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Mapa global revela la red subterránea de hongos más extensa del planeta

Bajo la superficie terrestre, de manera silenciosa e invisible, se extiende una red que vincula plantas, transporta nutrientes y contribuye a la regulación climática del mundo.

Un equipo internacional liderado por investigadores de los Países Bajos ha elaborado el primer mapa global de los organismos que establecen estas alianzas subterráneas con cerca del 70% de las plantas terrestres: los hongos micorrícicos arbusculares.

Los hallazgos, divulgados en la revista Science de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, transforman la comprensión de la vida bajo tierra.

La cifra central del estudio resulta impactante: los suelos superficiales del planeta albergan aproximadamente 110 cuatrillones de kilómetros de redes fúngicas activas, una distancia casi mil millones de veces superior a la que separa la Tierra del Sol.

Los suelos superiores del planeta contienen unos 110 cuatrillones de kilómetros de redes fúngicas vivas, según el nuevo mapa global de hongos/ Tomás Munita

Estas redes están compuestas por hifas, filamentos microscópicos más delgados que un cabello humano, que funcionan como tuberías vivas entre las plantas y los hongos.

La investigación fue liderada por Justin Stewart y Toby Kiers, de la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN) y la Universidad Libre de Ámsterdam, en los Países Bajos. Colaboraron científicos de Sudáfrica, Canadá, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos.

La red que nadie había podido medir

Las hifas de los hongos micorrízicos arbusculares actúan como tuberías vivas que conectan plantas, transportan nutrientes y ayudan a regular el clima./ Corentin Bisot - VU Ámsterdam, AMOLF Justin Stewart - SPUN

Durante años se sabía que estos hongos existían y eran esenciales, pero nunca se había logrado calcular su cantidad ni localización precisa. Mediciones previas mezclaban distintos tipos de hongos sin diferenciarlos, y no existían mapas globales.

Esa falta de información representaba un problema real: sin conocer dónde están estas redes ni su densidad, era imposible evaluar su aporte al ciclo del carbono o diseñar políticas concretas para proteger el suelo.

Las tierras agrícolas registraron una densidad de hifas 47,3% menor que los ecosistemas silvestres, en un contexto de uso de fertilizantes y fungicidas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La agricultura intensiva agregaba otra preocupación: se sospechaba que los cultivos dañaban estas redes, pero nadie lo había medido a escala planetaria.

Los autores del estudio en Science se propusieron construir un mapa por primera vez, con una resolución de un kilómetro cuadrado por punto de predicción, e identificar qué ecosistemas albergan las redes más densas y qué factores ambientales las determinan.

Robots, datos y 300.000 mediciones bajo tierra

El equipo científico reunió más de 16.000 muestras de suelo en nueve biomas y usó aprendizaje automático para estimar la densidad de las redes fúngicas/Mateo Barrenengoa

Reunieron datos de más de 16.000 muestras de suelo obtenidas en nueve biomas distintos, desde desiertos hasta bosques tropicales.

Con esa base, entrenaron modelos de aprendizaje automático, sistemas informáticos que detectan patrones en grandes volúmenes de datos, para predecir la densidad de las redes en zonas sin muestras disponibles.

El paso más innovador fue un robot de imágenes diseñado a medida, capaz de fotografiar redes fúngicas vivas con altísima velocidad y precisión.

Con ese sistema, el equipo tomó más de 300.000 mediciones del grosor de las hifas de tres especies distribuidas en todo el mundo.

Los investigadores sostuvieron que las redes micorrízicas trasladan 3.900 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente por año y pidieron incluir a los hongos en las políticas climáticas y de conservación/Tomás Munita

Esos datos de grosor fueron la clave para calcular el peso real de las redes: aproximadamente 300 megatones de carbono almacenado en biomasa fúngica viva, una cantidad equivalente a entre cuatro y seis veces todo el carbono que contienen los cuerpos de todos los seres humanos del planeta.

Los resultados mostraron que los pastizales concentran alrededor del 40% de toda la biomasa global de estos hongos.

Zonas como los Everglades en Florida, los humedales del Sudd en Sudán del Sur y la estepa tibetana registraron las densidades más altas, un dato que llamó la atención del equipo porque los pastizales tienen menor vegetación que los bosques tropicales.

Las tierras agrícolas contaron otra historia: sus densidades de hifas fueron, en promedio, un 47,3% menores que en ecosistemas silvestres. El uso de fertilizantes con fósforo y nitrógeno reduce el incentivo de las plantas para alimentar a sus hongos, y los fungicidas los atacan directamente.

El mapa global de densidad de hifas de hongos micorrízicos arbusculares fue publicado junto al estudio en la revista Science/
Truth & Beauty / Moritz Stefaner, Justin Stewart - SPUN

“Es difícil exagerar la importancia y la magnitud de estos hongos”, afirmó Stewart. “Puede haber hasta 10 metros de red micorrízica en apenas una cucharadita de suelo”, resaltó.

Esas redes movilizan hacia el interior del suelo unos 3.900 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente cada año, provenientes de las plantas.

“Los hongos han sido ignorados en las políticas climáticas y de conservación por demasiado tiempo”, señaló Kiers. “Ahora es el momento de cambiar esa trayectoria.”

Imágenes de redes fúngicas obtenidas con un microscopio en el instituto de biofísica AMOLF de Ámsterdam. Los filamentos son hifas de micorrizas arbusculares/ Loreto Oyarte Gálvez - VU Ámsterdam, AMOLF

Tras los resultados, los investigadores advirtieron que los datos de suelos profundos son escasos (apenas el 2% de la base corresponde a profundidades mayores de 50 centímetros) y que las tasas de renovación de las hifas permanecen mal documentadas.

El mapa quedó disponible para su descarga por parte de gobiernos y tomadores de decisiones, con el propósito de servir como línea de base para monitorear la salud de estas comunidades fúngicas subterráneas.

Fuente: Infobae

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