No data was found

Brecha digital: la puerta de entrada para fraudes contra adultos mayores

La brecha digital se consolida como una de las principales causas que exponen a los adultos mayores a fraudes cada vez más sofisticados. Mensajes alarmantes, llamadas falsas y ofertas irreales se han normalizado en el entorno digital, donde este grupo etario enfrenta desafíos particulares debido a su menor familiaridad con la tecnología y, en muchos casos, la ausencia de redes de apoyo sólidas.

La vulnerabilidad de las personas mayores ante los engaños digitales se explica por factores como la dificultad para adaptarse a herramientas tecnológicas, el aislamiento social y una marcada tendencia a confiar en los demás. José Luis Belmont, secretario técnico del Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó a UNAM Global:

“Las personas mayores son más vulnerables porque tienen un acercamiento menor a la tecnología, tienen miedo a su uso, pero también pueden ser vulnerables porque son mucho más confiadas y actúan de buena fe”.

Estos elementos convierten a este sector en un blanco ideal para delincuentes que buscan obtener datos personales o dinero mediante engaños en redes sociales, correos electrónicos, llamadas o aplicaciones de mensajería. Las estafas suelen comenzar con mensajes que generan miedo o urgencia, como avisos sobre paquetes retenidos o cuentas bloqueadas. Belmont advirtió: “Llega un mensaje con una amenaza o una urgencia, y la persona entra en ansiedad y no busca auxilio de alguien”.

La reacción inmediata sin consultar con un familiar o amigo de confianza facilita que los estafadores alcancen su objetivo. Además, muchas personas mayores viven solas, lo que dificulta verificar la veracidad de la información recibida.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los métodos más empleados es el phishing, que consiste en enviar mensajes falsos para engañar y obtener acceso a cuentas o contraseñas. En ocasiones, los delincuentes se hacen pasar por familiares en situaciones de emergencia, utilizando cuentas hackeadas o, más recientemente, voces clonadas con inteligencia artificial. Según Belmont, “se puede sustituir la voz de una persona que ya conocemos, y eso vuelve más complicado identificar el engaño”.

De esta forma, una persona adulta mayor podría recibir una llamada que aparenta ser de un hijo, nieto o familiar cercano que solicita ayuda urgente, cuando en realidad se trata de una estafa. Además de llamadas falsas, circulan mensajes sobre herencias inexistentes, premios falsos y promociones comerciales diseñadas para robar información personal o financiera. “Es muy común que reciban llamadas de urgencia de familiares que se encuentran en una situación de emergencia y, entonces, las personas mandan dinero sin validar primero si la situación es real”, advirtió el especialista.

Formas de reducir el riesgo de fraudes digitales

Para disminuir el peligro, es clave que los adultos mayores cuenten con redes de apoyo. Consultar con familiares o personas de confianza antes de proporcionar información o realizar depósitos puede marcar la diferencia. También se recomienda activar la autenticación en dos pasos en todas las cuentas digitales.

Al enfrentarse a mensajes sospechosos, es importante revisar ortografía, calidad de imágenes y la dirección del remitente. “En ocasiones, estos mensajes tienen errores o dominios extraños. Ese es un factor importante para proteger la información”, puntualizó Belmont.

Además, nunca se deben compartir datos bancarios ni contraseñas por teléfono, ya que las instituciones legítimas no solicitan información confidencial de esa manera.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de realizar compras en línea o ingresar datos personales, conviene verificar que la página sea oficial y desconfiar de las ofertas excesivamente atractivas. “En ocasiones sí sirve confiar en la intuición. Si la oferta parece demasiado buena, conviene dudar un poco y verificar”, recomendó.

Urgencia de cerrar la brecha tecnológica

La falta de capacitación básica en el uso seguro de la tecnología sigue siendo un desafío pendiente para la protección de los adultos mayores. Aunque existen cursos y actividades, el especialista consideró que todavía hacen falta programas básicos de alfabetización digital y prevención de fraudes. “Debiera darse de manera forzosa una introducción muy básica sobre el uso seguro de la tecnología y la protección de datos personales”, sostuvo.

La inclusión digital es un derecho para que las personas mayores participen plenamente en la vida contemporánea y eviten ser excluidas. Para Belmont, “tenemos que empatizar con ellos mucho más y brindarles herramientas para proteger sus derechos y su información”.

Fortalecer las redes familiares y sociales, así como ofrecer acompañamiento y recursos de prevención, es esencial para proteger a este sector ante el avance de los fraudes digitales. La protección de este grupo vulnerable debe ser una prioridad en la agenda digital.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK