El solsticio de invierno representa un punto de inflexión en la rutina diaria de los habitantes del hemisferio sur. Durante este período, las horas de luz se reducen al mínimo del año y la oscuridad se extiende al máximo, dando paso al invierno astronómico, según detalla el Servicio de Hidrografía Naval (SHN).
Este fenómeno responde a la posición y el movimiento de la Tierra con relación al Sol, así como a la inclinación de su eje. Sus efectos se notan en la cantidad de horas de luz solar, en las temperaturas y en múltiples tradiciones que reciben a la estación más fría del año.
¿Qué es un solsticio y cuándo será el de invierno en el hemisferio sur?
Los solsticios son fenómenos astronómicos que definen el comienzo de dos estaciones clave: el invierno y el verano. En el hemisferio sur, el solsticio de invierno sucede cuando el Sol llega a su máxima inclinación hacia el norte respecto del ecuador terrestre, generando así la jornada más breve y la noche más prolongada de todo el año para esta región del planeta.
Para 2026, este evento astronómico está previsto para el 21 de junio a las 05:24 horas de la Hora Oficial Argentina (HOA), de acuerdo con los registros proporcionados por el SHN.

En ese momento, el Sol se ubicará justo sobre el Trópico de Cáncer, a 23,5 grados al norte del ecuador. Esta posición provoca que los rayos solares incidan en la zona austral con menor fuerza y durante menos tiempo, lo que se traduce en disminución de horas de luz y, por lo general, en condiciones climáticas más frías.
No todos los años el solsticio se repite en la misma fecha exacta, debido a que el año trópico —con una duración de 365,2422 días solares medios— no se ajusta de manera perfecta al calendario. En el hemisferio sur, el solsticio de invierno equivale al día con menos luz y a la noche más extensa, porque la inclinación del eje terrestre reduce las horas de iluminación solar que recibe esta parte del planeta.
Solsticio versus equinoccio: ¿en qué se diferencian?

El SHN señala que, mientras los solsticios inauguran el invierno y el verano, los equinoccios marcan el inicio del otoño y la primavera. Estos ocurren cuando la geometría entre la Tierra y el Sol distribuye la iluminación de manera casi equitativa entre ambos hemisferios, dando como resultado una duración prácticamente igual del día y la noche en todo el mundo.
La palabra equinoccio proviene de las voces latinas aequus (igual) y nox (noche), según la información difundida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
En el presente año, el próximo equinoccio está programado para el 22 de septiembre a las 21:05 horas en Argentina, conforme al calendario astronómico del Servicio de Hidrografía Naval. Ese acontecimiento dará inicio a la primavera en el hemisferio sur y al otoño en el hemisferio norte.

Durante los equinoccios, el Sol se coloca justo sobre el ecuador, por lo que las horas de claridad y oscuridad se igualan casi por completo en la mayoría de las regiones del globo. La NOAA aclara que, debido a factores como la refracción de la luz solar, los días suelen durar unos minutos más que las noches, sobre todo en latitudes alejadas del ecuador.
A modo de ejemplo, en el ecuador, la duración del día durante el equinoccio es de aproximadamente 12 horas y 6 minutos, mientras que en latitudes mayores la diferencia puede superar los 12 minutos.
En cambio, durante los solsticios, la inclinación máxima del eje terrestre hacia el Sol o en dirección opuesta provoca la diferencia anual más grande entre la duración del día y la noche. El solsticio de verano trae el día más largo y la noche más corta, mientras que el de invierno produce el efecto contrario.
Perihelio y afelio: otros conceptos clave

La Universidad de Texas en Austin (UT Austin) define el perihelio y el afelio como los puntos de la órbita terrestre en los que la distancia entre la Tierra y el Sol es mínima y máxima, respectivamente. Estas posiciones dependen de la forma elíptica de la órbita del planeta, un principio establecido por las leyes de Johannes Kepler.
El perihelio tiene lugar durante la primera semana de enero, cuando la Tierra se encuentra a unos 2,57 millones de kilómetros más cerca del Sol que la distancia promedio anual. El afelio, por su parte, ocurre en la primera semana de julio, momento en que la separación entre ambos cuerpos alcanza su valor máximo.
La NOAA explica que, aunque la Tierra recibe un 6,5% más de radiación solar durante el perihelio que en el afelio, este factor no es el que determina las estaciones. La causa de los cambios estacionales radica en la inclinación del eje terrestre, que es de 23,5 grados respecto al plano de la órbita.
La UT Austin resalta que la excentricidad de la órbita terrestre es baja, ya que su forma se desvía muy poco de un círculo perfecto. Por ello, la distancia entre la Tierra y el Sol varía muy poco a lo largo del año: en el punto más lejano, la diferencia es de apenas un 3,3% en comparación con la distancia mínima. En otros planetas o cometas, esa variación puede ser mucho más pronunciada.
El análisis de estos conceptos permite entender cómo la posición y el movimiento de la Tierra con respecto al Sol afectan los ciclos estacionales, sin que la distancia variable entre ambos cuerpos sea la causa directa de las estaciones en el planeta.
Fuente: Infobae