Olivia Rodrigo: un tercer álbum que no siempre está a la altura de sus influencias

El tercer álbum de Olivia Rodrigo, titulado You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love, arranca con fuerza gracias a “Drop Dead”, un tema synth-pop que captura la esencia de la cantante al mencionar a un chico que “se sabe todas las palabras de ‘Just Like Heaven’”, el clásico de The Cure de 1987. La artista de 23 años demuestra una vez más su admiración por el new wave y el rock alternativo, géneros que han marcado su estilo desde sus inicios.

El segundo sencillo del álbum, “The Cure”, es una pieza acústica cargada de autodesprecio que evoca a “Disarm” de Smashing Pumpkins y “Everlong” de Foo Fighters. Aunque Rodrigo negó que el título fuera una referencia directa a la banda de rock gótico, la duda persiste después de que revelara, durante una presentación en un festival de Barcelona, que el álbum incluye “What’s Wrong With Me”, un dueto con Robert Smith, líder de The Cure. Esta devoción por sus influencias, cuidadosamente cultivada, refleja tanto lo refrescante de su propuesta como un obstáculo que se ha vuelto más evidente con el tiempo.

En un panorama pop dominado por artistas alegres y predecibles, Rodrigo se destaca por sus referencias sombrías y contraculturales. Cuando fue criticada por su preferencia por los vestidos tipo “babydoll”, citó al movimiento riot grrrl de los años noventa y a figuras como Courtney Love y Kat Bjelland de Babes in Toyland como inspiraciones. Incluso invitó a The Breeders a abrir algunos conciertos de su Guts World Tour. Sin embargo, estas comparaciones con artistas más desordenadas ponen en evidencia el brillo relativo que rodea a una ex actriz infantil de Disney.

Sus dos primeros discos, Sour (2021) y Guts (2023), fueron aclamados por su energía inteligente y su capacidad para conectar con la Generación Z. Pero You Seem Pretty Sad…, aunque tiene momentos que igualan esas cumbres, es su primer trabajo que resulta menos revelador.

El tercer álbum de Olivia Rodrigo narra una relación completa, desde el enamoramiento hasta la ruptura, con una cronología que a veces afecta el ritmo del disco

Olivia Rodrigo alcanzó la fama con “Driver’s License”, una balada al piano coescrita con Dan Nigro, su colaborador habitual. Esa canción logró capturar la esencia de la adolescencia y el desamor de una manera visceral. Sin embargo, ese éxito inicial podría explicar por qué sus álbumes posteriores se han visto lastrados por baladas de piano inertes, un defecto menor en Guts que se vuelve más evidente en este tercer trabajo, que narra una relación romántica desde el enamoramiento hasta la ruptura.

La cronología del álbum a veces afecta su ritmo. “Drop Dead” es un inicio exuberante, pero la energía decae con “Stupid Song”, una pieza que tarda en construirse hacia una segunda mitad más vibrante, y “Honeybee”, una canción de amor onírica interpretada con delicadeza. La compositora Amy Allen coescribió cinco de los trece temas, incluidos estos. En “Honeybee”, Rodrigo canta:

“Es demasiado difícil describir esto de una manera genuina”

, repitiendo el sentimiento de “Stupid Song”, donde dice:

“Te deseo más de lo que cualquier canción estúpida pueda expresar”

.

Rodrigo es una vocalista potente, pero a menudo elige notas en el extremo superior de su registro. Su canto es más conmovedor cuando explora las profundidades de su voz de pecho, como en el estribillo de “The Cure”

“Tengo toxinas en mi torrente sanguíneo”

, le confiesa a un amante— y en el tema de cierre “Cigarette Smoke”, donde canta:

“Jamás conocerás mi dolor”

.

El segundo single de Olivia Rodrigo, “The Cure”, refuerza sus influencias de new wave y rock alternativo en el nuevo álbum

El álbum brilla más cuando Rodrigo se apoya en su vena new wave. El dueto con Robert Smith funciona más como validación que como canción independiente. “Maggots for Brains”, basada en un riff ochentero, es un tema animado sobre la descomposición emocional. Ese sonido continúa en “U + Me = <3”, un homenaje al dream-pop y artistas como Snail Mail y Soccer Mommy. Menos convincente es “My Way”, una canción amarga que recuerda a “Misery Business” de Paramore o “Better Than Revenge” de Taylor Swift.

Aunque el título del álbum sugiere tristeza, Rodrigo ha demostrado que puede crear canciones explosivas a partir de revelaciones dolorosas. El nuevo material podría beneficiarse de algo de esa vitalidad. El ánimo se suaviza en “Expectations”, un tema vibrante al estilo de Chappell Roan, donde la protagonista ironiza sobre sus pretendientes:

“No creo que mi futuro esposo esté en este bar de Silver Lake”

. Promete, con un guiño autocrítico, que su próximo romance será diferente.

“En unos meses, se conseguirá un hombre. Él será evolucionado, y yo seré adorada”

, canta. Y si no, al menos sabrá qué discos poner para superarlo.

Fuente: Infobae

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