La fiebre de la dopamina virtual: comprar sin gastar, la nueva tendencia que seduce a miles

En las redes sociales ha tomado fuerza un tipo de plataforma que ofrece algo insólito dentro del universo del comercio electrónico: la oportunidad de realizar compras sin concretar ninguna transacción. Se trata de páginas que imitan con precisión cada paso de una tienda en línea, aunque ningún pago se efectúa y ningún producto llega al comprador.

Este fenómeno, bautizado como “dopamina virtual” o “sitios de dopamina”, tuvo su origen en Corea del Sur y desde entonces ha generado interés en varios países, al punto de convertirse en un tópico recurrente entre usuarios de plataformas como X.

Estos portales replican el recorrido típico de una compra digital: catálogos con artículos, filtros de búsqueda, valoraciones de otros clientes, ofertas, un carrito de compras y un proceso de pago. La particularidad surge al culminar ese trayecto. El producto seleccionado no es real, el cobro jamás se materializa y lo único que continúa su curso es un seguimiento de envío, también ficticio, que el usuario puede consultar como si esperara un pedido verdadero.

¿Qué es la dopamina virtual y por qué atrapa al cerebro?

El nombre de esta tendencia alude directamente a la dopamina, un neurotransmisor vinculado al sistema de recompensa del cerebro. De acuerdo con información de la Clínica Cleveland, cuando una persona adquiere algo, el cerebro libera dopamina y endorfinas, generando una sensación de bienestar. Sin embargo, esa sensación se desvanece rápidamente, lo que puede provocar la necesidad de repetir la compra para volver a sentirla. La misma entidad advierte que este comportamiento, si se vuelve frecuente, puede derivar en un cuadro de compra compulsiva, conocido como oniomanía, reconocido como un trastorno de salud mental.

El consumo impulsivo suele estar asociado a mecanismos de recompensa que se activan antes de concretar una compra. (Freepik)

Las páginas de dopamina virtual buscan intervenir justo en ese proceso. Al emular cada fase de la compra sin que exista un desembolso real, permiten que el usuario experimente parte de esa gratificación sin afectar su bolsillo. La lógica detrás de esta propuesta tiene respaldo en estudios sobre comportamiento del consumidor, los cuales sostienen que gran parte de la satisfacción asociada a una compra no proviene del producto en sí, sino de las etapas previas: la búsqueda, la comparación, la expectativa y el rastreo del envío.

El auge que surgió en Corea del Sur

Según un reporte de Gadget Review, el origen de esta moda se sitúa en Corea del Sur, uno de los mercados de comercio electrónico más avanzados del planeta. Allí, el incremento en el costo de vida y las demandas del ámbito laboral llevaron a una parte de la población joven a buscar alternativas que les permitieran conservar el ritual de la compra digital sin poner en riesgo sus finanzas.

El profesor Kim Heon-sik explicó que estos sitios apelan al anhelo de crear una atmósfera digital de satisfacción sin un compromiso real, y agregó que la anticipación suele generar una respuesta de recompensa más intensa que la posesión del producto en sí. Como ejemplo, señaló que el seguimiento de un paquete puede resultar más estimulante que la recepción efectiva de lo adquirido.

¿Cómo son las páginas que simulan el e-commerce y el delivery?

Entre los casos que circulan actualmente destaca un sitio que se presenta como una tienda de e-commerce paródica, con un catálogo de artículos en rubros como tecnología, belleza, moda, hogar y videojuegos. El usuario puede agregar productos al carrito, completar un pago ficticio que se resuelve en segundos y monitorear, en un mapa, el recorrido de una entrega que tampoco es real.

El comercio electrónico se consolidó como una de las formas de consumo más extendidas en los últimos años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta plataforma incluye un toque de humor: existe una probabilidad cercana al quince por ciento de que el seguimiento del envío presente un contratiempo, como que el paquete sea “tragado” por una ballena o “abducido” por un ovni. El sitio está disponible en seis idiomas y, según su sección de preguntas frecuentes, fue desarrollado por dos personas sin inversión publicitaria ni respaldo de inversionistas.

El otro ejemplo es un portal coreano cuyo nombre se traduce como “solo la comida no llega”, diseñado especialmente para simular pedidos de comida a domicilio. Opera igual que una aplicación de delivery convencional: el usuario elige un menú, avanza hasta el pago y recibe la asignación de un repartidor, en este caso representado por un conejo, cuyo trayecto puede seguirse en tiempo real. La comida, por supuesto, nunca aparece.

Al completar el pedido falso, la plataforma muestra un mensaje que indica cuánto dinero y cuántas calorías se “ahorraron” al no concretar la compra real. Su creador, un estudiante universitario coreano, explicó que diseñó el sitio para cambiar un hábito de consumo que consideraba difícil de reducir, en un contexto de aumento sostenido en el costo de los alimentos. Según indicó, el portal comenzó a emplearse como herramienta para sostener desafíos de abstinencia de delivery, y llegó a registrar entre doscientos y trescientos usuarios diarios.

Fuente: Infobae

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