Eliminar una hormiga aplastándola dentro del hogar puede agravar una infestación, ya que este acto desprende feromonas que alertan a otras de la misma colonia. Así lo detalla una guía de Reader’s Digest con la participación de Laurel Hansen, doctora y experta certificada en biología de hormigas.
El equivocado gesto que provoca la llegada de más hormigas a una casa es precisamente aplastar una en el interior. De acuerdo con la fuente citada, al morir el insecto expulsa señales químicas que notifican a la colonia, atrayendo a más obreras al mismo sitio, especialmente en áreas como la cocina o el baño.
Hansen explicó al medio que las hormigas mantienen una limpieza rigurosa tanto del nido como de sus senderos. Por ello, si una muere cerca de una de esas rutas de feromonas, otras obreras se acercan para recoger el cuerpo o reaccionar ante una posible amenaza.

Lo que comienza con un solo insecto puede derivar en una aglomeración notable de más hormigas. La respuesta varía según la especie: algunas despachan unas cuantas obreras, mientras que otras, como las hormigas de fuego, pueden congregarse por miles.
La razón científica tras la reacción en cadena
La guía señala que esas señales de alarma pueden ser detectadas a varios centímetros de distancia, dependiendo del tipo de hormiga. Si muchas aparecen de forma rápida, eso podría ser señal de que la colonia se localiza cerca.

Las obreras siguen rastros de feromonas ya establecidos y, al percibir una señal de alarma o de muerte, emiten nuevas señales que convocan a más individuos por la misma ruta. De esta manera se genera un efecto en cadena que culmina en una acumulación de hormigas en el punto donde se aplastó al insecto.
Investigadores de la Universidad de Vanderbilt sostienen, según Reader’s Digest, que el olfato de las hormigas es más agudo que el de otros insectos. La publicación añade que el viento puede facilitar que la señal química se propague más lejos y que, con la descomposición, el cuerpo libera ácido oleico, una sustancia más fuerte y persistente.
Medidas prácticas si ya hay hormigas en casa

Si se observa una sola hormiga, Hansen recomienda sacarla de la vivienda y dejarla a una distancia prudente para evitar que retorne de inmediato. Si hay más de una en un lugar con comida o agua, la publicación aconseja adoptar medidas de control y prevención más contundentes.
Entre esas acciones, el medio menciona un cebo con ácido bórico mezclado con azúcar y agua. Su efecto no es instantáneo: las obreras lo ingieren, lo transportan al nido y allí lo comparten con la reina y las larvas.
La publicación añade que ciertas hormigas domésticas olorosas, como las conocidas como hormigas del azúcar, pueden albergar múltiples colonias y varias reinas. En esos casos, atacar varias colonias al mismo tiempo con cebo resulta la táctica más efectiva.

Antes de aplicar productos químicos, la fuente indica que es fundamental leer todas las instrucciones de la etiqueta. También sugiere mantener los cebos fuera del alcance de niños y mascotas.
La evidencia científica reciente revela que las hormigas sienten una fuerte atracción por alimentos procesados como galletas o papas fritas. Un estudio del Smithsonian Tropical Research Institute advierte que la presencia de estos residuos en el hogar puede alterar el comportamiento de estos insectos, favoreciendo su concentración en zonas donde hay migas o restos comestibles.
Estrategias para prevenir futuras invasiones

Si es posible identificar por dónde ingresan, Laurel Hansen aconseja sellar esos accesos y retirar la vegetación que rodea la vivienda. También sugiere limpiar con jugo de limón o vinagre las áreas donde se hayan visto hormigas para neutralizar sus rastros químicos.
La prevención también implica inspeccionar el exterior de la casa. Árboles, arbustos, flores u otras plantas que estén en contacto con el techo, los laterales o los cimientos pueden convertirse en pasadizos de entrada, advirtió la experta en declaraciones recogidas por Reader’s Digest.
Fuente: Infobae