La trágica muerte de María Lucila Pagani por la explosión de una batería de celular en Córdoba ha puesto en el centro del debate la seguridad de las baterías de litio y las precauciones necesarias para su uso cotidiano.
El investigador del Conicet Arnaldo Visintin señaló que este incidente va más allá de un caso aislado y obliga a reflexionar sobre la educación y la planificación en la convivencia con estas tecnologías. “Sin baterías no veo la sociedad”, afirmó Visintin, quien destacó que estos dispositivos son esenciales para la transición energética y la movilidad del futuro.
Visintin se mostró consternado: “Yo también estoy afectado por la muerte de Lucía. Realmente no tenía que haber pasado”. El científico subrayó la importancia de abordar estos temas en los medios: “Debemos hablar sobre el tema. Debemos planear cómo manejar una batería”.
El papel de las baterías de litio en la vida diaria y la transición energética
Visintin explicó que las explosiones suelen ocurrir por fallas en el sistema de gestión electrónica (BMS) o por sobrecalentamiento, aunque son situaciones poco frecuentes. Recomendó cargar los celulares lejos de los dormitorios y consultar la composición de la batería al comprar un dispositivo: “Si el cátodo es de fosfato de hierro y litio, el riesgo es menor; las baterías con cobalto duran más pero están más cerca del límite que puede provocar un accidente”.
Para Visintin, el problema trasciende el caso y se inscribe en un cambio estructural: “Pensemos cuántos celulares tenemos en casa y multipliquemos por la cantidad de argentinos”. Aseguró que “la batería de litio jugará un rol importante en la transición energética, que ya llegó al mundo y pronto llegará a nosotros”. Destacó la necesidad de educar y planificar: “Planear, educar es excelente, porque no ocurren accidentes con frecuencia. Pero cuando ocurre y nos toca es terrible”.
El especialista recordó que esta tecnología “nació en 1993 en UT Texas” y que en apenas 20 o 30 años se popularizó al punto de no tener rival. Agregó que “hay mucho que trabajar; el tema de las baterías de litio recién comienza”. Advirtió que Argentina debe prepararse para el uso masivo: “En Colombia, donde hay muchos autos eléctricos, están teniendo accidentes. Hay que tener recaudos, porque no cualquier matafuego las puede apagar”.

¿Por qué explotan las baterías y cómo identificar señales de peligro?
Visintin explicó técnicamente: “Una celda consta de dos electrodos: ánodo y cátodo. Los iones de litio navegan en un solvente orgánico, que es el causante de la explosión”. Los incidentes se producen “cuando el potencial entre los electrodos es muy alto, 5,1 voltios, y ese electrolito se descompone”.
Una señal de advertencia clara: “Lo primero que vemos es que se hincha. Los gases de la descomposición del solvente aumentan la presión y lo hinchan. Después viene humareda y fuego”. Sobre el uso doméstico, fue enfático: “En circuito abierto no explota nunca, salvo que lo pongas en fuego”.
El investigador mencionó que incidentes similares han ocurrido con celulares, monopatines, autos eléctricos e incluso laptops: “En Córdoba, en un departamento de estudiantes con baterías de laptop murieron dos estudiantes. En Brasil ocurrió algo parecido. En Buenos Aires hubo un episodio con una patineta”.
Consejos prácticos y desafíos para usuarios y fabricantes

Visintin dio recomendaciones para reducir riesgos: “No cargues tu celular en tu habitación. Si tienes monopatines, no los cargues cerca de donde duermes. Cárgalo en un pasillo o en otro lugar”. Reconoció la dificultad de cambiar hábitos: “No le diga a nadie, pero yo hago lo mismo. No tenemos que hacer eso”. Las probabilidades de accidente son bajas, pero “puede ocurrir”.
El científico insistió en preguntar la composición de las celdas: “Si el cátodo es de fosfato de hierro y litio, son menos peligrosas; su potencial es 3,2 V, lejos de los 5,1 V que explotan. Las de cobalto tienen más densidad de energía, duran más, pero están más cerca del límite”.
Respecto a los accesorios, aclaró: “Generalmente el enchufe no tiene incidencia. Si el celular se calienta, es problema del celular. Si supera los 60 o 70 grados, no es bueno. Y si tiene cobalto, ni hablemos del cobalto, lo traen del Congo explotando a niños de 10 años”.

Finalmente, Visintin concluyó: “Hay que planear y educarnos sobre cómo usar los celulares y sus peligros. Lo que ustedes están haciendo ahora es educar”.
Fuente: Infobae