Luka Modric revela sus platos españoles favoritos en su autobiografía

Este viernes arranca la participación mundialista de Luka Modric, una de las figuras más representativas del Real Madrid en la última década. Con 40 años cumplidos, el centrocampista croata encarará su quinto Mundial, probablemente el último de su ilustre trayectoria deportiva.

El ganador del Balón de Oro en 2018 ha sido uno de los futbolistas extranjeros más apreciados en el fútbol español. Esta corriente de cariño se evidenció durante la temporada pasada, cuando recibió una cálida ovación en prácticamente todos los estadios que visitó con su equipo.

Después de 13 temporadas vistiendo la camiseta blanca, el jugador se ha encariñado con múltiples facetas de la vida en España, y una de ellas es, sin duda, su rica gastronomía. Así lo confiesa en las páginas de su propia autobiografía, un libro que repasa su vida dentro y fuera del campo.

Dos clásicos de la cocina española

Uno de los grandes atractivos del país mediterráneo es su amplísima oferta culinaria. “La comida en España es excelente. Mi bocado favorito es el jamón de pata negra. También me gusta la paella”, explica el croata en su publicación.

Tanto la paella como el jamón de pata negra son dos auténticos emblemas de la cocina ibérica. El primer plato, originario de la Comunidad Valenciana, es una de las recetas más internacionales de España. Su versión tradicional se prepara con arroz, pollo, conejo, judía verde, garrofón, tomate, aceite de oliva, agua y azafrán, aunque con el paso del tiempo han surgido innumerables variantes.

Una paella valenciana (EFE, Montaje Infobae).
Una paella valenciana (EFE, Montaje Infobae).

Por otro lado, el jamón de pata negra está considerado uno de los productos más exclusivos de la despensa española. Esta denominación se reserva para los jamones que provienen de cerdos ibéricos alimentados exclusivamente con bellotas.

El cerdo ibérico, a diferencia de otras razas, suele ser de mayor tamaño, presenta poco pelo, un hocico alargado, piel oscura y las características pezuñas negras. No obstante, para que un jamón lleve la etiqueta de pata negra, el animal debe ser hijo de padres 100% ibéricos, haber seguido una dieta basada en bellotas y haber vivido en la dehesa, un entorno que resulta indispensable para su correcto desarrollo.

Sin embargo, la calidad del producto no lo es todo. El corte del jamón es igualmente crucial. Los especialistas aconsejan servirlo en lonchas finas y pequeñas, casi transparentes, para apreciar mejor su aroma, textura y sabor.

También se recomienda consumirlo a temperatura ambiente, ya que el frío endurece la grasa y merma buena parte de sus matices organolépticos. Cuando está en su punto óptimo, esa grasa se funde ligeramente en la boca, ofreciendo una textura untuosa y un sabor más intenso.

Otro aspecto muy valorado por los amantes del jamón es el equilibrio entre la parte magra y la grasa. Lejos de desecharla, muchos expertos recomiendan degustar ambas partes juntas, pues es la grasa la que concentra una gran parte de los aromas y aporta la característica jugosidad del producto.

Por todo ello, no solo es importante fijarse en la calidad del jamón, sino también en la forma de consumirlo. Un mal corte o una conservación inadecuada pueden arruinar por completo la experiencia gastronómica.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK