La selección de Bosnia encara su segundo compromiso en la Copa del Mundo con una alineación que presenta modificaciones respecto al debut. El equipo balcánico es una de las escuadras con menor trayectoria en el torneo, pues este será su quinto partido en toda la historia de los Mundiales.
Tras el empate inicial frente a Canadá, la situación del Grupo B se mantiene completamente abierta. Las cuatro selecciones que lo integran —Suiza, Catar y Canadá— comparten las mismas estadísticas: un gol a favor, uno en contra y un solo punto en la tabla.
Los bosnios intentarán conseguir su segunda victoria en la historia de los Mundiales, emulando así la gesta alcanzada ante Irán en 2014. Para lograrlo, el entrenador ha definido su once titular.
Para este partido crucial, Sergej Barbarez ha optado por una formación que combina experiencia y juventud. En la portería estará Nikola Vasilj; la defensa estará compuesta por Muharemovic, Katic, Kolasinac y Dedic. En el centro del campo, Tahirovic y Sunjic se encargarán de dar equilibrio y de iniciar la circulación del balón. Más adelante, Memic y Alajbegovic serán los encargados de generar peligro entre líneas.
La gran sorpresa es la inclusión de Edin Dzeko como titular. El emblemático capitán acompañará en la delantera a Ermedin Demirovic, formando una dupla ofensiva de alto calibre para Bosnia.
Jugadores clave en este encuentro
Bosnia cuenta con varios futbolistas capaces de marcar la diferencia. El principal foco ofensivo recae en Ermedin Demirovic, un delantero que llega al Mundial tras consolidarse como uno de los atacantes más sobresalientes de la Bundesliga.
Uno de los pilares es Kolasinac. El lateral izquierdo aporta recorrido, liderazgo y un gran despliegue físico. Campeón de la Europa League con el Atalanta en 2024, es uno de los referentes de una generación que aspira a superar por primera vez una fase de grupos mundialista.
Otro nombre a seguir es Amar Dedic. El lateral derecho se ha convertido en uno de los futbolistas más cotizados de la selección gracias a su potencia física y su capacidad para incorporarse al ataque. Con 23 años, está llamado a liderar el relevo generacional del fútbol bosnio.
En el centro del campo destaca Benjamin Tahirovic, un mediocampista con buena salida de balón y criterio en la distribución. Este jugador es una pieza fundamental en el esquema de Sergej Barbarez y uno de los encargados de dar equilibrio al equipo.
Pero si hay un nombre que sobresale por encima de todos es Edin Dzeko. Considerado por muchos como el mejor futbolista en la historia de Bosnia, el delantero ha sido la gran referencia de la selección durante más de una década y el rostro más reconocible de la generación que llevó al país a disputar su primer Mundial.
El veterano atacante fue uno de los protagonistas de aquella histórica participación en Brasil 2014. De hecho, anotó uno de los dos tantos que Bosnia marcó en ese torneo, al convertir en la victoria por 3-1 frente a Irán.
A sus 40 años, Dzeko afronta lo que probablemente sea la última gran competición internacional de su carrera. Su presencia en este once inicial no solo aporta capacidad goleadora al equipo, sino que brinda un extra de motivación y experiencia, algo que la escuadra necesita en el partido más importante de su historia.
Fuente: Infobae