La cantidad de enfrentamientos armados entre naciones se duplicó en 2025 en comparación con el año anterior, alcanzando la cifra más alta registrada desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, hace más de ocho décadas. Así lo revela un estudio divulgado por el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), que también señala que el año pasado se convirtió en el tercer período más letal desde 1989, con aproximadamente 245.000 fallecidos por hechos violentos vinculados a combates.
El documento, denominado ‘Tendencias del conflicto: una revisión global, 1946-2025’, identificó ocho conflictos interestatales durante 2025: la guerra entre Rusia y Ucrania, el enfrentamiento entre India y Pakistán, los choques entre Afganistán y Pakistán, las disputas entre Tailandia y Camboya, y diversas confrontaciones estatales relacionadas con la crisis en Oriente Próximo, que involucran a Israel, Irán, Yemen y Estados Unidos.
“El resurgimiento de conflictos interestatales a esta escala es profundamente preocupante”, afirmó Siri Aas Rustad, directora de investigación del PRIO y autora principal del informe. “Durante décadas, las guerras civiles dominaron los conflictos mundiales”, recordó.
La investigadora subrayó que “ahora estamos presenciando un peligroso resurgimiento de enfrentamientos directos entre Estados, impulsados por la rivalidad geopolítica, las disputas fronterizas y la escalada regional, especialmente en Oriente Próximo”. El análisis se sustenta en datos del Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala (UCDP).
Las estadísticas indican que los 245.000 decesos por incidentes bélicos fueron impulsados principalmente por tres grandes conflictos: la invasión rusa de Ucrania, la guerra en Sudán —incluyendo las masacres perpetradas por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en El Fasher, Darfur— y los bombardeos de Israel contra la Franja de Gaza.
El PRIO destaca que los elevados números de víctimas mortales suelen estar concentrados en unos pocos conflictos de gran escala. Mientras que antes de 2020 era habitual observar un solo conflicto masivo a la vez, en los últimos años se ha producido una acumulación simultánea de varios de estos enfrentamientos.
El incremento de muertos entre 2024 y 2025 —de 188.000 a 245.000— se explica en gran medida por la violencia en Sudán, donde cerca de 60.000 personas fueron asesinadas por las RSF en El Fasher durante la última semana de octubre de 2025. Asimismo, el número de fallecidos casi se duplicó en la República Democrática del Congo (RDC), principalmente por la ofensiva del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).
No obstante, el informe aclara que estas cifras contabilizan únicamente las muertes directas en combate —incluyendo tanto a combatientes como a civiles—, pero excluyen un “enorme número” de víctimas indirectas provocadas por la falta de infraestructura, servicios sanitarios deficientes e inseguridad alimentaria, así como a los heridos que fallecieron posteriormente a causa de sus lesiones.
Por esta razón, el PRIO advierte que, si bien los datos reflejan el nivel de violencia global, se trata de cálculos conservadores, especialmente porque el número de muertes indirectas es difícil de verificar “debido a la falta de datos fiables” que permitan una estimación aproximada.
Récord de conflictos estatales
El estudio también registró en 2025 el mayor número de conflictos estatales desde 1946, con un total de 65 enfrentamientos —seis más que el máximo histórico previo— y aproximadamente 153.000 muertos. Esta cifra solo es inferior a las documentadas en 2021, 2022 y 2024, lo que evidencia un nivel persistentemente elevado de violencia estatal, con más víctimas en los últimos cinco años que en los 20 años anteriores a 2021.
Durante 2025, estos 65 conflictos se presentaron en 35 países, un aumento tanto en el número de enfrentamientos como de naciones afectadas respecto a 2024. Además, en la última década se ha ampliado la brecha entre la cantidad de conflictos y el número de países involucrados, lo que indica un incremento de naciones que enfrentan múltiples conflictos simultáneos. Destacan Birmania, con cinco, e Israel, con dos conflictos civiles y tres internacionales.
En la lista de países con varios conflictos también figuran Afganistán, Camerún, Malí, Nigeria y Pakistán, cada uno con tres; mientras que 16 de los 35 países registran un único conflicto. Este fenómeno “refleja también una creciente complejidad en las dinámicas de conflicto, con más actores implicados”, explica el PRIO, que subraya que esto tiene “importantes implicaciones para cómo se analiza y responde” a estas crisis.
“Los conflictos hoy están cada vez más interconectados”, enfatizó Rustad. “Implican a más actores, frentes superpuestos y una mayor propagación regional. Eso hace que sean mucho más difíciles de resolver y eleva de forma significativa el riesgo de guerras regionales más amplias”, argumentó.
Descenso en conflictos no estatales
Por otro lado, los conflictos no estatales experimentaron un ligero descenso en 2025, pasando de 79 a 75, según el PRIO. Muchos de ellos son “de baja intensidad”, lo que “afecta a la volatilidad en el número de conflictos de un año a otro, dado que muchos de ellos estallan de forma puntual”.
El número de víctimas en este tipo de enfrentamientos fue de cerca de 14.500 en 2025, una cifra que viene descendiendo desde 2020, con una caída particularmente notable en la violencia letal entre los cárteles mexicanos. Sin embargo, el nivel de muertes se ha estabilizado en un punto “sustancialmente más alto” que el del período anterior a 2013.
África es el continente con mayor cantidad de conflictos no estatales, con un total de 34 —incluyendo catorce en Nigeria, país al que se suman Sudán del Sur y Etiopía como naciones con numerosos conflictos de este tipo—. Le sigue América, con 32 conflictos, la mayoría concentrados en Brasil, Colombia y México.
A estas estadísticas se añaden 76.500 muertos por violencia unilateral contra civiles, principalmente por acciones de actores no estatales en Sudán, especialmente las RSF. Esta es la cifra más alta desde el genocidio en Ruanda en 1994, mientras que el número de actores responsables de este tipo de violencia alcanzó los 55, también un máximo histórico. Además, 5.900 personas murieron a manos de fuerzas gubernamentales.
África y Oriente Próximo, epicentros de la violencia
En este panorama, África continúa siendo, un año más, la región con el mayor número de conflictos estatales y no estatales en 2025. Oriente Próximo, por su parte, registró su máximo histórico de conflictos estatales, mientras que Asia alcanzó su nivel más alto documentado desde mediados de la década de los noventa.
El informe señala que la violencia no se concentra en una sola región, sino que refleja un deterioro generalizado de la seguridad a nivel internacional. “Los datos apuntan a un mundo que avanza en la dirección equivocada: más guerras, más conflictos internacionalizados y un coste humano mucho mayor”, lamentó Rustad.
De esta forma, el estudio concluye que “el nivel de violencia está aumentando y ahora es parte de una tendencia más larga y no un pico”, y agrega que “ha surgido un nuevo nivel de referencia más elevado de violencia global”, especialmente considerando que el período posterior a 2013 ha sido más violento que el anterior, incluida la Guerra Fría.
“El creciente número de conflictos internacionales refleja una tensión global cada vez mayor. La creciente complejidad plantea serios desafíos para los actores internacionales y humanitarios, como en Sudán, lo que dificulta cada vez más desenvolverse y operar en el contexto del conflicto”, reseña el documento.
Fuente: Infobae