Vozinha, el arquero de 40 años que silenció a España en el Mundial 2026

El 3 de junio de 1986, mientras el planeta seguía el Mundial de México, en Mindelo, una pequeña ciudad de la isla de São Vicente en Cabo Verde, nacía un niño. Su padre, admirador del fútbol argentino, quiso ponerle el apellido del delantero Jorge Valdano, quien justo un día antes le había marcado dos goles a Corea del Sur en el debut de Argentina. Sin embargo, las leyes de Cabo Verde sobre registro de nombres lo impidieron. El padre eligió entonces otro apellido de aquel torneo: Josimar, en honor al lateral brasileño que aquella semana deslumbró al mundo. Cuatro décadas después, Josimar José Évora Dias, conocido universalmente como Vozinha, se coló en la historia al detener a España con sus manos en el primer partido mundialista de su país, en la misma Copa del Mundo que le dio nombre.

El apodo nació mucho antes que la fama. En los callejones de Mindelo, con su padre en el ejército y su madre trabajando todo el día, Josimar creció al cuidado de sus abuelos. En la calle se enfrentaba a chicos mucho mayores que le pegaban sin piedad. Hábil con los pies, competitivo y rebelde, aún no había dado el estirón y no jugaba en el arco. Cuando los golpes superaban su capacidad de réplica, corría a refugiarse con su abuela. Sus compañeros se burlaban y lo llamaban Vozinha —’abuelita’ en portugués— por esa costumbre de buscar amparo. No me gustaba perder. Recibía muchos golpes, y cuando no podía vengarme, volvía a casa enfadado, con cara de pocos amigos, y se burlaban de mí, diciendo que iba a quejarme con mis abuelos, recordó el portero en una entrevista a la FIFA. El apodo se quedó y décadas después lo llevaría bordado en la espalda frente a una de las selecciones favoritas al título.

Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a España (REUTERS/Bernadett Szabo)
Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a EspañaFuente: REUTERS/Bernadett Szabo

El crecimiento llegó a los 16 años y con él, el descubrimiento del arco. Hasta entonces había sido jugador de campo en el fútbol callejero de Mindelo. La portería lo transformó. Su primer club en Cabo Verde fue Batuque, donde se formó entre 2007 y 2011. Luego pasó al CS Mindelense, rival histórico de Batuque en la isla, y después se fue a Angola, donde jugó para el Progresso Associação do Sambizanga. Fue en la liga angoleña donde adoptó definitivamente el apodo como nombre de camiseta: ya había otro portero llamado Josimar en esa competición. Así, Vozinha dejó de ser solo un apodo de barrio para convertirse en identidad profesional.

Desde 2012, con la camiseta de Cabo Verde, no hubo portero titular que no fuera él. La convocatoria llegó precisamente durante su etapa en Angola, cuando tenía 26 años. Ante España, el 15 de junio de 2026, llegó a 89 partidos con la selección africana, convirtiéndose en el segundo jugador con más apariciones en la historia del combinado nacional. Fue quien condujo a Cabo Verde a su primera clasificación mundialista, partido a partido, durante años en los que el país apenas figuraba en los márgenes del fútbol continental.

Su trayectoria europea dibujó un mapa improbable. Primero Moldavia, con el Zimbru Chișinău, durante una temporada. Luego Portugal, con el Gil Vicente, otro año. Después Chipre, donde pasó cinco temporadas en el AEL Limassol y ganó la Copa de Chipre en 2019, el único título de su carrera. Más tarde Eslovaquia, con el AS Trenčín, durante dos años. Y finalmente de vuelta a Portugal, al G.D. Chaves de la Segunda División, donde en la última temporada apenas sumó 15 partidos, repartidos entre el inicio y el final del campeonato. Más de diez clubes en casi veinte años de carrera, de isla en isla, de liga en liga, siempre con la misma portería al fondo.

Nada de ese tímido protagonismo en el club presagiaba lo que ocurrió en Atlanta. El partido ante España era el número 13 de la Copa del Mundo 2026 y Vozinha vestía, precisamente, la camiseta con el número 13.

En la primera mitad, Vozinha detuvo un cabezazo de Mikel Oyarzabal, un remate de Ferrán Torres y otro cabezazo de Aymeric Laporte. Torres también sacudió el larguero. Marc Cucurella disparó con peligro. La selección española, una de las grandes favoritas del torneo, no encontró el camino al gol. Al frente estaba un portero de 40 años que había nacido el día en que el mundo hablaba de otro Mundial. En la segunda mitad, España siguió intentándolo, pero Vozinha se mantuvo firme bajo los tres palos, seguro también en el juego aéreo, sin fisuras visibles.

El partido terminó 0-0. Cuando sonó el pitido final, Vozinha se erigió como figura. Sus compañeros lo rodearon en el césped del Atlanta Stadium. La imagen recorrió el torneo: el guardameta de la pequeña nación insular, el niño que corría a casa de su abuela en los callejones de Mindelo, se lució en el debut histórico de Cabo Verde en una Copa del Mundo. Con 40 años, se sumó al selecto grupo de jugadores mayores de esa edad en disputar un Mundial.

Esperé y soñé toda mi vida con este momento. Estamos muy felices, sabíamos que no iba a ser fácil, España es de las mejores selecciones del mundo. Estamos muy satisfechos con esto, pero hay que seguir adelante. Es muy gratificante haber aportado para este logro de la selección, comentó tras la sorpresa ante el campeón de Europa. Sus lágrimas en medio de los festejos ya representan uno de los testimonios más fuertes de la Copa del Mundo.

El padre que no pudo ponerle Valdano lo bautizó con el nombre de un futbolista que marcó desde la banda derecha. Durante el Mundial de 1986, cuando yo nací, mi padre le rindió ese homenaje. Creo que Josimar era lateral izquierdo y marcó desde la banda derecha, por eso mi padre me puso este nombre. Mi padre siempre lo tuvo muy claro, dijo Vozinha en una entrevista a GE. El azar, como suele, tenía sus propios planes.

Fuente: Infobae

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