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Japón acelera su rearme y preocupa a China con misiles y reformas

Desde que Sakae Takaichi asumió el liderazgo del gobierno japonés, el país ha dado pasos acelerados en materia de seguridad y defensa. Con medidas que van desde la compra de 400 misiles Tomahawk hasta el desarrollo de tecnología local, Tokio está transformando su política interna y podría abandonar décadas de pacifismo que rigieron tras la Segunda Guerra Mundial.

Gasto en defensa y disuasión: ¿qué busca realmente Japón?

El gobierno nipón ha fortalecido su alianza con Estados Unidos y ha adquirido 400 misiles crucero Tomahawk, con capacidad para alcanzar objetivos a más de 1.600 kilómetros de distancia. Esta compra no es casual: es la distancia necesaria para atacar de forma crítica a Corea del Norte y China, sus vecinos más amenazantes.

Las primeras entregas estaban programadas entre 2025 y 2027, aunque reportes recientes indican posibles retrasos debido a la alta demanda estadounidense derivada de otros conflictos internacionales.

A pesar de este contratiempo, la adquisición de los Tomahawk y la ampliación de las capacidades de los misiles tipo-12 forman parte de una transformación más profunda en la estrategia de seguridad de Tokio.

En los últimos años, Japón decidió incrementar de forma notable su presupuesto de defensa, con la meta de alcanzar un gasto equivalente al 2% de su producto bruto interno para 2027, lo que prácticamente duplica el nivel que mantuvo durante décadas.

Las autoridades japonesas justifican esta expansión militar por el deterioro del entorno estratégico en el Indopacífico. Las tensiones con Pekín en torno a Taiwán y el mar de China Oriental, los ensayos misilísticos de Pyongyang y la creciente cooperación militar entre Rusia y China han llevado a Tokio a replantear su postura tradicionalmente defensiva.

La modernización militar japonesa no se limita a la compra de armamento. En abril de 2026, la primera ministra Sanae Takaichi aprobó una reforma histórica que permite la exportación de armas letales, una medida impensada durante gran parte de la posguerra.

Hasta entonces, el país mantenía fuertes restricciones a la venta internacional de equipamiento militar a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Las exportaciones estaban limitadas principalmente a materiales vinculados con rescate, transporte, vigilancia, alerta temprana y desminado. La nueva normativa elimina esas categorías y habilita la comercialización de armamento ofensivo, incluidos misiles, drones de combate, aviones de guerra y buques militares.

La reforma contempla ciertas restricciones. Japón seguirá prohibiendo, en principio, la venta de armas a países involucrados en conflictos activos, aunque el gobierno dejó abierta la posibilidad de autorizar excepciones en circunstancias especiales. Además, las exportaciones estarán limitadas inicialmente a países que mantengan acuerdos de cooperación tecnológica y de defensa con Tokio.

La Constitución de 1947 y el histórico artículo 9

El debate sobre la remilitarización japonesa no puede entenderse sin mencionar la Constitución de 1947, redactada durante la ocupación estadounidense posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Su artículo 9 establece que Japón renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o uso de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales. Asimismo, señala que no se mantendrán fuerzas terrestres, navales o aéreas con potencial bélico.

Sin embargo, durante la Guerra Fría surgió una reinterpretación que permitió la creación de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, una estructura militar formalmente destinada a la defensa del territorio nacional. Desde entonces, los distintos gobiernos japoneses fueron ampliando gradualmente el alcance de estas fuerzas sin modificar el texto constitucional.

Japón seguirá prohibiendo, en principio, la venta de armas a países involucrados en conflictos activos (Foto: archivo DEF)

Podría decirse que Sakae Takaichi ha sido la jefa de gobierno que más ha aprovechado este margen de acción, con importantes compras de armamento y reformas internas que apuntan a potenciar las Fuerzas Armadas japonesas.

En conjunto, la adquisición de 400 misiles Tomahawk, el aumento del gasto militar y la apertura al comercio internacional de armamento reflejan una transformación histórica en Japón, que busca dejar atrás el enfoque pacifista de su Constitución y promete tensar aún más el equilibrio en el Indopacífico.

Fuente: Infobae

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