Con frecuencia, los cilindros de cartón que sobran al terminar el papel higiénico, así como las cajas de embalaje, son desechados sin pensarlo dos veces en la basura o en el contenedor de reciclaje. Sin embargo, estos livianos tubos, junto con otros empaques de composición similar, representan un recurso sumamente útil, económico y práctico para quienes disfrutan de la jardinería y el cultivo de hortalizas.
Lo que pocos conocen es que el cartón es un material biodegradable y amigable con el entorno, que al descomponerse libera una considerable cantidad de carbono al suelo. Este aporte nutre a los microorganismos responsables de mejorar la calidad y estructura de la tierra. Por ello, darles una segunda oportunidad puede marcar la diferencia para las plantas del jardín.

Semilleros y macetas ecológicos
Una de las aplicaciones más prácticas y extendidas para estos rollos es transformarlos en pequeños semilleros. Su forma cilíndrica resulta ideal para contener la cantidad precisa de sustrato y favorecer la germinación de semillas de hortalizas, flores de temporada o hierbas aromáticas. Puedes usarlos enteros o partirlos por la mitad, según la profundidad necesaria. Para crear un fondo, solo debes hacer unos cortes verticales en uno de los extremos y doblar las pestañas hacia adentro, formando una base semicerrada que permita un buen drenaje.
Al llenarlos, escoge un sustrato ligero y evita apelmazarlo, manteniendo una humedad moderada, tal como recomienda Ciclamino. Es crucial que la tierra esté húmeda pero no encharcada, para que el cartón no se deshaga antes de tiempo. La gran ventaja de este método es que organiza las siembras y mantiene separadas las raíces de cada plántula. Cuando las plantas estén robustas, se pueden trasplantar directamente al suelo con el rollo incluido. El cartón se degradará en la tierra, evitando el shock del trasplante y resguardando las raíces más sensibles. No obstante, es aconsejable abrir un poco el cartón antes de enterrarlo si notas que no se ha reblandecido lo suficiente.

Escudo para los brotes jóvenes
Los cultivos en sus primeras etapas son delicados y pueden sufrir por el viento, la presión del agua al regar o el ataque de pequeños animales. Cortando los rollos en anillos, puedes elaborar collares protectores que se colocan alrededor de la base de los tallos. Basta con insertarlos ligeramente en la tierra para que queden fijos, formando una barrera física que mantiene el sustrato en su lugar y protege a la planta durante su desarrollo inicial.
Además, estos rollos funcionan como etiquetas identificativas. Puedes cortar el cartón en tiras, anotar el nombre de la variedad sembrada y fijarlas en el semillero con un palillo. Dado que el cartón absorbe humedad, son perfectas para semilleros de interior resguardados.

Más aplicaciones: el cartón en el huerto
Más allá de los rollos de papel, también es posible reutilizar cajas de cartón para el cuidado del jardín, siempre que el material esté limpio, sin tintas brillantes ni cintas adhesivas. El cartón plano resulta excelente para sofocar y eliminar malas hierbas, al bloquear la luz solar. Asimismo, es un elemento fundamental para el acolchado, ya que actúa como barrera protectora mientras se descompone.
Gracias a su capacidad para atrapar aire entre sus capas onduladas, las cajas ofrecen una protección temporal contra heladas imprevistas si se colocan boca abajo sobre las plantas durante la noche, según indica Agroislas. Para árboles jóvenes de entre uno y cuatro años, envolver el tronco con tiras de cartón proporciona un excelente aislamiento contra temperaturas extremas y evita daños en la corteza. Finalmente, al ser rico en carbono, el cartón troceado es ideal para equilibrar el compost casero si se mezcla con materiales ricos en nitrógeno.
Fuente: Infobae