La selección española comenzó con el pie izquierdo su participación en el Mundial 2026. El equipo dirigido por Luis de la Fuente se encontró con una Cabo Verde que plantó una defensa férrea, convirtiendo su área en una fortaleza casi infranqueable. Durante los primeros 45 minutos, La Roja intentó desbordar por todos los flancos, pero la falta de puntería y la sobresaliente actuación del portero rival lo impidieron.
El primer aviso serio llegó al minuto 29, cuando Marc Cucurella disparó con potencia desde la banda izquierda, exigiendo al guardameta caboverdiano. No fue la única oportunidad clara. Pedri, desde la frontal del área, también probó suerte con un disparo que encontró la mejor versión del portero rival, quien logró desviar el esférico. Ya en los compases finales de la primera parte, Ferran Torres estuvo a punto de romper el marcador al estrellar un balón en el larguero, en la jugada más peligrosa de todo el primer tiempo.
El planteamiento de Cabo Verde fue claro desde el inicio: replegarse y cerrar espacios. “Plantaron un gran muro defensivo que a la selección española le costó derribar”, se pudo observar en el desarrollo del juego. A diferencia de otras selecciones de menor ránking, los africanos no se limitaron a despejar balones largos, sino que buscaron salir jugando con criterio, hilvanando pases cortos para intentar armar sus contragolpes. La defensa española, sin embargo, se mostró atenta para cortar de raíz cualquier intento de ofensiva rival.
La posesión fue abrumadoramente española. Marcos Llorente por la derecha y Cucurella por la izquierda fueron los encargados de generar los desequilibrios, llegando con frecuencia a línea de fondo. Por el centro, el juego no fluyó con la misma claridad, y las acciones de peligro brillaron por su ausencia. La única vez que Cabo Verde pisó el área española fue en una jugada aislada que no generó mayor peligro.
El dominio posicional de La Roja fue total, pero la falta de contundencia en los metros finales dejó un sabor agridulce. El equipo de Luis de la Fuente fue dueño del balón y del ritmo del partido, pero le faltó el gol. “Ninguna ocasión fue contundente. Las acciones de peligro brillaron por su ausencia”, resumió la crónica del encuentro.
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Fuente: Infobae