En una reciente edición de la serie Actors on Actors de la revista Variety, dos pesos pesados de la actuación se sentaron a dialogar: Jamie Lee Curtis y Mariska Hargitay. Durante su amena charla, ambas repasaron sus caminos en el mundo del espectáculo, sus vínculos familiares con la meca del cine y aquellos proyectos que dejaron huella imborrable en sus trayectorias.
Fue justamente allí donde Curtis confesó cuál es el trabajo que guarda con más cariño dentro de su vasto currículum, el cual abarca pantalla grande, televisión y labores de producción.
Heredera del talento de sus padres, Tony Curtis y Janet Leigh, la intérprete ha sumado a lo largo de décadas títulos tan recordados como Halloween, Un jueves de locos (Traición sin límites), True Lies (Mentiras verdaderas) y, en tiempos más recientes, la aclamada serie The Bear. Sin embargo, al momento de elegir sus proyectos más especiales, Curtis sorprendió al señalar una serie de televisión de finales de los años ochenta como su experiencia más disfrutable.

“De todos los trabajos que he hecho, mi favorito fue una comedia de situación llamada Anything but Love, que grabé hace muchos años junto a Richard Lewis. Fue increíble. Jamás había actuado frente a un público en vivo”, aseguró la actriz.
Esta serie se emitió entre 1989 y 1992 y narraba la relación entre dos colegas de una revista en Chicago. Para Jamie Lee Curtis, este show representó un reto totalmente nuevo, especialmente por ser su primera incursión laboral ante una audiencia en tiempo real.
La ganadora del Óscar también recordó con calidez a uno de los productores del programa: el fallecido John Ritter. Durante una jornada de casting para un papel secundario, Curtis compartió una anécdota que considera clave en su formación interpretativa.
“Amaba ese programa. En las audiciones buscábamos a un tipo pícaro que no paraba de acosarme en escena. Cada actor que llegaba me empujaba contra el escritorio y yo tenía que quitármelo de encima. Después de que uno se fue, John Ritter se me acercó y me susurró al oído: ‘Tienes unas piernas muy divertidas‘”, narró la artista.

Para Curtis, aquel momento fue una lección valiosa sobre la libertad creativa y la importancia de perder el miedo al actuar.
Esa filosofía la retomó años más tarde, cuando protagonizó True Lies junto a Arnold Schwarzenegger. Bajo la dirección de James Cameron, interpretó a Helen Tasker, un ama de casa que termina inmersa en una red de espionaje internacional.
Al hablar de ese rol, Curtis subrayó el desgaste físico que implicaba y cómo aceptaba acciones que salían completamente de lo común. “Mi personaje, Helen, era un pez fuera del agua. Una ama de casa convertida en espía. Se trataba de hacer cosas que físicamente no deberían hacerse. Ahí recordé a John Ritter: la libertad proviene de la valentía”, explicó.

La conversación, además, derivó en un análisis sobre el rol femenino en la industria del entretenimiento. Tanto Curtis como Mariska Hargitay coincidieron en que hoy forman parte de proyectos liderados por mujeres, tanto en la parte creativa como ejecutiva.
Curtis reveló que se integró a la serie Scarpetta gracias a una invitación de la actriz y productora Nicole Kidman. “Nicole Kidman dijo: ‘Jamie está en esto, ¿verdad?’. Yo era productora. Solo quería ser productora; no quería tener que ponerme el traje de actriz”, señaló.
Entre anécdotas personales y reflexiones profesionales, la entrevista dejó claro que, para Curtis, los proyectos no solo construyen una carrera, sino que también moldean la manera de ver el oficio actoral.
Fuente: Infobae