La única constante en las políticas de Instagram sobre publicación de desnudos parece ser la falta de coherencia al momento de aplicarlas, según denuncian creadores y activistas.
Como era de esperar, la portada más reciente de la revista Butt muestra el trasero de un hombre. Este lleva un suspensorio, y la zona entre los glúteos queda oculta por un iPhone en un extensor para selfis.
Es el tipo de foto que, en teoría, Butt (trasero, en español), una publicación semestral centrada en la cultura gay y queer, puede difundir en Instagram, donde cuenta con 149.000 seguidores. Esto se debe a que Meta, propietaria de Instagram, autoriza a los usuarios a compartir imágenes de glúteos siempre que no se aprecie la zona entre ellos.
No obstante, en marzo pasado, la cuenta de la revista fue suspendida al menos tres veces, para luego ser restablecida tras una serie de apelaciones.
Butt, impresa en papel mate rosa, cumple 25 años, y durante los últimos cinco se ha financiado principalmente mediante un acuerdo de patrocinio a largo plazo con la casa de moda italiana Bottega Veneta. Aunque su contenido podría calificarse como pornográfico, la gente, como suele decirse, la lee por los artículos.
En Butt se pueden hallar textos como una entrevista con Edmund White, el escritor gay pionero fallecido en junio pasado, junto con una foto de White chupando los dedos de los pies de otro hombre.
Las ambigüedades de las políticas de Meta
El 29 de abril, la cuenta de Butt volvió a ser suspendida. Esta vez, la suspensión pareció llamar la atención en todo el metaverso. Algunos incluso han acusado a Meta, el gigante de las redes sociales valorado en 1,5 billones de dólares, de imponer un doble rasero homófobo. Otros opinan que las condiciones de servicio son demasiado vagas tal como están redactadas y que se aplican de forma arbitraria.
X permite a los usuarios mayores de 18 años ver y publicar contenido pornográfico que incluya cualquier parte del cuerpo y relaciones sexuales; Instagram, en cambio, prohíbe mostrar genitales y erecciones visibles.
Instagram permite que los hombres aparezcan sin camiseta y muestren los pezones; a las mujeres no se les permite mostrar los suyos, a menos que estén amamantando o exhibiendo los senos en un contexto de «protesta». Pero lo que constituye una protesta queda abierto a la interpretación. Instagram también tiene un largo historial de quejas de usuarios a los que se les han eliminado publicaciones sobre lactancia materna.
Las normas sobre los traseros tienen un montón de excepciones. Se supone que mostrar el ano es motivo de eliminación. Los «primeros planos de glúteos visibles» también están prohibidos, aunque su definición de «primer plano» es un poco ambigua.
Algunos usuarios dan por hecho que pueden publicar un retrato desnudo si cubren sus genitales con un emoji o pegatinas digitales, y lo han hecho sin incidentes. Pero a Stuart Sandford, un artista de Los Ángeles, lo suspendieron de Instagram y Facebook después de publicar una selfi desnudo, en la que ocultaba su zona púbica con un círculo blanco. Aunque no parecía una de sus obras de arte, tampoco parecía infringir las condiciones de uso.
Sandford se lo contó a su amigo Michael Bell, quien había visto recientemente una fotografía de un hombre desnudo del fotógrafo William Eggleston publicada en la cuenta de la famosa galería de arte David Zwirner. Así que Bell decidió denunciarla. «Solo para ver si aplicaban las mismas reglas», dijo Sandford. «Y, por supuesto, no lo hacen».
Como prueba, me envió las comunicaciones de Bell con Meta. Un mensaje automático dijo que el «equipo» de la empresa había revisado el «contenido» y había concluido que no infringía sus «normas comunitarias sobre desnudos o actividad sexual».
Un aspecto en el que Instagram es relativamente transparente es en su inconsistencia a la hora de aplicar las normas a quienes considera infractores de las condiciones del servicio. En su centro de ayuda, Meta dice que puede eliminar contenido «delicado» y suspender al usuario que lo publicó, o que simplemente puede «hacer que sea más difícil encontrarlo en lugar de eliminarlo de Instagram».
«Todas las organizaciones y personas de nuestras plataformas están sujetas al mismo conjunto de normas», declaró una vocera de Meta a The New York Times, «y cualquier acusación de aplicación de las normas basada en la afiliación a un grupo o en la defensa de una causa carece de fundamento».
Cuando se envió un enlace a la fotografía de Eggleston en la cuenta de David Zwirner, el equipo de moderación de contenido de Instagram eliminó la imagen de inmediato, aunque la cuenta sigue intacta.
Casos de suspensiones cuestionadas
Bruce LaBruce, artista y cineasta y colaborador de toda la vida de Butt, tenía previsto organizar un evento en Ámsterdam que coincidía con el 25.º aniversario de la revista en lo que él describió como «una especie de sex shop de la vieja guardia». Aunque dijo que la fiesta era un «evento artístico», el folleto que publicó en Instagram decía «¿Eres una ramhera?». LaBruce dijo que estaba «jugando con descaro» con la forma en que los creadores digitales en plataformas como OnlyFans e Instagram juegan con la «línea entre el trabajo sexual y el arte».
Poco después de publicarlo, LaBruce recibió un mensaje automático que le informaba de que su cuenta había sido desactivada. «Nadie puede verte ni encontrar tu cuenta, y tú no puedes usarla», dijo. «Toda tu información se eliminará de forma permanente». Meta tiene normas estrictas contra la solicitud de servicios sexuales. LaBruce cree que «¿Eres una ramhera?» pudo haber provocado la suspensión, pero no está seguro.
Meta también eliminó las cuentas de Butt y No Limits! Art Castle, uno de los coanfitriones del evento. Butt había creado una segunda cuenta un año antes, que utilizó para publicar un mensaje en el que decía que su primera cuenta había sido bloqueada. En un par de días, la segunda cuenta pasó de tener 2.000 seguidores a 17.000. Luego también la bloquearon.
Cuando Butt interpuso una apelación por su cuenta principal, Meta la rechazó, argumentando que la plataforma no «permite a la gente» crear «cuentas falsas». «Creemos que nos tenían en el punto de mira por supuestas infracciones de contenido, y usaron esto como excusa», dijo Andrew Pasquier, de 31 años, editor jefe de Butt, y añadió que aún no se le ocurría ninguna publicación reciente que realmente hubiera infringido las normas.
A LaBruce también le informaron de que no podía solicitar una revisión para que le restablecieran la cuenta, aunque al final así fue. Martha Dimitratou, quien vive en Bruselas, es la fundadora y directora ejecutiva de Repro Uncensored, una organización global sin ánimo de lucro que lucha contra la censura impuesta por los conglomerados de medios digitales. Sus primeras batallas fueron contra Meta, por las suspensiones de proveedores de servicios de aborto.
Dimitratou ayudó a que se restablecieran las cuentas de Butt y LaBruce. El verdadero problema, dijo, es la falta de transparencia en torno a las normas: «Normalmente no sabemos las razones exactas por las que se elimina una cuenta», dijo. «Y a menudo basta con una sola denuncia. No hay transparencia ni rendición de cuentas. No sabemos cómo funciona el algoritmo ni qué lo activa, y no hay rendición de cuentas porque no obtenemos respuestas ni medidas de reparación por parte de Meta«.
En febrero, Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, testificó ante el Congreso, donde se enfrentó a una avalancha de preguntas sobre si la empresa hacía lo suficiente para proteger a los jóvenes en la plataforma. «Desde entonces, hemos visto un número creciente de eliminaciones de cuentas que afectan a las comunidades queer, a los educadores en salud sexual y a las organizaciones de salud reproductiva», dijo Dimitratou, quien añadió que la mayoría de las suspensiones hoy en día son el resultado de software de inteligencia artificial, que bloquea no solo a la persona cuya publicación infringió las normas de la comunidad, sino también a quienes fueron etiquetados en la publicación.
Muchas personas a quienes se les suspende la cuenta dan por hecho que pueden crear una nueva con un nombre de usuario similar. Pero si intentan crear una nueva cuenta en el mismo teléfono –o usando una dirección IP asociada a una cuenta antigua–, es probable que se les bloquee rápidamente, independientemente de si se publica contenido inapropiado.
Conseguir ayuda de una persona real es «difícil», dijo, y añadió que el botón para apelar una decisión a menudo no funciona. Aunque Dimitratou ha conseguido que se restablezcan las cuentas de muchas personas, a menudo le cuesta distinguir exactamente qué fue lo que marcó la diferencia: «Activamos a las comunidades en línea», dijo. «También conocemos a algunas personas de la empresa que a veces ayudan y a veces no. Y recurrimos a la prensa. Así que hay una estrategia de tres frentes. Algunas cuentas se restablecen bastante rápido» –como las de LaBruce, Butt y Sandford, a quienes se les restablecieron en las últimas semanas– mientras que «otras tardan más».
El 20 de mayo, Dimitratou, a través de su organización sin ánimo de lucro Repro Uncensored, presentó una demanda en los Países Bajos, junto con Butt y No Limits! Art Castle, entre otros demandantes, contra Meta por «incumplimiento de múltiples disposiciones de la legislación europea sobre derechos fundamentales, la Ley de Servicios Digitales (DSA), el Reglamento General de Protección de Datos (RGDP) y el derecho civil neerlandés». Esto se presentó en respuesta a una «eliminación sin precedentes» de las cuentas de redes sociales de los demandantes. No buscaban una indemnización económica; más bien, exigían a Meta que «se abstuviera de eliminar las cuentas» de nuevo. Y si lo hacen, deben «proporcionar una declaración clara y específica de los motivos de la eliminación inicial de esas cuentas y designar a una persona que sirva como único punto de contacto para nuestros clientes».
Butt, Sandford y LaBruce recibieron un mensaje automático de Instagram en el que se les decía que había sido un «error» suspenderlos. Pero la empresa no explicó por qué había ocurrido ni cómo había llegado finalmente a la conclusión de que se había equivocado. «Meta es una caja negra», sentenció Pasquier.
Fuente: Infobae