Las autoridades estadounidenses han anunciado este martes el desalojo del polémico centro de detención migratoria en Florida, conocido como ‘Alligator Alcatraz’ o Alcatraz de los caimanes, en referencia a los reptiles que habitan los humedales de los Everglades. La medida responde, según informaron, a la necesidad de garantizar la seguridad de los detenidos ante el inicio de la temporada de huracanes en la región, y recordando que “nunca” se trató de una instalación permanente.
“Por la seguridad de los detenidos indocumentados, los trasladamos a otras instalaciones”, señaló el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un comunicado divulgado por Bloomberg. La agencia vinculó la mudanza con la próxima temporada de huracanes, sin precisar los destinos ni las cifras exactas de los traslados.
Según los datos más recientes del ICE, hasta abril de este año más de 1.300 personas se encontraban detenidas en este centro. Las autoridades no han especificado cuántos inmigrantes han sido movilizados ni hacia dónde.
El desalojo ocurre luego de que el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, afirmara que el campamento fue concebido como temporal. “Nunca pensamos convertirlo en una instalación permanente”, declaró DeSantis este martes, agregando que “ha cumplido una función importantísima”.
En rueda de prensa, el mandatario estatal precisó que más de 20.000 inmigrantes detenidos en Florida pasaron por el campamento desde su apertura en julio. No obstante, con los abundantes fondos federales actuales, el ICE ya no necesita usar estas instalaciones para albergar a quienes son arrestados en las redadas migratorias impulsadas por Donald Trump.
Construido en apenas ocho días en un terreno rodeado de pantanos infestados de mosquitos y caimanes, el Alligator Alcatraz acaparó la atención nacional el día de su inauguración. En esa ocasión, DeSantis acompañó al presidente Trump a recorrer las instalaciones, cuyo funcionamiento cuesta un millón de dólares diarios, según registros estatales recogidos por Bloomberg.
Desde su apertura, inmigrantes detenidos, abogados y defensores de derechos civiles lucharon por cerrar la cárcel, denunciando condiciones precarias. Otros grupos también cuestionaron su operación por motivos ambientales, señalando el impacto en los sensibles humedales de los Everglades.
Fuente: Infobae