En una reciente entrevista con la SAG-AFTRA Foundation, Charlie Hunnam abrió las puertas de su proceso creativo al encarnar a Ed Gein en la serie Monstruo: la historia de Ed Gein. El actor detalló los desafíos y matices de su interpretación, desde el abordaje de la salud mental hasta la meticulosa preparación actoral que demandó el proyecto. Hunnam describió cómo su inmersión emocional y atención al detalle guiaron cada paso en la construcción del personaje.
La transformación para dar vida a Ed Gein exigió más de 3 meses de preparación, análisis de expedientes médicos y un trabajo colaborativo con el equipo creativo. Durante la entrevista, Hunnam confesó haber enfrentado dudas, ansiedad y la necesidad de comprender la dimensión humana del personaje, además de los dilemas éticos que implica representar historias basadas en personas reales.
El origen del papel se dio en un momento de transición personal para el actor, cuando se encontraba escribiendo y sin proyectos inmediatos. Su amigo cercano Max Winkler lo invitó inicialmente a conversar sobre otro proyecto, pero la charla derivó en una discusión sobre Ed Gein.
“Conversamos tres horas acerca de Gein. Max propuso que yo debía interpretarlo. Sentí una conexión inmediata con los temas que se querían explorar en la serie”, relató Hunnam sobre el surgimiento del proyecto junto a Winkler y Ryan Murphy.
Cómo se preparó para interpretar a Ed Gein
Al referirse a la preparación psicológica, Hunnam subrayó la dificultad de documentarse sobre una figura asociada al horror y la violencia.
“Leí todos los libros, pero eran catálogos sensacionalistas. No intentaban descubrir quién era este hombre, ni las razones de sus actos”, contó en la conversación con la SAG-AFTRA Foundation.
La respuesta, aseguró, se encontraba en sus historias clínicas: “Los expedientes del hospital psiquiátrico lo decían todo. Mostraban remordimiento, ira y la compleja relación con su madre”. El actor detalló que su preparación actoral fue minuciosa y guiada principalmente por la investigación.

“Trabajé alrededor de 3 meses antes del rodaje. Para mí es esencial llegar al primer día completamente preparado”, afirmó. Hunnam admitió que hubo un mes especialmente difícil, marcado por insomnio y dudas sobre su decisión de aceptar el papel: “Me cuestioné muchas veces si había cometido un error. La intensidad de la investigación generó un periodo de mucha vulnerabilidad”.
La documentación clínica sobre 30 años de internamiento psiquiátrico y las revisiones periódicas resultaron fundamentales para comprender la dimensión humana del personaje.
“El monstruo es solo una máscara. En el fondo hay un ser distorsionado, pero traté de hallar su humanidad”, reflexionó.
La meta, explicó, era construir una interpretación responsable, consciente del impacto que pueden tener este tipo de narrativas.
La creación de la voz y el aspecto físico de Ed Gein

Uno de los retos fue la creación de la voz de Gein. “La voz fue la mayor obsesión. Necesitaba reflejar su trauma y la influencia de un entorno de aislamiento”, explicó. Para ello, Hunnam se inspiró en registros vocales de diversas personalidades y analizó la cadencia de actores como Mark Rylance y figuras como Michael Jackson.
“Creí que no existía ninguna grabación de Gein, así que busqué voces de la época para encontrar matices. Poco antes de filmar, descubrí una cinta real de Gein, cuya voz era completamente diferente a la que yo había creado. Decidí mantener la mía porque sentí que transmitía mejor mi interpretación del personaje”.
En cuanto al aspecto físico, Hunnam experimentó con movimientos y la utilización de una máscara, proceso que le permitió encontrar formas de expresión.

“El trabajo físico me ayudó a romper patrones anteriores, a moverme de forma distinta bajo la máscara. Fue liberador descubrir gestos propios y ajenos al personaje”, señaló.
El convencimiento en sus elecciones fue clave: “Apostar por una propuesta requiere valentía, aunque al principio resulte extraño para el resto del equipo”.
El impacto emocional del rodaje
La relación con el equipo, especialmente con Laurie, quien interpretó a la madre, se construyó desde la confianza y el compromiso mutuo.
“Laurie solo quiso participar después de asegurarse de que yo asumiría el papel con seriedad. Tuvimos una larga conversación y, tras eso, se sumó al proyecto”, narró Hunnam.
Destacó la preparación y exigencia que aportó su compañera de reparto.

Durante el rodaje, Hunnam encontró alivio emocional rescatando dos gatos y compartiendo sus días con ellos en el hotel.
“Vivir en un hotel de lujo y, aun así, terminar la jornada acompañado de mis gatos, fue un verdadero bálsamo. Tener esos animales para jugar y desconectar me resultó esencial”, comentó sobre cómo gestionó un entorno emocionalmente cargado.
Como parte del proceso para despedirse del personaje, el actor realizó un viaje personal hasta la tumba de Gein en Wisconsin, Estados Unidos, una experiencia que simbolizó el cierre de su implicación emocional.

“Sentí que debía reconocer el peso de interpretar a una persona real; fue importante tomar distancia”, explicó Hunnam.
Insistió en la responsabilidad de narrar estas historias con honestidad y humanidad, evitando trivializar el sufrimiento real. Cerca del cierre de su diálogo con la SAG-AFTRA Foundation, Hunnam reconoció que el mayor reto fue asumir el compromiso de retratar la complejidad de Ed Gein sin simplificaciones.
Fuente: Infobae