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Fue compañero de Neymar, venció al Dibu Martínez y hoy es psicólogo

La frase “el tren pasa solo una vez” resuena con fuerza en la memoria de Luis Guilherme. El 9 de mayo de 2009, dos arqueros adolescentes se midieron en una definición por penales que cambiaría sus caminos para siempre. En aquella final del Sudamericano Sub 17, disputada en Iquique, Chile, Brasil se impuso a Argentina por 6-5 desde los doce pasos, tras un empate 2-2 en el tiempo reglamentario. El héroe de aquella noche fue Luis Guilherme, quien detuvo los embates de un joven Emiliano Martínez, hoy conocido como el Dibu y campeón del mundo en 2022.

Pero la historia de Guilherme no es la de una gloria continua. Por el contrario, es un relato de sacrificio, lesiones y una segunda oportunidad lejos de los reflectores. Este arquero, que alguna vez fue considerado una joya del Botafogo y que incluso llamó la atención del Arsenal de Inglaterra, decidió rechazar la oferta londinense. Consideró que no tendría oportunidades en el primer equipo de los Gunners. Esa decisión, que pudo haber sido un simple desvío, terminó definiendo su destino: se retiró del fútbol profesional a los 27 años, pero hoy se desempeña como psicólogo en las divisiones inferiores del Fluminense.

El interés del club inglés no fue un rumor menor. Según información publicada por ESPN, el Arsenal siguió de cerca a Guilherme después de que brillara en un torneo en Barcelona. Incluso lo invitó a pasar 15 días en Londres para entrenar en sus instalaciones. Viajó con su madre, doña Elisa, y juntos visitaron el Parlamento Británico, el Big Ben y el London Eye. Sin embargo, la familia consideró que era demasiado joven para dar ese salto. El Arsenal no se rindió, pero el tiempo terminó jugando en contra.

Su llegada al Botafogo de Futebol e Regatas se remonta a enero de 2003, cuando tenía apenas 11 años. Provenía del Pavunense Futebol Clube, un equipo de barrio en Pavuna, zona norte de Río de Janeiro. En su primera prueba para el fútbol sala del club, era el último de seis porteros. Así lo recordó en una carta de despedida que publicó en Globo Esporte el 7 de junio de 2015. Ese 4 de junio cumplió 12 años en el Fogao y 23 de vida, pero su contrato fue rescindido sin oferta de renovación.

La publicación con un trofeo ganado en mayo de 2025 (Crédito: lgalves92/Instagram)
La publicación con un trofeo ganado en mayo de 2025Crédito: lgalves92/Instagram

“Cuando llegué, me encontré entre seis porteros. Yo era el último, lo que a menudo me hacía pensar en abandonar, porque las sesiones de entrenamiento eran en la sede del General Severiano y, como vivíamos muy lejos, el costo de las actividades era alto”, escribió. Su madre trabajaba en dos empleos de limpieza; uno de ellos, exclusivamente para pagar el almuerzo, el pasaje y el material de entrenamiento de su hijo. Sus hermanas, Anastácia y Tailize, cosían los calcetines y las rodilleras que se rompían después de cada práctica.

En 2006, un fax llegó al Botafogo con su nombre en la lista de convocados de la selección brasileña sub-14. Fue la primera de 77 convocatorias que recibió entre 2006 y 2010. “Yo, con 13 o 14 años, todavía en octavo de primaria, no sabía qué hacer. Un chico de los suburbios, que solía jugar descalzo en las calles con sus amigos, estaba a punto de viajar en avión a otro país”, confesó.

Un año después, en 2007, llegó al club una carta diferente: tenía el logo del Arsenal FC de Inglaterra. Ese mismo año, Brasil ganó el Campeonato Sudamericano Sub-15. Guilherme ya se codeaba con la élite juvenil.

Perteneció a una generación dorada que con el tiempo produciría algunas de las promesas más cotizadas del planeta: Neymar, Philippe Coutinho, Casemiro, Alex Sandro, Oscar, Danilo y Alisson Becker, entre otros. Todos fueron compañeros suyos en las selecciones juveniles de Brasil.

Una de las imágenes de su carrera bajo los tres palos (Crédito: lgalves92/Instagram)
Una de las imágenes de su carrera bajo los tres palosCrédito: lgalves92/Instagram

Sobre esa época, recordó: “Siempre he sido más bien solitario, y esos chicos han alcanzado un nivel difícil de lograr. Fíjate en Neymar. Llama mucho la atención allá donde va. Lo mismo ocurre con Coutinho. Jugábamos al fútbol sala en Madureira, pero luego perdimos el contacto”, dijo en declaraciones recogidas por UOL Esporte en septiembre de 2025.

Con Alisson compartió algo más que los entrenamientos: “Éramos compañeros de piso y siempre pasábamos tiempo juntos. Jugábamos mucho a videojuegos. Era genial estar con él. Siempre le encantó la música y, cuando encontraba una guitarra, le encantaba tocar. Era un apasionado del rock y la música country. Le gustaba tocar música gaucha y siempre defendía su estado con uñas y dientes. Pero era un tipo tranquilo al que no le gustaba ser el centro de atención. Le tengo mucho cariño”.

En aquel momento, Guilherme fue ascendido al plantel profesional del Botafogo a los 15 años y era el titular a nivel juvenil con la Verdeamarela. Alisson era el suplente. “Lo fui hasta el Campeonato Sudamericano de 2009, pero luego Alisson me arrolló”, admitió con franqueza.

Precisamente, esa cita desarrollada íntegramente en la ciudad chilena de Iquique lo encontró con tendinitis en ambos hombros, pero viajó igual al Campeonato Sudamericano Sub-17. Brasil ganó el torneo al vencer a Argentina en la final por 6-5 en penales tras empatar 2-2. Fue en ese torneo donde el Arsenal también observó a Emiliano Martínez y donde comenzó la historia paralela de los dos porteros.

Luis Guilherme junto a Neymar y Philippe Coutinho en una de las concentraciones de Brasil (Crédito: lgalves92/Instagram)
Luis Guilherme junto a Neymar y Philippe Coutinho en una de las concentraciones de BrasilCrédito: lgalves92/Instagram

Después llegó el Mundial Sub-17 en Nigeria, un viaje que Luis Guilherme describió como el más importante de su vida. “Aprendí a sonreír incluso en las grandes dificultades, aprendí a no quejarme tanto y a exigirme más, porque sé que hay problemas mucho mayores que los míos”, escribió.

Un año después, comenzó su martirio con las lesiones. En 2010 pasó por el quirófano tras una fractura del quinto metatarsiano que lo mantuvo cuatro meses fuera de las canchas. Con esa lesión perdió también su puesto en la selección nacional para el Campeonato Sudamericano Sub-20 de 2011. Fue durante esa rehabilitación, sin poder entrenar, cuando tomó una decisión que cambiaría el resto de su vida: estudiar psicología.

Tomé la decisión y fue difícil de asimilar. Pero lo he estado haciendo poco a poco, con calma, para hacer todo bien. Mi elección es un poco sorprendente. La psicología no se valora mucho en el fútbol”, explicó en declaraciones recogidas por O Globo.

En septiembre de 2010, Luis Guilherme presentó el examen de ingreso a la universidad. En enero de 2011 se matriculó en el programa de Psicología del Centro Universitario IBMR, en Río de Janeiro. Era el primero de su familia en cursar estudios superiores. La psicóloga del Botafogo, Maíra Ruas, lo acompañó en este nuevo proceso. Ese mismo calendario volvió a Inglaterra para realizar una prueba en el Manchester City y se trasladó a Francia para hacer lo propio en el Lyon, aunque no prosperó en ninguna institución.

Entré en la universidad y allí no solo aprendí la profesión de psicólogo, sino que también abrí mi mente a nuevos conceptos. Aprendí sobre política, filosofía, inglés, sociología, medicina. ¡Freud lo explicaba todo! Y ahora los periódicos deportivos se entrelazaban con libros de Nietzsche, Bandura, Freud, Lacan, Platón, Lipovetsky, Bauman, Hegel, Skinner, Sartre, Kant y tantos otros grandes pensadores que cambiaron y siguen cambiando mi forma de ver el mundo”, señaló sobre esa experiencia académica.

A los 18 años tomó la decisión de empezar una carrera universitaria (Crédito: lgalves92/Instagram)
A los 18 años tomó la decisión de empezar una carrera universitariaCrédito: lgalves92/Instagram

Los años siguientes fueron una carrera de obstáculos con préstamos sin éxito al Boavista, al Bangu y al Bonsucesso, conjuntos menores del fútbol brasileño, hasta que finalizó su ciclo en el Botafogo el 4 de junio de 2015: “Siento tristeza, tal vez porque no pude jugar. Pero nunca resentimiento. El fútbol es muy difícil y tenemos que ser resilientes al respecto. Hay cosas que escapan a nuestro control”.

En la carta publicada por Globo Esporte, Luis Guilherme describía la gratitud como el único sentimiento posible tras doce años de formación. “El principal motivo de esta carta es agradecer al club todo lo que viví defendiéndolo. Todos los momentos vividos y todas las oportunidades que tuve en la vida fueron fruto de mi esfuerzo, pero sin duda, Botafogo de Futebol e Regatas fue un gran catalizador para que todo esto fuera posible”.

Y cerró con una advertencia para los futbolistas jóvenes: “A mis compañeros de profesión, especialmente a los más jóvenes, les digo que el fútbol es un gran sueño; disfrútenlo al máximo. Piensen en él y vívanlo intensamente. Pero, sobre todo, piensen más allá de las cuatro líneas del campo. Como en todo en la vida, estar preparados para los buenos y malos momentos del fútbol es la clave para una vida exitosa”.

Tras dejar el Botafogo, jugó para el Villa Nova de Minas Gerais en 2016, mientras terminaba la carrera. En 2017, ya graduado, volvió a centrarse en el fútbol con el São Gonçalo EC, donde fue elegido mejor portero de la Copa Rio y uno de los jugadores más destacados de la Serie B1 del Campeonato Estatal. El preparador de porteros del club, Júnior Farias, fue quien le dio esa oportunidad cuando nadie más lo llamaba.

Según documentó O Globo en abril de 2018, Luis Guilherme recorría entonces 120 kilómetros diarios —60 de ida y 60 de vuelta— desde Pavuna, en la zona norte de Río, hasta São Gonçalo, solo para mantener vivo su sueño. Una vez por semana, salía corriendo del entrenamiento para atender pacientes en una clínica de Botafogo. Algunos de sus pacientes eran atletas que sabían que era futbolista. Lo veían con empatía, porque entendía desde adentro las dificultades de esa carrera.

He pensado en dejarlo muchas veces. Estaba desanimado con el fútbol. Pero el deporte me acompañó, fui puliendo mi técnica. En cuanto a la psicología, la aprendí desde cero. Esta es mi vocación, y mi carrera en el fútbol es corta”, admitió al medio carioca.

En 2018, sin equipo tras su paso por el São Gonçalo y el América-RJ, ejerció como psicólogo en la zona sur de Río de Janeiro. “Inicialmente, es un proyecto a largo plazo que comencé cuando era más joven. No me arrepiento, sobre todo viendo lo difícil que es mantenerse en el mercado y vivir únicamente del fútbol. Pero el fútbol es mi prioridad. Siempre lo ha sido y solo dejará de serlo cuando ya no tenga la motivación o la aptitud para este deporte”, afirmó.

Disputó su último partido profesional en 2019, con el São Gonçalo. Después, colgó los guantes.

Sueña con ser psicólogo de la selección brasileña en un futuro (Crédito: lgalves92/Instagram)
Sueña con ser psicólogo de la selección brasileña en un futuroCrédito: lgalves92/Instagram

En 2023, Luis Guilherme volvió al fútbol. No como portero, sino como psicólogo contratado por las categorías inferiores del Fluminense. A sus 33 años, trabaja a diario en el club: elabora informes, realiza evaluaciones y brinda apoyo individual y grupal a jugadores y cuerpo técnico. Fuera del horario del club, atiende en privado a personas del mundo del deporte y de otros ámbitos.

La psicología siempre es la base. Es fundamental, pero intento combinar ambos mundos. El hecho de haber sido jugador no significa que pueda basar todo en mi experiencia. Hay que leer mucho, mantenerse al día, para combinar estas dos áreas de especialización. Tener un lenguaje futbolístico y una base científica ayuda. El atleta es el centro del proceso. No puedo ser demasiado académico ni centrarme demasiado en el fútbol. Así no funcionan las cosas“, explicó en declaraciones recogidas por UOL Esporte.

Mucha gente se queja de que los atletas no se interesan por los estudios, pero es muy difícil compaginarlo todo. No diría que es imposible, pero exige mucho. Y antes era aún más difícil porque todo era presencial al 100%. Vivía en Pavuna, la universidad estaba en Botafogo y luego me mudé a Barra da Tijuca. Estudiaba, entrenaba y aún así pasaba más de tres horas en el tráfico“, recordó.

La experiencia acumulada en años de fútbol a distintos niveles —desde la élite de las selecciones juveniles hasta clubes semiprofesionales de Río de Janeiro— le da una perspectiva que pocos psicólogos deportivos pueden ofrecer.

El fútbol me ha dado muchísimo. He conocido muchos lugares del mundo, he jugado en la selección nacional y he vivido el lado más lujoso del fútbol. Pero también he visto su lado más oscuro, con infraestructuras deficientes y clubes pequeños. Estas condiciones más difíciles me ayudaron a comprender el fútbol. Es bueno hablar de los aspectos exitosos del fútbol, pero este deporte tiene muchos matices. He aprendido de todos los niveles, desde el más alto hasta el más bajo. Escribiré sobre todo eso en mi libro“, anticipó.

“Siempre pienso que podría haber estado en la selección nacional. Todo aquel que juega al fútbol sueña con eso. Pienso en cómo podría haber sido y cómo habría sido mi vida como jugador. Pero estoy agradecido por lo que viví. Hoy trabajo con jóvenes atletas y sé lo difícil que es esa etapa. Y hoy también puedo volver a soñar en grande. Sueño con ser el psicólogo de la selección brasileña, sueño con ser profesor universitario y escribir un libro. Estudiar me ha abierto muchas puertas de nuevo“, concluyó.

Fuente: Infobae

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