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Centenario francés exige 43.200 euros al TEDH por trabajo forzoso en la Alemania nazi

Con 104 años cumplidos, Albert Corrieri ha decidido llevar su reclamo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en una batalla legal que se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Este ciudadano francés exige 43.200 euros como compensación por las horas que trabajó de manera forzosa en Alemania entre 1943 y 1945, cuando fue enviado al país bajo el régimen del Servicio de Trabajo Obligatorio impuesto por el gobierno colaboracionista de Vichy, según reporta BFM Business.

La suma reclamada surge de un cálculo detallado: 10 euros por cada hora trabajada durante el período que va del 13 de marzo de 1943 al 15 de abril de 1945. Corrieri fue destinado, entre otros lugares, a una planta química en Ludwigshafen y sostiene que jamás recibió pago alguno por aquellas labores.

El caso ahora llega a Estrasburgo después de que la justicia administrativa francesa rechazara su petición. La Corte Administrativa de Apelación de Marsella desestimó en 2025 su solicitud de indemnización, argumentando que la legislación francesa de posguerra ya permitió compensar los perjuicios sufridos por las personas obligadas a trabajar en territorio enemigo.

“Fui reducido a la condición de esclavo”

Corrieri trabajaba como fontanero en un restaurante del Puerto Viejo de Marsella cuando, a los 20 años, fue enviado a Alemania. El traslado ocurrió en el marco del Servicio de Trabajo Obligatorio, un sistema creado por el régimen de Vichy para satisfacer las demandas de mano de obra de la Alemania nazi.

El francés fue internado en un campo y asignado a tareas físicas de extrema dureza. Según el relato difundido por BFM Business, cargaba vagones de carbón para alimentar la maquinaria de guerra nazi y también laboró en una planta química. Durante ese período resultó herido en un brazo a causa de los bombardeos aliados.

“Fui reducido a la condición de esclavo”, declaró Corrieri en una rueda de prensa organizada en el despacho de su abogado.

El centenario aseguró que fue obligado a realizar “los trabajos más duros bajo la amenaza de las armas”, durante seis días a la semana y jornadas de diez horas, “sin percibir ni un solo céntimo de remuneración”.

“Considero que Francia tiene una deuda conmigo”, añadió.

Vista del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo, Francia (Jean-François Badias / AP Foto)

Una reclamación económica y judicial

La demanda de Corrieri no busca solo una reparación simbólica. El anciano exige el pago de las horas que afirma haber trabajado sin cobrar. No obstante, los tribunales franceses ya han denegado su pedido.

La Corte Administrativa de Apelación de Marsella se fundamentó en la ley del 14 de mayo de 1951, que regula el estatuto de las personas obligadas a trabajar en país enemigo. Según esa instancia jurisdiccional, dicha norma permitió indemnizar “los perjuicios de toda naturaleza” causados a las víctimas del Servicio de Trabajo Obligatorio, incluidos los daños económicos.

El punto central del conflicto es ese: Francia sostiene que la reparación quedó cubierta por la legislación de posguerra, mientras Corrieri reclama una compensación concreta por las horas de trabajo forzoso que, según él, nunca le fueron pagadas.

Su abogado, Michel Pautot, defiende que el caso trasciende lo individual: “Esta lucha supera su persona. Se trata de hacer reconocer la esclavitud moderna de la Segunda Guerra Mundial”, afirmó, según el medio francés.

Pautot considera que el Estado francés debió crear un fondo de indemnización para los supervivientes como Corrieri, que ya son muy pocos. En palabras del letrado, personas como Albert “se cuentan con los dedos de una mano”.

El abogado también representaba a Erpilio Trovati, otro antiguo trabajador del Servicio de Trabajo Obligatorio, pero esa acción judicial quedó sin efecto tras su fallecimiento el otoño pasado.

Ahora, el caso de Corrieri está en manos del TEDH. Su defensa insiste en que el tiempo se agota. “A sus 104 años, Albert está en el gran crepúsculo de su vida”, advirtió Pautot, quien considera que el tribunal europeo es ya “la última esperanza” para obtener una reparación.

Fuente: Infobae

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