La reconocida actriz Amanda Seyfried ha salido en defensa de su excompañera de elenco Lindsay Lohan, al tiempo que reflexionó sobre el elevado precio que implica la fama en la industria del entretenimiento. En una reciente entrevista, la intérprete de 40 años confesó que en el pasado temió terminar con una reputación similar a la de Lohan, mientras rememoraba sus propios excesos juveniles, incluyendo visitas nocturnas a la piscina del fallecido actor Val Kilmer y la ocasión en que decidió no probar cocaína por temor a las consecuencias.
Seyfried fue la protagonista de la portada del número Heroes de la edición británica de la revista GQ. Allí, la artista abordó cómo su vida cambió drásticamente después de interpretar a Karen en la icónica película Chicas pesadas (2004) y destacó la amistad que aún conserva con Lohan, de 39 años. Esta última también se pronunció sobre el vínculo especial que las une hasta hoy.
“Nos hemos mantenido cercanas porque hay confianza y respeto genuinos entre nosotras”, afirmó Seyfried a la publicación.
Y agregó: “Lo que comenzó como una experiencia compartida se convirtió en una amistad significativa con el tiempo. Ahora hablamos más sobre la vida, la maternidad y nuestras familias. Ella es alguien en quien siempre puedo confiar. Esa constancia es algo que valoro mucho”.

Durante la charla, Seyfried recordó haber presenciado de primera mano el implacable escrutinio mediático que enfrentó su compañera en los años en que ambas daban sus primeros pasos en el mundo del cine.
“El hostigamiento desproporcionado es feo”, declaró la estrella a la revista. “Es como un miedo mío. No querría ser señalada por ser infame de ninguna manera”.
Y continuó: “Éramos casi de la misma edad. Yo tampoco estaba trabajando a ese nivel. El foco estaba sobre ella, sin importar lo que hiciera”.
A diferencia de Lindsay Lohan, cuya vida nocturna se convirtió en un tema recurrente en la prensa —incluyendo dos arrestos y acusaciones relacionadas con consumo de drogas y robo—, Seyfried logró pasar mayormente desapercibida, aunque no estuvo completamente exenta de los excesos típicos de la juventud en Hollywood.
“¿Salí de fiesta? Sí”, reconoció ante GQ. “¿Me encontré en casa de Val Kilmer una noche a la 1 de la madrugada con los compañeros de Chicas pesadas Daniel Franzese y Jonathan Bennett? ¿Me encontré ahí con ellos en la piscina? Tenía 18 años y acababa de mudarme a Los Ángeles y habíamos ido a una proyección de Reefer Madness”.

Y añadió: “Estaba en casa de Val Kilmer; ni siquiera recuerdo haberlo conocido, pero estaba en su casa”.
Es importante señalar que Franzese y Bennett interpretaron a Damian y Aaron, respectivamente, en la cinta de 2004.
La artista estadounidense también reveló que estuvo a punto de cruzar una línea que, por instinto, decidió no traspasar.
“Mis 20 años fueron ridículos. Me encontré en muchos lugares”, relató. “También recuerdo que hubo un momento en que podría haber probado la cocaína por primera vez en el Chateau Marmont, y no lo hice porque me dio miedo. Y así había un límite en cuanto a cuánto iba a festejar, porque solo quería estar lo suficientemente ebria como para poder volver a casa por mis propios medios”.
Ese instinto de autoprotección, según explicó, fue el factor que marcó la diferencia respecto a otras figuras que sí cayeron en espirales cada vez más destructivas.

La cercanía con Sydney Sweeney
En la misma entrevista, Amanda Seyfried se refirió al respaldo que brindó a Sydney Sweeney durante la gira promocional de la película The Housemaid, en medio de la controversia generada por la campaña publicitaria de la actriz para American Eagle.
“Tuvimos un gran momento en la gira de prensa. Trabajamos muy duro y ella parecía estar disfrutándolo, pero también entendí que probablemente no puede ser tan fácil, la situación en la que se encontró”, expresó a la revista. “La he escuchado defenderse, pero creo que se encontró entre la espada y la pared”.
Sobre la manera en que la apoyó, detalló: “Simplemente estoy ahí. No le hablo de eso a menos que ella quiera. No quiero ser fuente de nada, pero lo que necesites: ¿necesitas divertirte, reírte, comer pastel conmigo? Está bien. Al mismo tiempo, le digo: ‘Tenemos que promocionar esta película y puedo ser un espacio seguro’”.
En la actualidad, Seyfried ha dejado atrás el mundo de excesos que describió. Vive junto a su esposo, el actor Thomas Sadoski, y sus dos hijos —Nina, de 9 años, y Thomas, de 5— en una granja de aproximadamente 20 hectáreas ubicada en el Valle del Hudson, en el estado de Nueva York, a unas dos horas de distancia de Manhattan.

“Nadie sabría que hay una granja en este camino”, señaló a GQ. “Esto es privado; hay bosques; me siento muy protegida”.
Fuente: Infobae