La ministra de Salud Pública de Uruguay, Cristina Lustemberg, se presentó este martes ante el Parlamento para brindar explicaciones sobre la reducción de la sanción impuesta a Inés Miralles, la anestesista que estuvo a cargo de la cirugía en la que la pediatra Soledad Barrera, de 41 años, quedó en estado vegetativo hasta fallecer en agosto de 2024.
La profesional fue condenada por homicidio culposo y recibió una sanción del Ministerio de Salud Pública (MSP) de cinco años sin ejercer la medicina. No obstante, las nuevas autoridades de la cartera redujeron la pena a tres años, lo que generó el malestar de la familia de la víctima y movilizaciones ciudadanas. El viernes anterior se realizó una marcha por Montevideo y este martes otra, en las afueras del Palacio Legislativo, adonde acudió la ministra.
Manifestantes, entre ellas excompañeras de Barrera, portaban carteles con consignas como “Justicia por Soledad Barrera. No fue error, fue horror”, “no más víctimas de Inés Miralles” y “no a la baja de inhabilitación del título”.

“Estamos reclamando que se revea la decisión de la ministra. Creemos que es una medida irrisoria”, declaró a Canal 12 Alejandra Micheti, excompañera de la pediatra fallecida. Agregó que entienden que en su momento quizás no se contaba con todas las pruebas y denuncias provenientes de los jefes de las instituciones donde trabajó la anestesista. Las manifestantes se comprometieron a “estar presentes” en cada lugar donde se aborde la muerte de Soledad Barrera.
“Esta muerte es una injusticia para nosotros los compañeros que estuvimos comunicándonos horas antes de la intervención. Era una intervención simple, de entre 30 a 45 minutos”, comentó Micheti. Y añadió: “Hasta el día de hoy seguimos abriendo historias clínicas y seguimos encontrando el nombre de los registros de Soledad Barrera”.
Otra de las personas que se manifestó destacó que las pacientes “amaban” a la médica fallecida y expresó la “indignación” que les genera el caso.

Tras su comparecencia, Lustemberg se refirió a la reducción de la sanción de cinco a tres años: “No existió, y esto lo quiero decir con claridad, ningún tipo de apartamiento de las normas, ni mucho menos una intención de favorecer en algún sentido a la doctora Inés Miralles. Como he dicho en otras oportunidades, no conozco a la doctora, no tengo vínculo personal con ella”. La ministra explicó que la decisión fue resultado de un análisis jurídico. “No estamos haciendo juicio con el fondo del asunto. Nosotros hoy estamos trabajando para que estas situaciones no ocurran más”, añadió.
Por su parte, Rosario Barrera, madre de Soledad, relató al noticiero Subrayado de Canal 10 lo vivido el día de la operación. Contó que escuchó gritos: “¡Soledad, Soledad, despertate soledad!”, pero nadie salía de la sala. Cuando finalmente apareció la anestesista Inés Miralles, la madre pensó: “Acá pasó algo feo porque nunca sale un anestesista a hablarte”. La notó nerviosa. “Las noticias no son muy buenas”, le dijo la profesional.

En el ámbito judicial, Rosario Barrera emprendió una denuncia por mala praxis. La madre sostiene que la anestesista no realizó un “manejo adecuado” del equipamiento durante la intervención y señala que se ausentó durante unos minutos de la cirugía. Esta salida de la sala en pleno proceso quirúrgico dio pie a la versión de que la anestesista es adicta al fentanilo, el potente opioide utilizado para calmar el dolor en este tipo de intervenciones.
Durante la marcha del viernes, decenas de personas recorrieron el Centro de Montevideo con el cartel “Justicia por Soledad Barrera”. Rosario Barrera declaró a Canal 4: “A mi hija la mataron. Va a hacer dos años en agosto. Fue operada de vesícula y falleció con la vesícula puesta. La anestesista la anestesió pero no la monitoreó, no la oxigenó y se fue del quirófano”.
Fuente: Infobae