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Pentágono sanciona a Alibaba, BYD y Baidu; China responde con duras críticas

El Pentágono intensificó la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China al sumar a Alibaba, BYD y Baidu a su lista de empresas vinculadas con el aparato militar del gigante asiático. La decisión, que entró en vigor de inmediato, provocó una caída en las acciones de estas compañías en los mercados internacionales.

La lista, establecida por orden del Congreso estadounidense, señala a firmas que el Departamento de Defensa considera conectadas con el Ejército Popular de Liberación o que contribuyen de forma indirecta a la industria de defensa china. El Pentágono sostiene que Pekín impulsa una “fusión cívico-militar”, con la que busca usar tecnología de empresas civiles para potenciar sus capacidades bélicas.

Entre los nuevos nombres también figuran la farmacéutica WuXi AppTec, el fabricante de robots RoboSense y las empresas de semiconductores ChangXin Memory Technologies y Yangtze Memory Technologies. La reacción de China no se hizo esperar. Lin Jian, portavoz de la cancillería, acusó a Washington de aplicar una “represión injustificada” y de extender el concepto de seguridad nacional de forma arbitraria. Exigió que Estados Unidos “corrija sus prácticas equivocadas”. Las empresas afectadas negaron cualquier vínculo con actividades militares. Así, la rivalidad entre las dos mayores economías del mundo se traslada al terreno de la tecnología avanzada, con consecuencias aún impredecibles.

Elon Musk posa junto al robot Optimus en una fábrica de Tesla, con vehículos eléctricos y brazos robóticos operando en el fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cabe destacar que China avanza a paso firme en la fabricación de robots humanoides a escala industrial. Pekín y Washington compiten en un mercado que, según proyecciones, podría alcanzar varios billones de dólares en las próximas décadas. Estados Unidos conserva ventaja en ciertos segmentos de inteligencia artificial, sobre todo en el desarrollo de sistemas que funcionan como el “cerebro” de estos dispositivos. Sin embargo, China aprovecha su enorme capacidad de manufactura para producir en masa.

Un ejemplo es Matrix Robotics, con sede en Shanghái, que presentó su robot humanoide Matrix-3. Con una altura de aproximadamente 1,70 metros y manos capaces de realizar movimientos complejos, la empresa reportó haber recibido cerca de mil pedidos y asegura que podría entregar hasta cinco mil unidades durante este año.

Por su parte, Elon Musk —quien ha realizado el mayor lanzamiento de acciones en Wall Street de sus empresas— reiteró que Tesla planea producir su robot humanoide Optimus a costos mucho más bajos que los actuales, con el objetivo de masificar su uso. Detrás de esta competencia tecnológica hay también una fuerte dimensión estratégica. Tanto Estados Unidos como China consideran que la combinación de inteligencia artificial, automatización y robótica podría transformar de forma profunda las capacidades militares del futuro.

La posibilidad de integrar sistemas autónomos cada vez más sofisticados sugiere que la llamada “guerra robótica” podría convertirse en la próxima etapa de la evolución militar.

Fragilidad en Medio Oriente y nuevos choques

Al mismo tiempo, la tregua en Medio Oriente se muestra cada vez más frágil. El 9 de junio, Estados Unidos lanzó una serie de ataques contra Irán después de que el presidente Donald Trump afirmara que fuerzas iraníes derribaron un helicóptero de combate Apache en el estrecho de Ormuz. Trump aseguró que la respuesta debía ser “fuerte y contundente”. El Comando Central de Estados Unidos confirmó las operaciones posteriores al incidente. La aeronave cayó cerca de la costa de Omán durante una patrulla; sus dos tripulantes fueron rescatados con vida por fuerzas estadounidenses.

Según medios iraníes, se registraron explosiones en la provincia de Hormozgán, incluida la isla de Qeshm. El canciller iraní, Abbas Araqchi, advirtió que las Fuerzas Armadas de su país no dejarán “ningún ataque ni amenaza sin respuesta”. Otras fuentes oficiales negaron haber realizado operaciones ofensivas en las últimas 24 horas. Más allá de las versiones encontradas, esta nueva escalada militar pone en duda la posibilidad de alcanzar un acuerdo que consolide el alto el fuego y permita avanzar hacia una solución negociada del conflicto.

Trump insistió en que un acuerdo está cerca, casi con urgencia. Pero la tregua no logra frenar estos limitados choques militares.

Donald Trump

Europa y la OTAN enfrentan serios tropiezos

Las dificultades también golpean a Europa y la OTAN, que luchan por coordinar respuestas comunes ante los desafíos militares actuales. La guerra de Ucrania evidenció la creciente relevancia de los drones, cuyos vuelos cerca del territorio de países aliados han generado alarma en el flanco oriental de la Alianza.

Los problemas no son solo operativos. Desde el punto de vista estructural, el proyecto conjunto impulsado por Francia, Alemania y España para desarrollar un sistema de combate aéreo de nueva generación parece haber fracasado. El FCAS —por sus siglas en inglés— estaba valorado en aproximadamente cien mil millones de euros y era considerado el mayor programa militar europeo de las últimas décadas. Iniciado en 2017, acumuló retrasos, diferencias industriales y disputas sobre la distribución de responsabilidades entre las empresas participantes, hasta derivar en una suspensión de hecho. Este revés complica los esfuerzos de Europa por desarrollar capacidades estratégicas propias.

Como alternativa, el programa GCAP, impulsado por Reino Unido, Italia y Japón a partir de la integración del proyecto Tempest con iniciativas japonesas, aparece como la principal opción para desarrollar un caza de nueva generación.

La OTAN ha sufrido en pocas semanas dos fracasos claros. Por un lado, por primera vez un presidente estadounidense en ejercicio, Donald Trump, no asistió a una cumbre de la Alianza Atlántica debido a que su país estaba involucrado en una guerra con Irán. Por otro lado, quedó paralizado el programa de armamento más ambicioso de Europa en décadas. Ambos hechos reflejan las crecientes dificultades de coordinación estratégica dentro del bloque occidental.

Argentina profundiza su alianza con Estados Unidos

En este contexto mundial, el gobierno argentino firmó dos acuerdos con Estados Unidos para ampliar la cooperación logística y tecnológica. El Ejecutivo lo considera un paso más en el fortalecimiento del vínculo bilateral y estratégico con Washington en el área de Defensa. Uno de los acuerdos busca fortalecer el apoyo logístico y mejorar la interoperabilidad entre las Fuerzas Armadas de ambos países. El otro tiene como objetivo central la incorporación de Argentina a un mercado digital internacional de sistemas aéreos no tripulados (UAS) y de contramedidas contra estos dispositivos (C-UAS). En conjunto, representa un paso decisivo en la política de alineamiento con Estados Unidos.

Fuente: Infobae

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