El jueves 25 de marzo de 2026, un estudio publicado en el Journal of the American Veterinary Medical Association reveló que el dolor que experimentan los dueños de perros tras la muerte de su mascota es notablemente similar, independientemente de si el animal fue sometido a eutanasia o falleció por causas naturales. La investigación, liderada por la Universidad Texas A&M, desafía la idea de que las circunstancias del deceso alteran significativamente la intensidad del duelo.
El Dr. Jake Ryave, interno clínico en el Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M, explicó que “la pérdida es pérdida, independientemente de cómo ocurra”. Añadió que “el vínculo humano-animal es realmente fuerte, y independientemente de cómo muera una mascota, ese vínculo no cambia”. Estas declaraciones fueron difundidas a través de un comunicado oficial de la universidad.
Para el análisis, los científicos utilizaron datos del Dog Aging Project, un estudio longitudinal que sigue a perros de compañía en Estados Unidos junto con sus propietarios. Los investigadores compararon las reacciones emocionales de 70 dueños cuyos perros fueron eutanasiados frente a 70 dueños cuyos perros murieron sin asistencia médica. Aunque la muerte súbita fue más frecuente en el segundo grupo, el equipo encontró que los sentimientos de dolor, culpa y angustia se manifestaron en proporciones equivalentes.
Ryave confesó su sorpresa ante los resultados: “Pensé que podría haber emociones negativas más significativas en los casos de muerte sin asistencia, ya que los propietarios quizá no tuvieron tiempo de prepararse emocionalmente para la pérdida”. Sin embargo, los testimonios recogidos mostraron que, incluso en situaciones inesperadas, los dueños solían incluir recuerdos positivos al relatar la evolución de la enfermedad o el deterioro de la calidad de vida de sus perros.
“Incluso tras una pérdida difícil, muchas personas se centraron en la alegría que sus mascotas aportaban a sus vidas”, destacó Ryave.
Decisiones al final de la vida
Un segundo estudio, también basado en el Dog Aging Project, analizó cómo 646 dueños tomaron decisiones sobre el final de la vida de sus perros enfermos. Los resultados mostraron que el dolor y el sufrimiento fueron las razones principales para optar por la eutanasia, seguidas de mala calidad de vida y mal pronóstico. Los propietarios indicaron que señales como vocalizaciones, cambios en la movilidad o alteraciones sutiles en la expresión facial los llevaban a creer que sus mascotas estaban sufriendo.
La Dra. Kellyn McNulty, investigadora principal y residente de medicina interna en la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M, señaló que “los participantes a menudo describían cambios como vocalizaciones, mentalidad deprimida, cambios en la movilidad o incluso frases como ‘me miró y supe que era el momento’”. No obstante, el equipo advirtió que algunos dueños tienen dificultades para distinguir entre signos de dolor o enfermedad y cambios normales relacionados con la edad.
McNulty subrayó la necesidad de mejorar la comunicación veterinaria: “Los hallazgos sugieren que los dueños pueden no comprender completamente cómo reconocer el dolor o los síntomas de envejecimiento en sus perros”. Además, un porcentaje significativo de propietarios admitió que el pronóstico de su perro no se discutió o no se entendió del todo durante las visitas al veterinario conforme se acercaba la muerte.
“Dado que el dolor y/o el sufrimiento fueron la causa más común de la eutanasia y nuestros datos sugieren que a los propietarios les puede resultar difícil diferenciar el dolor crónico del deterioro cognitivo, es nuestra responsabilidad como profesionales veterinarios educar y empoderar a los propietarios para que reconozcan y traten eficazmente tanto el dolor crónico como las dolencias relacionadas con la edad”, afirmó McNulty.
Ryave, por su parte, enfatizó la importancia de brindar apoyo emocional a todos los dueños, especialmente aquellos que enfrentan una muerte inesperada: “Los dueños cuyas mascotas fallecen inesperadamente pueden no tener acceso al mismo apoyo que reciben las personas cuando se realiza la eutanasia en una clínica veterinaria. Creo que esta investigación realmente pone de manifiesto la necesidad de proporcionar recursos a todos”.
Para quienes atraviesan este difícil momento, la Cleveland Clinic ofrece información adicional sobre cómo enfrentar el duelo por la pérdida de una mascota.
Fuente: Infobae