Italia pierde al maestro de la microhistoria: muere Carlo Ginzburg a los 87 años

El reconocido intelectual Carlo Ginzburg ha fallecido a los 87 años, dejando un legado que transformó profundamente la disciplina histórica. Según reportan los principales medios de comunicación italianos, su obra desplazó la atención de las élites hacia la vida cotidiana, la cultura popular y los individuos perseguidos del pasado.

Nacido en la ciudad de Turín en 1939, Ginzburg ostentaba el título de profesor emérito de la Scuola Normale Superiore de Pisa, institución donde también cursó sus estudios. Su carrera académica incluyó cátedras en la Universidad de Bolonia y en prestigiosas universidades de los Estados Unidos, tales como Harvard, Yale, Princeton y UCLA. Hijo de la escritora Natalia Ginzburg y del intelectual Leone Ginzburg, solía reconocer sus orígenes privilegiados. En sus propias palabras: “Mi privilegio no fue solo criarme rodeado de libros, también lo fue tener modelos”.

La obra que lo consagró como una figura de alcance mundial fue El queso y los gusanos, publicada originalmente en 1976 y editada en España por la casa Península. En esas páginas, Ginzburg reconstruyó la historia de Domenico Scandella, un humilde molinero del siglo XVI oriundo del norte de Italia, quien fue acusado de herejía por la Inquisición.

Este volumen respondió de manera directa a la interrogante central que marcó su labor como historiador: ¿cómo estudiar a aquellos que apenas dejaron huella en los archivos? Ginzburg eligió a un desconocido apodado Menocchio y, a partir de ese caso mínimo, logró reconstruir vastas estructuras culturales. Este enfoque lo consagró como el gran referente de la microhistoria.

De acuerdo con la cosmología que el libro atribuye a Menocchio, el universo surgió de un caos primordial del que nació “una masa, como se hace el queso con la leche, y en él se formaron gusanos, y éstos fueron los ángeles”. El molinero defendió tenazmente esta idea ante los inquisidores, fue declarado culpable y su condena fue morir en la hoguera.

El vínculo entre su obra académica y su trayectoria personal se refleja en la historia de su familia. Su padre, Leone Ginzburg, un militante judío antifascista originario de Odesa, fue exiliado por el régimen de Benito Mussolini a los Abruzos. Tras regresar a Roma, fue detenido por la Gestapo, torturado por el régimen fascista y finalmente falleció en prisión en 1944.

Carlo Ginzburg durante su presentación en Perú (Foto: Manuela Gargurevich)

Leone Ginzburg había fundado, junto a Giulio Einaudi, la prestigiosa editorial Einaudi. Carlo fue criado por su madre, Natalia Ginzburg, mientras ella desarrollaba su labor editorial y su carrera literaria. Asimismo, recibió una fuerte influencia de su abuelo materno, Giuseppe Levi, un eminente biólogo de cuyo laboratorio salieron tres estudiantes que más tarde ganarían el Premio Nobel.

Entre los títulos de Ginzburg publicados en español se encuentran: Ojazos de madera. Nueve reflexiones sobre la distancia (en Península); Una historia sin final (en Ampersand); Mitos emblemas e indicios (en Gedisa); y Los benandanti. Brujería y cultos agrarios entre los siglos XVI y XVII (editado por la Universidad de Guadalajara de México).

Fuente: Infobae

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