El Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha puesto en marcha una innovadora estrategia de capacitación en ciberseguridad: una mini ciudad de 22.000 pies cuadrados (aproximadamente 2.044 metros cuadrados) construida dentro de su campus en Huntsville, Alabama. Este espacio, conocido como Kinetic Cyber Range, replica escenarios cotidianos para que los agentes aprendan a identificar, investigar y combatir amenazas digitales de la manera más realista posible.
El recinto no es un simple simulador digital. Cuenta con casas, habitaciones de hotel, una compañía eléctrica, un hospital, una gasolinera e incluso un centro de datos con más de 200 servidores en pleno funcionamiento. Todos estos espacios están cableados, amueblados y equipados con sistemas y dispositivos que operan como lo harían en la vida real, incluyendo carreteras y semáforos.
Inaugurado en febrero del año pasado, el centro ya ha formado a más de 1.400 estudiantes, entre personal del FBI y socios de otras agencias. Según explicó la organización en un comunicado oficial, se trata de una forma completamente novedosa de preparar a los agentes, analistas y especialistas forenses, quienes «dependen cada vez más de pruebas digitales».
Anteriormente, esta formación se impartía exclusivamente en aulas. Con la recreación de una ciudad real, el FBI busca sumergir a los estudiantes en situaciones que imitan fielmente el día a día, interactuando con personas que manejan negocios o con posibles víctimas. El objetivo es fusionar la teoría con la práctica en un entorno controlado pero auténtico.
Escenarios de entrenamiento variados
Los ejercicios cubren múltiples contextos. Por ejemplo, los alumnos pueden verse en una casa llena de dispositivos conectados a Internet y deben decidir qué elementos incautar para una investigación. También, al ejecutar una orden de registro en una empresa, tienen que colaborar con los administradores de sistemas para localizar datos ocultos en una red corporativa.
En situaciones de emergencia, como un ataque simulado de ‘ransomware’ que bloquea la red de un hospital, los participantes deben actuar como si la atención a los pacientes estuviera en riesgo. Esto combina desafíos técnicos con presión humana, tal como detalló el FBI.
Otro escenario se desarrolla directamente dentro del centro de datos, donde los ejercicios se vuelven «más físicos». Allí, los estudiantes manipulan servidores en funcionamiento, algunos con sistemas operativos Windows y otros con Linux.
Colaboración entre divisiones
El centro también fomenta el trabajo conjunto entre departamentos. Por ejemplo, la División de Tecnología Operativa, enfocada en informática forense, entrena junto a la División Cibernética, especializada en investigar intrusiones informáticas. Para el equipo de investigadores de ciberseguridad, los ejercicios se centran en rastrear actividades en redes, identificar el origen de una intrusión, analizar la propagación de un ‘malware’ o seguir huellas digitales de sospechosos.
Todo esto ocurre en un entorno aislado donde los agentes pueden equivocarse sin consecuencias reales. El FBI subrayó: «El objetivo no es solo enseñar habilidades técnicas, sino también preparar a los investigadores para los momentos en que esas habilidades deben aplicarse bajo presión, cuando la comunicación, el buen juicio y la moderación son tan importantes como la experiencia».
Los escenarios se actualizan constantemente para reflejar las amenazas emergentes, desde dispositivos conectados hasta nuevas formas de actividades maliciosas, garantizando que los alumnos estén lo más preparados posible frente a los desafíos del mundo digital.
Fuente: Infobae