El emblemático estadio de Rayados en Monterrey, México, será el escenario del partido número mil en la historia de las Copas del Mundo. Este hito corresponde al encuentro del Grupo F entre Japón y Túnez, y ha despertado una profunda emoción en Sergio Ramos, quien militó en el club regiomontano hasta hace pocos meses.
El exdefensa español confesó que la idea de que ese partido se juegue en esa cancha le genera “mucha ilusión” y lo calificó como un “hito muy especial”. Ramos no solo rescata el valor histórico del evento, sino que también revive su propio vínculo con la afición y la ciudad.

Un adiós con el corazón partido
En un mensaje cargado de nostalgia, el campeón del mundo en 2010 expresó: “Un trocito de mi corazón siempre estará en México, en Monterrey y en su gente”. Asimismo, invitó a todos a seguir “disfrutando del fútbol, del ambiente, del encuentro de cultura y emociones” durante el Mundial.
Ramos, quien vistió 180 veces la camiseta de la selección española y disputó cuatro ediciones mundialistas, aseguró que ganar una Copa del Mundo es una experiencia que “no se puede explicar con palabras”. El exjugador se enorgullece de ser el futbolista con más internacionalidades en la historia de su país y asocia ese logro con años de esfuerzo y dedicación.

El día que España se unió en las calles
El defensor recordó la reacción social que provocó el título mundial de 2010. Afirmó que “España se echó a las calles” y que por primera vez en su vida vio al país “más unido que nunca”. En su memoria, Madrid apareció con calles abarrotadas de aficionados, hasta el punto de que por televisión y radio pedían que no llegara más gente. Para Ramos, ese episodio es uno de los más intensos de su carrera.
Entre recuerdos personales y la celebración del fútbol, el mensaje del español coloca a la ciudad de Monterrey en una fecha simbólica para la historia de los mundiales, cruzando deporte, ciudad y memoria.

Así llegan Japón y Túnez al duelo histórico
El duelo entre Japón y Túnez no es uno más: está marcado en letras de oro por la FIFA como el partido número 1,000 en la historia de las Copas del Mundo desde su origen en 1930.
Ambas selecciones llegan a la Sultana del Norte con escenarios y niveles de urgencia completamente opuestos:
- Japón: Los Samurai Blue saltarán a la cancha con los ánimos por las nubes. En su debut mundialista rescataron un valioso empate 2-2 ante Países Bajos gracias a un gol agónico de Daichi Kamada. Con 1 punto, una victoria los perfila casi definitivamente hacia los octavos de final.
- Túnez: Las Águilas de Cartago llegan en crisis tras una goleada de 5-1 ante Suecia. Sin puntos y con diferencia de gol negativa, perder o empatar significaría su virtual eliminación del torneo.
Fuente: Infobae