La ciudad de Verona se ha posicionado como un destino italiano que desafía a los clásicos circuitos turísticos con una propuesta diferente. El especialista en viajes Damián Umansky la describe como una urbe de escala humana, ideal para recorrer sin prisas, una característica que, según su análisis, está ganando popularidad entre el público de más de 50 años.
“Cuando se piensa en Italia, los nombres que suelen aparecer primero son Roma, Venecia o Florencia. Sin embargo, hay una ciudad que combina historia, arte, gastronomía, buen ritmo de vida y una escala humana difícil de encontrar en los grandes centros turísticos”, afirmó Umansky.
Esta localidad del Véneto cuenta con 258.000 habitantes y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias a su valioso conjunto histórico. A esto se suma su particular geografía: rodeada de colinas y encerrada por un meandro del río Adigio, a unos 30 kilómetros al este del lago de Garda.
Situada en la región del Véneto, a orillas del río Adigio, Verona ha logrado preservar su elegancia sin caer en la masificación que afecta a otros puntos turísticos italianos. “Y esa es precisamente una de las razones por las que cada vez más viajeros mayores de 50 años la descubren como un lugar ideal para recorrer sin apuros”, señaló el cronista.
La provincia de Verona registró cerca de 20 millones de pernoctaciones en 2025, lo que representa un aumento del 1,9% respecto a 2024 y supera en más de un 10% las cifras previas a la pandemia. Aproximadamente el 80% de estos visitantes fueron turistas internacionales.
Verona ofrece la posibilidad de combinar patrimonio, gastronomía y desplazamientos cortos. El resultado, según la descripción de Umansky, es una estancia menos agotadora que en otras ciudades italianas y más adecuada para un público que valora el tiempo, la comodidad y la densidad cultural por encima de la cantidad de visitas.
Una ciudad para recorrer a pie
La principal característica que define a Verona es su facilidad para ser explorada caminando. “Su centro histórico compacto, sus calles peatonales y una atmósfera relajada forman una combinación especialmente atractiva para el público senior”, aseguró Umansky.

“Uno de los principales atractivos de Verona es que prácticamente todo puede visitarse a pie”, sostuvo. La experiencia no se basa en trayectos rápidos entre puntos turísticos, sino en una sucesión de plazas, iglesias, cafés y monumentos que se encuentran a poca distancia. La Piazza delle Erbe ejemplifica esta vivencia tranquila, invitando a sentarse en una terraza y observar el ir y venir cotidiano.
El legado de Romeo y Julieta
La conexión internacional de Verona con la historia de Romeo y Julieta sigue siendo un imán turístico clave. La ciudad es el escenario de este famoso relato y mantiene la Casa de Julieta, con su emblemático balcón, como uno de sus símbolos más distintivos.
Umansky indicó que este componente literario no agota el atractivo del lugar. “Verona es mucho más que una historia de amor”, declaró, antes de destacar un patrimonio que abarca desde la antigüedad romana hasta la arquitectura medieval y renacentista.

La Unesco respalda esta visión al definirla como “un ejemplo sobresaliente de una fortaleza militar” y resaltar que ha conservado una notable cantidad de monumentos de la antigüedad, así como de los periodos medieval y renacentista.
La Arena de Verona y los puentes reconstruidos
Entre los sitios más destacados se encuentra la Arena de Verona, erigida en el siglo I y aún en funcionamiento para conciertos y espectáculos, especialmente durante su festival de ópera al aire libre. Este anfiteatro es uno de los mejor conservados del mundo y simboliza la continuidad entre el pasado y el uso contemporáneo.
A esta lista se suman el Castelvecchio, convertido en museo; el Puente Pietra, famoso por sus vistas; y la Basílica de San Zeno, considerada una joya del arte románico italiano. Este conjunto refuerza la idea de una ciudad donde la riqueza cultural no exige largos desplazamientos.

La relación de Verona con el río Adigio también es parte de su historia material. Los puentes destruidos durante la Segunda Guerra Mundial fueron reconstruidos tras el conflicto, y dos de ellos se levantaron con el material original recuperado del lecho del río y sus alrededores.
Garda, Padua, Vicenza y Venecia sin cambiar de alojamiento
Otro punto fuerte es la ubicación estratégica de Verona. “Por su locación estratégica, Verona es ideal para hacer base y combinar la estadía con excursiones de un día”, explicó Umansky.
Esta ventaja se traduce en una red de destinos cercanos. A menos de una hora se encuentra el lago de Garda, el más grande de Italia, y el texto menciona también a Vicenza, vinculada a la arquitectura de Andrea Palladio, y a Padua, una de las universidades más antiguas de Europa.
La proximidad con Venecia completa este mapa de escapadas. Se puede visitar en tren y luego regresar a la calma de Verona.

Fuente: Infobae