Han pasado poco más de dos semanas desde la partida del Indio Solari, y el lamento continúa presente tanto entre sus fanáticos como en la escena musical. El legado de una de las figuras más icónicas del rock argentino sigue inspirando homenajes, evocaciones y gestos de afecto en todo el país. Entre estas manifestaciones, una de las más impactantes fue la de Skay Beilinson, el legendario guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, quien decidió rendir tributo a su antiguo compañero durante el primer concierto que ofreció luego de conocer la noticia de su fallecimiento.

El conmovedor suceso ocurrió el sábado por la noche en el Complejo República de Venezuela, ubicado en la localidad bonaerense de Bolívar, donde Skay se presentó junto a su agrupación Los Fakires. En medio de un ambiente iluminado por luces azules y neón, el músico tomó el micrófono y, visiblemente afectado por la emoción, dedicó su interpretación de “Todo un palo” en honor al Indio. “A la memoria de un amigo y para todos ustedes”, manifestó ante una audiencia que reaccionó con aplausos y un silencio respetuoso. La canción, considerada un himno de la icónica banda platense, adquirió una carga especial, marcando un instante que fue capturado en numerosos videos por los asistentes.
Las plataformas digitales se encargaron de difundir esas imágenes, y millares de seguidores publicaron mensajes que reflejaban la conmoción colectiva. “Qué lástima haber estado tantos años distanciados y no poder abrazarse y perdonarse antes de la partida”; “Me destruye”; “Me parte el alma”; “El tipo se tuvo que morir para que lo vuelva a llamar amigo”; “¡El corazón de Patricio Rey!”, fueron algunos de los comentarios que circularon, evidenciando la profundidad del lazo que unió, y luego separó, a los máximos referentes de Los Redondos.

Un adiós que trascendió las redes
El tributo de Skay no representó el primer gesto público posterior al deceso de Solari. El viernes 5 de junio, inmediatamente después de que se difundiera la noticia, el guitarrista usó su cuenta de Instagram para despedirse de su viejo camarada: “Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje, mi querido amigo, hasta siempre. Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre”, redactó, informando además que su agenda de presentaciones quedaría suspendida “hasta nuevo aviso” en ese momento.
La trayectoria conjunta entre el Indio y Skay constituye un pilar esencial del rock nacional. Desde los inicios tumultuosos en la segunda mitad de la década de 1970, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue transformándose, expandiéndose y llenando estadios por toda la Argentina. El proyecto artístico, que se edificó sobre una base de hermetismo y misticismo, concluyó abruptamente a finales de 2001, cuando ambos líderes anunciaron la separación. Con el paso del tiempo, salieron a la luz las diferencias personales y profesionales que habían permanecido ocultas, y el distanciamiento entre Solari, Skay y la Negra Poli —pareja del guitarrista y mánager de la banda— se volvió cada vez más evidente.
En declaraciones anteriores, el Indio no rehuyó hablar sobre el final de Los Redondos. A fines del año pasado, durante una conversación en Perros de la Calle (Urbana Play), Solari recordó: “Viví un duelo con el final de Los Redondos porque era mi banda”. Sin titubeos, mencionó traiciones y heridas aún abiertas. “A Skay se le ocurre decir en un reportaje que todo esto (el fin del grupo) se debía a que uno de nosotros se había querido quedar con la gloria de la banda. Semilla no fue, soy yo”, expresó con sarcasmo, aludiendo a la complejidad de aquella despedida.
El alejamiento se intensificó con los años, y en el libro de memorias Recuerdos que mienten un poco, el Indio manifestó su desilusión con Skay y Poli, detallando las razones que lo llevaron a romper el vínculo. La controversia por la custodia de grabaciones audiovisuales de conciertos fue el detonante, provocando la disolución de la banda y dejando una cicatriz visible en la cultura popular argentina. El transcurso del tiempo no logró cerrar esa brecha, que se mantuvo presente hasta el último día de Solari.
No obstante, el balance final de Los Redondos incluye logros artísticos indiscutibles: canciones emblemáticas, una mitología singular y la lealtad de varias generaciones. “En su momento hicimos cosas… canciones muy lindas, hicimos una mitología buena. Pero ahora me encontré con unos socios estupendos para hacer música, esta banda es estupenda”, reconoció el propio Indio sobre Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, quienes lo acompañaron en su etapa solista a partir de 2004.
El homenaje de Skay Beilinson en Bolívar fue interpretado por muchos como un acto de justicia poética y una muestra de que, por encima de los desencuentros, el cariño y la historia compartida siguen prevaleciendo. La memoria del Indio Solari perdura en cada melodía, en cada tributo y en la emoción de quienes, concierto tras concierto, reafirman el mito de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Fuente: Infobae