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Árboles almacenarían menos carbono de lo previsto, según estudio

Un reciente estudio de la Escuela del Clima de Columbia, en Estados Unidos, ha puesto en duda una creencia fundamental sobre los árboles: que mientras realizan fotosíntesis, también están creciendo y almacenando carbono. La investigación, publicada en la revista Science Advances, revela que en realidad existe una disociación entre ambos procesos, lo que podría cambiar las proyecciones sobre el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático.

El estudio en detalle

El trabajo se centró en robles de 137 sitios del este de Estados Unidos y California. Los investigadores, liderados por el ecoclimatólogo Mukund Palat Rao del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, combinaron imágenes satelitales, mediciones horarias de CO2 en las copas, sensores en los troncos y registros de anillos de crecimiento desde 1950 hasta la actualidad. Esto les permitió obtener registros diarios de fotosíntesis, absorción de carbono y crecimiento.

Los resultados mostraron que el crecimiento de los robles orientales ocurría principalmente de mayo a julio, aunque continuaban fotosintetizando hasta bien entrado octubre. Aproximadamente el 36 por ciento de toda la asimilación de carbono ocurrió después de que el crecimiento se detuviera a finales del verano. En California, los robles crecían de diciembre a abril, se ralentizaban a mediados del verano y cesaban en agosto, mientras la fotosíntesis continuaba. Allí, el 26 por ciento de la absorción anual de carbono sucedió tras el cese del crecimiento.

Implicaciones climáticas

Este hallazgo tiene consecuencias directas para los modelos climáticos actuales. Rao explicó:

“Actualmente, la mayoría de los modelos asumen que si hay fotosíntesis, hay crecimiento. Hemos descubierto que no es así”.

Y agregó:

“El hecho de que haya más fotosíntesis no implica necesariamente un mayor crecimiento de los árboles en el futuro”.

La razón mecánica es que el crecimiento requiere una presión interna de agua que se pierde en condiciones secas y calurosas. “En cuanto se dan las condiciones secas y calurosas, la actividad de crecimiento se detiene casi instantáneamente, mientras que la fotosíntesis parece continuar a un ritmo ligeramente menor”, detalló Rao.

Parte del carbono absorbido durante la fotosíntesis tardía se usa para impulsar el crecimiento del año siguiente, pero otra fracción se destina a producir follaje, raíces o se oxida para mantener las células vivas en invierno. Esto reduce la cantidad de carbono que se almacena a largo plazo en la biomasa leñosa, que puede tardar décadas, siglos o milenios en regresar a la atmósfera.

¿Qué sigue para la ciencia?

Los investigadores también observaron que la disociación era más pronunciada en años con mayor variabilidad climática, alternando sequías extremas y humedad, un patrón que se espera se vuelva más común con el cambio climático. Rao y su equipo ahora estudian si esta desconexión ocurre en otras especies de árboles, ecosistemas y regiones. “Comprender cómo se vinculan la fotosíntesis y el crecimiento es fundamental para entender cómo los bosques almacenarán carbono a largo plazo”, destacó. La evidencia sugiere que las proyecciones actuales sobre el crecimiento de los árboles en un mundo más cálido y con más CO2 deberían revisarse.

Fuente: Infobae

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