La riqueza del empresario Elon Musk ha alcanzado una magnitud histórica. Tras la salida a bolsa de SpaceX, el sudafricano se convirtió en el primer trillionaire (billonario) de la era moderna, con un patrimonio estimado en 1.1 billones de dólares, según cálculos de Forbes.
Esta cifra no solo lo posiciona como la persona más acaudalada del orbe, sino que evidencia el enorme abismo que lo separa de otros grandes capitalistas. Por ejemplo, la fortuna de Musk es 8.6 veces superior a la de Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México, cuyo patrimonio alcanza los 127 mil millones de dólares, de acuerdo con el ranking en tiempo real de la misma revista.
Para dimensionarlo, la diferencia entre ambos supera los 973 mil millones de dólares. Solo esa cantidad bastaría para colocar a Musk entre las corporaciones más grandes del planeta.
El camino hacia el primer billón
El salto espectacular en la fortuna de Musk se produjo después de la oferta pública inicial (IPO) de SpaceX, que comenzó a cotizar en el Nasdaq el pasado 12 de junio. La operación disparó la valoración de la empresa por encima de los 2 billones de dólares y elevó la riqueza personal de su fundador hasta los 1.1 billones.
Nacido en 1971 en Pretoria, Musk emigró primero a Canadá y más tarde a Estados Unidos. Su trayectoria empresarial arrancó con firmas de software e internet, pero alcanzó fama mundial tras participar en la creación de PayPal.

Posteriormente, edificó un imperio tecnológico apoyado en compañías como Tesla, SpaceX, xAI, Neuralink y The Boring Company.
Su vida privada también ha estado bajo el foco público debido a sus relaciones sentimentales, su numerosa descendencia y su intensa actividad en redes sociales, especialmente desde que adquirió la plataforma X, antes conocida como Twitter.
Hoy, más del 70% de su fortuna está ligada a SpaceX y a sus negocios de inteligencia artificial y servicios satelitales.
Carlos Slim: el titán mexicano de las telecomunicaciones
En el otro extremo de la balanza se sitúa Carlos Slim Helú, quien durante años ostentó el título de la persona más rica del mundo y aún se mantiene como el empresario más acaudalado de México y América Latina.
Nacido en la Ciudad de México en 1940, Slim construyó su imperio mediante compras estratégicas y una fuerte expansión empresarial.

Su principal fuente de riqueza es América Móvil, matriz de marcas como Telcel y Claro, además de inversiones en construcción, infraestructura, energía, minería, comercio y servicios financieros.
A diferencia de Musk, cuya riqueza depende de tecnológicas con altas valuaciones bursátiles, Slim forjó un conglomerado basado en negocios tradicionales, con ingresos estables y una fuerte presencia en América Latina.
Además, el mexicano ha impulsado una importante labor filantrópica a través de la Fundación Carlos Slim, enfocada en salud, educación y desarrollo social.
Dos imperios, dos visiones del éxito
Aunque ambos figuran entre los hombres más ricos del planeta, sus trayectorias reflejan modelos empresariales radicalmente distintos.
Slim personifica la generación de magnates que amasaron fortunas mediante telecomunicaciones, infraestructura y activos físicos. Musk, en cambio, encarna la nueva era tecnológica, impulsada por la inteligencia artificial, la exploración espacial, la movilidad eléctrica y los mercados financieros.

La comparación también revela cómo han mutado las escalas de riqueza en el siglo XXI.
Con 127 mil millones de dólares, Slim sigue siendo uno de los empresarios más ricos e influyentes del mundo. Sin embargo, el crecimiento explosivo de las compañías de Musk ha llevado la acumulación de capital a niveles jamás vistos.
Hoy, la fortuna del fundador de Tesla y SpaceX no solo duplica a la del empresario mexicano: equivale a casi nueve veces todo el patrimonio de quien durante años fue el ícono de la riqueza latinoamericana.
Fuente: Infobae