La selección de Suiza vuelve a la acción esta noche en el Mundial de Fútbol 2026, y entre sus filas destaca la presencia de un experimentado defensor: Ricardo Rodríguez. Con 33 años, el zaguero del Real Betis continúa siendo una pieza clave para el combinado helvético, además de erigirse como una de las voces de mando dentro del camerino.
Aunque nació en Zúrich y ha defendido la camiseta suiza durante gran parte de su trayectoria internacional, la vida de Ricardo Rodríguez guarda una conexión muy profunda con España. Su padre es español y, desde hace varios meses, el futbolista reside precisamente en Sevilla, ciudad a la que llegó tras firmar con el Betis y donde ha encontrado el escenario perfecto para disfrutar de lo que más valora: su familia.

Ese lazo con nuestro país no es fruto de la casualidad. Rodríguez nació en Zúrich, pero creció sintiendo muy cercanas las raíces de sus progenitores. Su padre, José Manuel Rodríguez, emigró desde Galicia a Suiza; mientras que su madre, Marcela Araya, es de origen chileno. Dos herencias culturales que el futbolista ha portado con orgullo y que durante años plasmó incluso en su calzado, donde llevaba bordadas las banderas de España y Chile.
Pese a defender los colores de Suiza en el ámbito internacional, Rodríguez jamás ha escondido el fuerte vínculo que mantiene con la tierra de su padre.
“Me siento gallego. Mi padre nació allí, parte de mi familia es gallega, vamos cuando podemos y disfrutamos de nuestra gente, de los paseos por Vigo y de las patatas fritas de mi abuela”, reveló en una entrevista concedida a La Voz de Galicia en 2009.

Alejado de los reflectores que suelen rodear a las grandes figuras del fútbol, Rodríguez siempre ha mantenido un perfil bajo. Esa misma filosofía la ha trasladado a su vida privada, al lado de Nicole Schmid, su pareja desde la adolescencia y madre de sus hijos.
Un amor que nació en la adolescencia y resistió al fútbol de élite
La historia de Ricardo y Nicole comenzó mucho antes de que llegaran la fama, los contratos millonarios y los grandes torneos. Según relató la propia Nicole en un reportaje de la televisión pública suiza SRF, ambos se conocieron cuando eran apenas unos adolescentes durante un torneo amateur de fútbol en la región de Zúrich. Ella tenía 14 años y él 16.
Más de una década después, siguen siendo una de las parejas más estables del fútbol suizo. En esa entrevista, Nicole explicó que llevan juntos trece años y que han edificado una relación basada en la confianza, la complicidad y la capacidad de amoldarse a una vida marcada por los constantes cambios de ciudad y de país.
“Somos un equipo”, resumía Nicole al hablar de su matrimonio con el futbolista, a quien describe como una persona divertida que sigue haciéndola reír igual que cuando se conocieron. La propia pareja reconoce que la armonía es una de las claves de su relación, aunque también admite que la vida al lado de un futbolista profesional no siempre es sencilla.

Sevilla, los niños y una rutina muy alejada del glamour
Desde que se instalaron en Sevilla, la familia ha logrado cierta estabilidad tras años de mudanzas por distintos países europeos. Sin embargo, Nicole también ha querido desmontar algunos de los estereotipos que rodean a las llamadas “mujeres de futbolistas”.
De acuerdo con las declaraciones recogidas por SRF, detrás de la imagen de lujo que suele proyectarse en redes sociales existe una realidad mucho más cotidiana. Entre llevar a los niños al colegio, hacer la compra, encargarse de la casa o asistir a cumpleaños infantiles, gran parte de su día a día se parece al de cualquier otra familia.

Nicole también confesó que uno de los aspectos más complicados de esta vida es la soledad. Los desplazamientos constantes, las concentraciones y los partidos provocan que pase muchas horas sin Ricardo. Incluso durante los encuentros como local, el futbolista suele dormir en el hotel con el equipo.
“Hay muchas noches en las que estás sola”, reconoció en el reportaje, donde también explicó que, a pesar de las dificultades, se siente orgullosa de haber acompañado a Ricardo en el cumplimiento de su sueño profesional.
Fuente: Infobae