La tarde del miércoles 17 de junio de 2026, el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo de Guayaquil se convirtió en el escenario de una violenta incursión criminal. Alrededor de las 17:58, Carlos Alberto Suástegui Villanueva, de 39 años, fue atacado a tiros mientras salía por la puerta de arribos internacionales tras llegar en un vuelo procedente de Panamá.
El perfil del objetivo
Suástegui no era un ciudadano común. El ministro del Interior, John Reimberg, lo calificó como un “objetivo criminal priorizado” y de alto riesgo. Identificado como el cabecilla de la organización delictiva Los Águilas en el cantón El Triunfo, Suástegui contaba con un extenso historial delictivo que incluía procesos por asesinato, asociación ilícita, tenencia de armas y delincuencia organizada.
Su trayectoria criminal estaba estrechamente ligada a la de Junior Roldán, alias JR, exlíder de Los Choneros y fundador de Los Águilas, con quien compartió procesos penales desde hace más de una década.
Las investigaciones preliminares revelaron que el ataque fue ejecutado por dos adolescentes de 15 y 16 años, quienes fueron retenidos posteriormente en el estacionamiento VIP del aeropuerto. Los menores habrían logrado evadir los controles de seguridad ingresando armas de fuego ocultas dentro de arreglos florales y peluches.
Incertidumbre sobre su paradero y otras víctimas
Tras recibir al menos tres impactos de bala, la situación de Suástegui se tornó confusa. Fue embarcado por hombres armados en un vehículo Dongfeng gris que se encontraba en el lugar. Según el conductor del vehículo, los acompañantes le obligaron a dirigirse a Durán, donde seis hombres armados en dos camionetas se llevaron al herido.
Fuentes policiales sugieren que el cuerpo podría estar en la morgue de El Triunfo, aunque el ingreso oficial al Laboratorio de Criminalística de Guayaquil no fue confirmado de inmediato.
En el atentado también resultaron heridas otras personas: un hombre de 52 años, contratado para recoger al grupo desde El Triunfo, quien recibió dos disparos y fue trasladado a una casa de salud en Los Ceibos; y una mujer que acompañaba a la víctima.
Respuesta y seguridad reforzada
El ataque, ocurrido en un área pública y altamente transitada, generó escenas de pánico entre viajeros y trabajadores. Como respuesta inmediata, se desplegaron efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para asegurar la terminal.
Desde este jueves, la administración del aeropuerto, a través de Tagsa, intensificó los controles con revisiones estrictas de maleteros, uso de detectores de metales e inspecciones aleatorias a vehículos y peatones en los accesos.
Radio Pichincha
LV