Arqueólogos en Boston han realizado un descubrimiento significativo al encontrar balas de mosquete, un foso defensivo y restos de una fortificación en el lugar donde se libró la batalla de Bunker Hill. Esta excavación, que coincide con las conmemoraciones por los 251 años de uno de los primeros grandes enfrentamientos de la Revolución de Estados Unidos, confirma detalles clave sobre cómo los patriotas construyeron sus defensas el 17 de junio de 1775, según reportó Associated Press.

Durante los trabajos, los investigadores recuperaron ocho balas de mosquete del tamaño de una canica, junto con pedernales y fragmentos de un arma. También se identificaron objetos que quedaron tras la ocupación británica posterior a la batalla, como tazas de té, pipas de tabaco, botones de manga y un rizador de peluca. Estos hallazgos arrojan luz sobre la vida cotidiana de los soldados y colonos en el campo de batalla.
El equipo de arqueólogos, liderado por Joe Bagley, utilizó un radar de penetración terrestre para localizar posibles puntos del fuerte en el sector de Charlestown. Al abrir la primera zanja, encontraron señales inequívocas de un foso cavado pocas horas antes del combate. Bagley explicó: “Lo que para mí es realmente increíble es que podemos pararnos en el mismo foso”. El trabajo se realiza en dos áreas de excavación, donde la tierra se retira en capas de unos 10 centímetros, se coloca en baldes y se filtra con mallas; cada objeto hallado se embolsa y se identifica meticulosamente.

Mapa de 1775 guía la excavación
La búsqueda se orientó gracias a un mapa dibujado por Henry Pelham dos meses después de la batalla, que mostraba un reducto cuadrado sobre Breed’s Hill. La excavación confirmó por primera vez que esa forma representada en el mapa era correcta, después de que trabajos realizados en la década de 1990 hubieran encontrado objetos vinculados al combate y algunas pruebas de los fosos.
Bagley comentó: “Todo en el foso es de 1775. Hay balas de mosquete, pedernales. Es lo que uno esperaría encontrar”. Y agregó: “Es bastante impactante porque estas cosas cayeron en medio de la batalla”. Según la agencia, más de 1.000 milicianos y habitantes de la zona cavaron durante la noche con picos y palas una fosa de cerca de un metro de profundidad y más de dos metros de ancho. La tierra extraída se apiló delante del foso para formar un muro o parapeto de alrededor de dos metros, que alcanzaba unos 46 metros en cada uno de los cuatro lados.

La batalla de Bunker Hill suele quedar opacada por los enfrentamientos de Lexington y Concord del 19 de abril de 1775, que a menudo se asocian con el inicio de la Revolución de Estados Unidos. Sin embargo, muchos especialistas consideran que Bunker Hill, librada el 17 de junio de ese año, fue el primer combate de gran escala de la guerra.

Breed’s Hill, el verdadero escenario del combate
A pesar de su nombre, la mayoría de los combates ocurrió en Breed’s Hill y no en Bunker Hill. Los rebeldes buscaban frenar un posible ataque británico fortificando Bunker Hill, una pendiente de unos 34 metros en Charlestown, frente al Boston ocupado por tropas británicas. Por razones que siguen sin aclararse, terminaron apostándose en la elevación más pequeña y expuesta de Breed’s Hill, donde se desarrolló la mayor parte de la lucha.
El combate terminó con la retirada rebelde, pero antes de eso las fuerzas británicas sufrieron más de 1.000 bajas. Aunque formalmente los británicos tomaron la posición, la batalla suele presentarse como un triunfo político de los insurgentes porque Londres no logró una victoria concluyente y el enfrentamiento reforzó la movilización de las colonias contra la Corona.
Actualmente, un obelisco blanco de 67 metros corona Breed’s Hill como memorial de la batalla. Bagley explicó que el lugar conserva el monumento, mapas expuestos y un paisaje reconocible, pero casi nada visible remite de manera directa a 1775: “Muy poco de lo que hay aquí a la vista es de 1775. Así que esta zanja es la razón por la que todo esto está aquí”.

En el sitio también trabaja Joel Bohy, arqueólogo de campos de batalla especializado en armamento de la Revolución de Estados Unidos, quien examinó dos piedras dentadas sostenidas por una voluntaria: una gris identificada como pedernal inglés y otra beige como pedernal francés. Al accionar el gatillo del mosquete, el pedernal golpeaba el acero y generaba las chispas que encendían la pólvora.
Bohy comentó sobre una de las balas: “Se puede ver la marca de la baqueta cuando el soldado la empujó hacia abajo. Se puede ver el pequeño anillo en la parte superior, donde fue presionada”. Añadió que “las marcas en el borde de la bala” muestran que fue disparada. Las marcas y la forma de algunas municiones indican que fueron disparadas a distancia y no impactaron en ninguna persona, porque de lo contrario se habrían deformado. En el lugar murieron casi 150 combatientes, pero no se encontraron restos humanos; una arqueóloga forense permanece en la excavación para identificar cualquier hueso que pudiera aparecer.

La búsqueda concluyó el miércoles, el mismo día en que Charlestown celebrará un servicio religioso seguido por una procesión hasta el Monumento de Bunker Hill y una ceremonia con colocación de ofrenda floral, minuto de silencio y una demostración de disparo de mosquete.
Fuente: Infobae