El hábito de usar zapatos en interiores podría estar llevando sustancias tóxicas directamente a los espacios donde vivimos, según la publicación Prácticas de Limpieza Segura para Reducir Exposición a Tóxicos, del Departamento de Ecología del Estado de Washington, Estados Unidos.
Entre los contaminantes que pueden ingresar al hogar a través del calzado destacan el arsénico y el plomo, dos metales con efectos nocivos para la salud.
La revista científica Environmental Science & Technology difundió un análisis de más de 2 mil muestras de polvo doméstico recolectadas en 35 países, el cual identificó niveles de arsénico, cromo y níquel con potencial cancerígeno en todas las naciones evaluadas.

El arsénico y el plomo llegan del exterior a través de las suelas
El programa DustSafe, base del estudio publicado en Environmental Science & Technology, agrupó muestras de 35 países para examinar la presencia de metales tóxicos en el polvo de los hogares.
Los resultados revelaron que cada año adicional de antigüedad de una vivienda incrementa en 5.0 mg/kg el plomo y en 0.48 mg/kg el arsénico en el polvo del interior.

La pintura exterior en mal estado puede elevar el plomo hasta un 74% y el arsénico un 40%.
El acceso a un jardín se relaciona con niveles de plomo 94% más altos y de arsénico 76% superiores, lo que evidencia el arrastre de suelo contaminado hacia adentro a través de las suelas.
El polvo en hogares mexicanos triplica la toxicidad de otras ciudades del mundo
En México el fenómeno adquiere una dimensión particular.
Investigadores del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental de la UNAM —Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, y Avtandil Gogichaishvili, del Instituto de Geofísica, Unidad Morelia— examinaron polvo doméstico en 14 entidades y publicaron sus hallazgos en la revista Indoor Air.

Las concentraciones de plomo dentro de los hogares de Morelia y la Ciudad de México alcanzaron 213 miligramos por kilo, en contraste con 118 en el exterior.
El zinc en interiores llegó a mil 221 miligramos por kilo.
El polvo de la Ciudad de México resultó tres veces más contaminante que el de varias ciudades del Reino Unido, según el boletín de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM, donde se retoma el estudio.

Las suelas también transportan bacterias resistentes a antibióticos
Una revisión sistemática publicada en la revista médica especializada Surgical Infections analizó 418 artículos sobre la presencia de bacterias en suelas de zapatos y pisos.
Según el estudio, las suelas portan bacterias altamente resistentes a los tratamientos comunes, como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, Clostridium difficile y enterococos resistentes a la vancomicina.

La meticilina y la vancomicina son potentes fármacos antibióticos empleados en la medicina moderna para combatir infecciones bacterianas severas.
En 74% de los casos analizados, las cepas de C. difficile halladas en los zapatos de trabajadores de salud coincidían con las de pacientes hospitalizados, de acuerdo con el análisis.

Los expertos recomiendan estos pasos para reducir los contaminantes que ingresan con el calzado
Los investigadores del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental de la UNAM señalan los zapatos como uno de los canales de entrada de polvo contaminado a las viviendas y aconsejan quitarse el calzado al llegar a casa.
El Departamento de Ecología de Washington coincide y propone tres medidas concretas:
- Establecer un lugar designado junto a la puerta para dejar el calzado.
- Colocar una alfombra en la entrada.
- Aspirar con filtro HEPA para capturar partículas ya depositadas en el piso.

El filtro HEPA es un estándar de calidad y eficiencia regulado a nivel internacional.
Niños y bebés son los más expuestos a estos contaminantes: gatean sobre las superficies y llevan las manos a la boca.

El mismo documento sugiere complementar estas acciones con limpieza mediante paños húmedos de microfibra y ventilación del hogar.
Fuente: Infobae