Barrios pobres sufren más calor en verano: 60% de la población sin áreas verdes

Con el cambio climático intensificándose, sobrevivir al verano se ha convertido en una cuestión de clase. Según un informe de Greenpeace, una de cada tres familias en España no logra mantener una temperatura adecuada en su hogar durante los meses estivales. Pero el desafío no se limita al costo del aire acondicionado; también influyen el diseño de las viviendas y la planificación de los barrios donde residen estas personas. Un estudio reciente de la ONG Amigas de la Tierra confirma que los barrios más pobres son los que experimentan más calor en las urbes, y la razón principal es la escasez de espacios verdes.

Las ciudades padecen el fenómeno de las islas de calor urbanas: el asfalto, los tejados oscuros y los edificios altos, sumados al calor residual del tráfico y los sistemas de refrigeración, elevan las temperaturas hasta 12 grados más que en las zonas rurales. La solución parcial radica en instalar parques, árboles y zonas verdes que enfrían naturalmente mediante la sombra y la evaporación del agua.

Sin embargo, la naturaleza urbana en España es limitada, según Amigas de la Tierra: más de la mitad de la población no tiene zonas verdes cercanas. La organización se basa en la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, conocida como la regla 3-30-300: poder ver tres árboles desde la ventana, contar con un 30% de cobertura vegetal en el barrio y tener un parque de al menos una hectárea a no más de 300 metros de distancia.

En las ciudades analizadas por la ONG (Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Palma de Mallorca, Valladolid, Badajoz, Ourense, Santiago de Compostela e Ibiza), el 60% de la población no cumple con esta regla. Las situaciones más críticas se registran en Ourense y Valencia, donde cerca del 80% de los habitantes carece de una gran zona verde cercana.

Menos renta, menos parques

Una mujer se tapa la cabeza con un abanico para guarecerse de las altas temperaturas cerca de una céntrica fuente de a 12 de julio de 2021, en Valencia. (Rober Solsona - Europa Press)

La investigación revela que, en los barrios de menor renta, la superficie de zona verde por habitante es inferior a la de las zonas con mayores ingresos, debido a la mayor densidad poblacional. El informe destaca que, aunque el 80% de la población española vive en ciudades, el acceso a la naturaleza no está garantizado. “La situación es preocupante principalmente para las personas más vulnerables, que son las que disponen de menos zonas verdes y a su vez las que tienen menos opciones de adaptarse al cambio climático”, señalan en un comunicado.

Este patrón se observa en ciudades como Ourense, donde el 92% de la población más pobre no tiene acceso a áreas verdes. La realidad es similar en Valladolid (62%), Palma (68%) y Valencia (87%).

En contraste, en lugares como Madro e Ibiza ocurre lo opuesto: son las zonas más ricas las que menos acceso tienen a zonas verdes públicas. En la isla balear, “esto se debe a una gran cantidad de zona verde privada, ubicada en jardines de viviendas individuales”, mientras que en la capital lo atribuyen a que “los distritos centrales, de renta más elevada, tienen menor espacio disponible”.

Al cruzar los datos de acceso a áreas verdes con el nivel de renta, el informe identifica grandes zonas con escasa vegetación y con población que enfrenta mayores dificultades para lidiar con las olas de calor. Estas áreas son denominadas “zonas de acción prioritaria”, espacios donde urge renaturalizar no solo por motivos ecológicos, sino también como una herramienta de bienestar y adaptación térmica para las personas de menores ingresos.

Ejemplos de estos lugares son Puente de Vallecas (Madrid), el barrio de la Macarena (Sevilla), San Roque (Badajoz) y San Francisco (Ourense). La zona más crítica es Valencia, donde “la práctica totalidad de la ciudad necesita urgentemente iniciativas de renaturalización”, aseguran en el informe.

La ONG solicita intervenir de manera urgente en estas zonas prioritarias y fomentar la creación de refugios climáticos comunitarios, entre otras medidas, para combatir el calor en áreas urbanas y defender el derecho a la naturaleza en las ciudades.

Fuente: Infobae

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