros o comandos que acompañarán la acción y el aspecto visual que tendrá este botón en el menú contextual.
Esto permite, por ejemplo, crear un acceso directo que utilice FFmpeg para extraer el audio de un archivo de vídeo, o lanzar una orden específica en la terminal de comandos.

También es posible configurar accesos para redimensionar imágenes con un editor predilecto, convertir archivos entre formatos, clasificar documentos en carpetas determinadas, escanear archivos con un antivirus de preferencia o renombrar lotes de archivos de acuerdo a un patrón.
La principal ventaja de Custom Context Menu reside en su rapidez. Una vez configurados los accesos, basta con hacer clic derecho sobre un archivo y seleccionar la acción personalizada, evitando tener que abrir aplicaciones externas o escribir comandos manualmente.
Aunque la tienda muestra un precio simbólico de 99 céntimos, en realidad la versión de prueba es completamente funcional y puede utilizarse indefinidamente. El pago es opcional.
Si bien en Windows 10 era relativamente más sencillo modificar el menú contextual, los cambios seguían limitados a las funciones añadidas por aplicaciones de terceros.
Para agregar nuevas opciones personalizadas, era necesario editar el registro y crear scripts, un proceso poco accesible para el usuario promedio. Custom Context Menu elimina prácticamente todas esas barreras técnicas, permitiendo que cualquier persona configure su menú contextual sin riesgos ni complicaciones.
Fuente: Infobae