Periodista brasileño vive montaña rusa de emociones entre hinchas argentinos en Kansas City

El comunicador Diego Defante, de nacionalidad brasileña, se sumergió en la marea albiceleste que salía del GEHA Field at Arrowhead Stadium en Kansas City y vivió una de las escenas más insólitas del Mundial 2026: fue descubierto, recibió insultos, un beso y terminó coreando al unísono con los fanáticos de Argentina como si hubiera nacido en Buenos Aires.

El material, difundido por el espacio Copa Zona, muestra a Defante y su equipo lanzados de lleno entre la multitud que celebraba el contundente 3-0 ante Argelia, con el hat-trick de Lionel Messi aún fresco en la memoria. El objetivo era sencillo: capturar el ambiente festivo. Sin embargo, nadie pronosticó la cadena de situaciones que se desencadenaría en cuestión de minutos.

El primer encuentro: un argentino que habla portugués

El primer episodio llegó de forma casi inmediata. Un seguidor argentino se acercó al micrófono y, al oír al periodista expresarse en portugués, preguntó desconcertado: “¿Brasil?”. Defante confirmó su origen y el fanático, lejos de molestarse, contestó en un portugués rudimentario pero entusiasta: “Soy argentino, pero hablo como brasileño”, antes de exclamar un “¡Viva Argentina!” y desaparecer entre los gritos. “Calma aí, doidão” (“Cálmate loco”), acertó a decir el reportero entre risas.

El falso audio de Messi

La secuencia más elaborada ocurrió cuando el grupo detuvo a otro hincha y le anunció que tenía “un audio de Messi” para él. El aficionado se quedó inmóvil, concentrado, escuchando con atención. El audio resultó ser una parodia en la que una voz imitaba al capitán argentino para afirmar que había “jugadores mejores” que él, entre ellos Ronaldo, Kaká y Adriano Imperador. El hincha aguantó unos segundos, procesó lo que oía y reaccionó con un rotundo: “No es Messi. No, no, no, no”, antes de volver a gritar “¡Viva Argentina! ¡Viva Messi!” y perderse entre la muchedumbre.

El insulto del “coroa”

No todo fue amabilidad. En un punto del recorrido, el equipo se topó con un seguidor mayor —llamado “el coroa” por los propios periodistas— que, al saber que el micrófono era brasileño, soltó un insulto directo y sin filtro. Diego Defante encajó el golpe con humor: “Achei que ele ia dar porrada” (“Pensé que me iba a pegar”), confesó entre carcajadas, mientras su colega en el estudio no salía de su asombro. Ese mismo hincha, segundos después, le dio un abrazo y le dijo: “Para mi hermano brasileño, muchas gracias”.

El beso y el baile final

El punto culminante de la secuencia llegó cuando Defante, ya completamente integrado a la marea humana, le preguntó a un aficionado si podía darle “un beijito”. La respuesta fue un “claro que sim” sin titubeos. Tras el beso, el periodista intentó sumarse al canto que retumbaba en las calles de Kansas City: “Oh, argentino / esse sentimento não puedo parar / olê, olê, olê”, una mezcla de español y portugués que los hinchas entonaban a pleno pulmón. El reportero terminó cantando a la par, con su compañero en el estudio comentando entre risas: “Fiquei fudido” (“estaba jodido”).

La euforia que rodeó al equipo de Copa Zona tenía un motivo de peso. Esa noche, Messi anotó tres goles —a los 17, 60 y 76 minutos— e igualó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales, con 16 tantos. Fue además su primer hat-trick en Copas del Mundo, en lo que también significó su partido número 200 con la camiseta de la selección argentina. Los 69.045 espectadores presentes en el Arrowhead Stadium le brindaron una ovación de pie cuando el entrenador Lionel Scaloni lo reemplazó pasada la hora. La victoria dejó a Argentina al tope del Grupo J, con tres puntos y sin goles en contra.

Fuente: Infobae

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