El arquero Luca Zidane, hijo del inmortal Zinedine Zidane —campeón del mundo con Francia en 1998 y figura legendaria del balompié internacional—, saltará al terreno de juego este martes 16 de junio como guardameta titular de Argelia para medirse ante la Selección Argentina de Lionel Messi en el arranque del Mundial 2026.
Sin embargo, fuera del campo, el portero de 28 años ha logrado destacar en un ámbito poco común para los futbolistas: la moda y el esmero por su apariencia personal. A través de sus redes sociales, se asoma un mundo donde cada prenda, combinación y escenario parecen diseñados para reflejar una identidad independiente, ajena al enorme peso de su apellido.

Entre el césped y las pasarelas: las dos carreras de Luca Zidane
Desde sus inicios en Marsella y su crecimiento en las categorías formativas del Real Madrid, el arquero de origen argelino cargó con una doble exigencia: la herencia norteafricana de su familia y la inevitable comparación con uno de los nombres más gloriosos del deporte. Su padre, Zinedine Zidane, alcanzó la cima como volante y director técnico, acumulando títulos con la selección gala y con los clubes más poderosos de Europa. Esa figura paterna de repercusión global hizo aún más complejo el reto de construir una identidad propia para Luca, tanto dentro como fuera del fútbol.

Mientras forjaba su trayectoria profesional en equipos como Racing de Santander, Rayo Vallecano, Eibar y Granada, el cancerbero fue refinando un sello personal que se manifiesta tanto en su juego como en su manera de vestir. En sus publicaciones, Luca Zidane demuestra una marcada preferencia por la moda masculina contemporánea.

En varias de las fotografías que comparte en redes, elige prendas de líneas sencillas, tejidos orgánicos y colores neutros, fusionando la utilidad deportiva con la elegancia del streetwear y la atmósfera despreocupada del estilo mediterráneo.
La superposición de capas, los cortes holgados y los detalles discretos —como relojes metálicos o gafas de sol clásicas— integran su repertorio habitual. Esta aproximación, alejada de lo ostentoso, resalta una apuesta por la autenticidad y el bienestar sin sacrificar la distinción.
Un armario polifacético y una estética bien definida
Para el futbolista franco-argelino, la moda constituye un vehículo para diferenciarse y forjar su propio discurso, lejos del legado de su padre.
Su vestuario incluye shorts técnicos para deportes acuáticos, camisas estampadas, trajes de lino, polos con textura y ropa oversize en tonos blancos, beige, negros y marrones.
Las imágenes que difunde transmiten un mensaje de adaptabilidad: puede aparecer descalzo en un paisaje natural, exhibir un abrigo azul marino en la urbe o mostrar un conjunto monocromático negro con gafas para una salida informal.

Su narrativa visual evita los excesos y se inclina por la sobriedad moderna. Selecciona accesorios prácticos, cuida el peinado y se fija en las texturas y los cortes de cada prenda. Su versión del athleisure y el normcore lo consolida como un ícono del estilo relajado, en sintonía con las corrientes de la moda masculina global.
La edificación de una imagen personal sólida cobra aún mayor relevancia al considerar su contexto familiar. El arquero nunca escondió la huella de sus abuelos argelinos, que emigraron a Francia en busca de un mejor futuro. Esa herencia cultural lo llevó a decidir representar a Argelia a nivel internacional, luego de recibir la autorización de la FIFA en 2025. “Cuando pienso en Argelia, pienso en mi abuelo”, afirmó tras ser convocado, resumiendo el peso simbólico de su decisión.

En la víspera del Mundial, el heredero de la dinastía Zidane superó una fractura de mandíbula y mentón con una máscara de fibra de carbono, suceso que lo puso otra vez en el foco de los medios. Durante su recuperación, continuó activo en redes sociales, mostrando atuendos deportivos y cotidianos, y fortaleciendo su imagen como personalidad que va más allá del deporte.

El estreno frente a Argentina, en el Arrowhead Stadium de Kansas City, tendrá a Luca Zidane como figura central, tanto por su labor bajo los tres palos como por la singularidad de su trayectoria personal y su estética. Su caso reúne aspectos poco frecuentes en el fútbol: la herencia multicultural, la fortaleza frente a la adversidad y la creación de un estilo visual único, siempre alineado con las tendencias mundiales.

De esta manera, mientras se alista para enfrentar a la campeona del orbe, Luca Zidane consolida su presencia en dos frentes. En uno, aspira a afianzarse como guardameta de élite. En el otro, se perfila como un referente de la moda y la autenticidad, demostrando que la pasión por el deporte y el interés por el vestir pueden coexistir en una misma persona.
Fuente: Infobae