Luego de tres temporadas, la producción de Movistar Plus+ conocida como El Inmortal ha llegado a su conclusión. La última entrega de episodios se enfoca en la transformación de la banda de los Miami, una organización delictiva que gestionaba el narcotráfico en Madrid entre las décadas de 1980 y 1990, y que llegó a ser la más influyente de la capital española.
Esta tanda final consta de seis capítulos y cierra un recorrido que inició hace siete años, cuando en 2022 se estrenó la primera temporada. En este desenlace, La Rubia, interpretada por Teresa Riott, asume el legado criminal y se coloca en la cima del poder dentro de un entorno tradicionalmente dominado por hombres. No obstante, múltiples intereses acechan su imperio y diversas trampas la esperan en el camino.
Una serie inspirada en la banda de Los Miami
La ficción fue creada por José Manuel Lorenzo, quien partió de un artículo periodístico sobre el líder de la agrupación, conocido como Juan Carlos y apodado ‘el Inmortal’. A partir de esa información, se realizó una investigación que duró varios años para dar vida a José Antonio (interpretado por Alejandro García) y al universo que lo rodea, explorando tanto los aspectos delictivos como los personales y familiares.
Ese trabajo previo sirvió de base a los guionistas Diego Sotelo y David Moreno. El objetivo no era únicamente recrear un entorno reconocible, sino determinar en qué momento era necesario separarse de la realidad para transformarla en ficción, evitando así conflictos legales o personales. De esa decisión surgió una fórmula que el productor describe como un cóctel de proporciones exactas entre verdad y relato inventado. Esa mezcla ha variado en cada temporada y también ha influido en la puesta en escena, la fotografía y el ritmo narrativo.
“Siempre tuvimos claro que queríamos hacer una mezcla entre thriller y drama costumbrista”, comentó José Manuel Lorenzo. “Y claro, vimos mucho cine de gánsters, a Coppola, Scorsese, pero siempre teniendo claro que la acción tenía que estar al mismo nivel que la parte humana de los personajes. Por eso, los vemos tanto pegando tiros como comiendo croquetas con su familia”.
Tres temporadas, tres estilos distintos
Tanto el productor como el director Rafa Montesinos, quien firma varios episodios junto a David Ulloa, aseguran que uno de los mayores logros es que la serie ha ido mutando de estilo y nunca se han repetido los mismos esquemas. “Creo que, desde la producción, lo que intentamos en las tres es aportar algo nuevo, no caer en el error de estirar un chicle que habíamos creado ya. Y cada temporada tiene su propia personalidad, su propia cinematografía, su propia idiosincrasia, su propia personalidad. Y son muy distintas entre sí”, agregó Lorenzo.
La primera temporada reflejaba el ascenso desde la marginalidad, con cámara al hombro, grano en la imagen y localizaciones vinculadas a personajes que buscaban una fórmula de éxito. La segunda, según Lorenzo, era más pausada y elegante porque los protagonistas ya tenían algo que perder —lo que habían conseguido— y empezaban a actuar bajo el miedo.

La tercera cambia nuevamente el lenguaje visual. Montesinos ha explicado que la dirección y la fotografía se adaptaron al estado mental de la banda, convirtiendo el cierre en una cuenta atrás acelerada, con una sensación de tiempo agotado. “Me gusta pensar que El Inmortal no es solo un thriller, porque yo quería contar la historia de un momento de España, de Madrid en relación con el mundo de la droga. Es lo que me gusta hacer en mis proyectos, darles un trasfondo histórico”.
Las mujeres al poder
El cambio más notorio de la última temporada es la redistribución del poder. El personaje de La Rubia, encarnado por Teresa Riott, se inspira en Ana Carmena, conocida como La Rubia, a quien se le atribuye haber sido la sucesora de ‘el Inmortal’ dentro del negocio de la cocaína. “Creo que es un giro redondo para el personaje. Y también lo veo como un soplo de aire fresco para las mujeres en este tipo de ficciones, creo que algo está cambiando y hay más confianza en los roles femeninos poderosos”, comentó Teresa Riott.

En cuanto a José Antonio, se ha desvinculado del negocio e intenta mantenerse al margen. Viajará con su hija a Miami y se reencontrará con Rober (Marcel Borràs), quien ha formado una familia con Paulina (Irene Esser). Sin embargo, alguien lo traicionará y se verá obligado a volver a la acción para salvar a su familia.
La fascinación por los mafiosos
Al preguntarle a Álex García por qué existe tal fascinación por los mafiosos, por los personajes al límite, en los que siempre se está a un paso entre la condena y la glorificación, el actor respondió: “Yo creo que tiene que ver con la imagen que se da en la actualidad, toda la gente intenta mostrar su lado más impoluto, con menos grietas, cuando realmente todos tenemos en nuestro interior tanta luz como oscuridad. Así que cuando ves en la pantalla a un personaje que hace las cosas con tanta desfachatez y con total impunidad te libera un poco tu parte inmoral, es como una especie de extraño morbo. Son también ficciones para que romanices al malo, aunque en nuestra serie se cuenten las consecuencias. Pero ver las miserias ajenas, creo que nos tranquiliza un poco para que pensemos, pues mi vida tampoco está tan mal”.

Esa ambigüedad estará presente en toda esta última temporada, en la que el personaje, acosado por apariciones de los muertos que lo acompañan, introduce una búsqueda de redención en medio del derrumbe del mito de la inmortalidad. En cualquier caso, José Antonio seguirá fiel a los suyos, algo que, en medio de toda esa violencia y corrupción, resulta de lo más sorprendente. “Yo creo que El Inmortal te da una bofetada desde la cara más oculta del sistema, porque se encarga de desestructurarlo todo. Con ese personaje femenino que alcanza el poder, con un asesino que da lecciones de amistad y de lealtad. En ese sentido, es una serie bastante antisistema”.
Fuente: Infobae