El guardameta Dominik Livakovic se convirtió en el gran protagonista del duelo entre Inglaterra y Croacia. Al igual que lo hizo el lunes Vozinha, el portero de Cabo Verde ante España, el croata sostuvo a su escuadra, aunque el desenlace fue diferente. Realizó siete intervenciones que lo colocan a la altura de la nueva sensación del Mundial 2026. El premio al mejor jugador del partido no fue para él; un doblete y una salvada sobre la línea de Harry Kane le dieron el galardón al ‘9’ inglés. No obstante, el arquero volvió a demostrar su enorme valía y evitó una goleada de proporciones en el debut de los dirigidos por Luka Modric.
Detuvo un penalti que debió repetirse, realizó una estirada espectacular a disparo de Declan Rice desde la frontal, ejecutó una triple atajada tras un tiro de esquina cerca de la hora de juego, volvió a lucirse con otra intervención salvadora instantes después y ganó un mano a mano en los minutos finales. Estas acciones lo erigieron como la figura más destacada de Croacia.
Livakovic ya era una figura conocida desde el Mundial de Qatar 2022. En los octavos de final, detuvo tres penaltis en la tanda contra Japón, convirtiéndose en el tercer arquero en la historia de las Copas del Mundo en lograrlo, igualando a Ricardo (2006) y a su compatriota Danijel Subasic (2018).
Sin embargo, la cima llegó cuatro días después. En los cuartos de final frente a Brasil, firmó la actuación que lo catapultó definitivamente: 11 paradas durante los 120 minutos reglamentarios, la cifra más alta en un partido del torneo desde 2014. En la posterior tanda de penaltis, detuvo el lanzamiento de Rodrygo y vio cómo el disparo de Marquinhos se estrellaba en el poste, igualando el récord histórico de cuatro penaltis detenidos en una misma edición mundialista, una marca que solo compartían Sergio Goycochea, Harald Schumacher y el propio Subasic.
Un exjugador de baloncesto que creció admirando a Casillas, De Gea y Buffon
Nacido en Zadar el 9 de enero de 1995, Livakovic creció en una familia de académicos. Su padre, Zdravko, es ingeniero civil y llegó a ser secretario de Estado en el Ministerio del Mar, Transporte e Infraestructura de Croacia. Su madre, Manuela Skoblar, es prima en segundo grado de Josip Skoblar, el delantero que ganó la Bota de Oro europea en 1971 con el Olympique de Marsella. En un entorno de médicos, ingenieros y profesores, el pequeño Dominik parecía destinado a alejarse de los terrenos de juego.
De hecho, estuvo a punto de lograrlo. Antes de convertirse en guardameta, Livakovic destacó en baloncesto y voleibol, dos deportes con gran tradición en su región. Su altura y coordinación lo encaminaban naturalmente hacia las canastas. Fue su abuelo Vojmil, radiólogo de profesión y entrenador amateur de fútbol, quien le inculcó el amor por el balón llevándolo a entrenar en los parques de Zadar.
Esa rutina, tan simple, terminó pesando más que la tradición baloncestística familiar. Livakovic creció admirando a Gianluigi Buffon, David de Gea y, de manera especial, a Iker Casillas, a quien años después reconocería como una de las razones por las que se decidió a ser arquero.
Un recorrido sin atajos hasta el Dinamo
Su trayectoria comenzó en la academia del NK Zadar en 2007. Cinco años más tarde firmó por el NK Zagreb, donde debutó como profesional el 31 de agosto de 2012 frente al HNK Cibalia. Tras acumular 104 partidos en el filial, el Dinamo de Zagreb se hizo con sus servicios en 2015, aunque no se incorporó de forma definitiva hasta la temporada 2016-17.
En el Dinamo se transformó en una referencia absoluta. En julio de 2019 batió el récord de imbatibilidad del club, manteniendo su portería a cero durante 535 minutos consecutivos. Y en marzo de 2021 firmó una de sus paradas más memorables: en los octavos de final de la Europa League ante el Tottenham, detuvo un disparo a quemarropa precisamente de Harry Kane en el último minuto de la prórroga.

La conversación en el vestíbulo del hotel
Livakovic fue suplente en el Mundial de Rusia 2018, cuando Croacia llegó hasta la final. Al asumir la titularidad tras la retirada de Subasic, el camino no fue sencillo. A finales de 2021 llegó a perder el puesto frente a Ivo Grbic, atrapado en una espiral de dudas que le impedía rendir al máximo nivel.
El momento decisivo de su carrera no ocurrió en un estadio, sino en el vestíbulo de un hotel de concentración. Fue allí donde Luka Modric decidió intervenir. Según reveló la serie documental Capitanes de FIFA+, el capitán croata mantuvo una conversación privada con el portero para ayudarle a recuperar la confianza perdida:
“No te estaría diciendo esto si no me preocuparas. Veo que no progresas en la selección. ¿Quizá es por la presión que tienes? Es porque estás irradiando incertidumbre y eso contagia al equipo. ¿Por qué no puedes cometer un error? Todos cometen errores. Siento que tu problema es que tienes miedo de cometerlos… Eres un gran arquero, tú sabes eso, ¿verdad?”.
Aquellas palabras marcaron un antes y un después. Livakovic recuperó la titularidad y llegó al Mundial de Qatar con una mentalidad completamente distinta.

El regreso a casa
Tras una salida abrupta del Girona y un breve paso por el Fenerbahce, el Dinamo de Zagreb oficializó su retorno mediante una cesión a mitad de temporada. De vuelta a casa, disputó 14 partidos de liga, encajó 10 goles y dejó su portería a cero en 7 ocasiones, contribuyendo a que su club conquistara el título liguero y la Copa de Croacia. Algo fundamental que le ha devuelto la titularidad en la selección croata.
Fuente: Infobae