Personal técnico de la Dirección Distrital de Pichincha del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), en coordinación con la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad), desarrolló un taller teórico-práctico dirigido a comuneros de San Francisco de Baños, en la parroquia de Alangasí, cantón Quito.
En la jornada, los asistentes profundizaron en el ciclo reproductivo de la mosca de la fruta, que comprende las etapas de huevo, larva, pupa y adulto. También se abordaron las principales afectaciones que esta plaga genera en los cultivos, como la pérdida de calidad comercial de los frutos, la caída prematura de los mismos, la aparición de pudriciones asociadas a microorganismos, y la prohibición de ingreso a mercados internacionales por la presencia de larvas. Se hizo énfasis en la importancia del monitoreo temprano para reducir las poblaciones de la plaga sin depender exclusivamente de plaguicidas químicos.
Durante la práctica, los productores aprendieron a elaborar dos tipos de trampas caseras de bajo costo. La trampa tipo McPhail utiliza un recipiente con una solución fermentada a base de jugo de fruta, levadura o melaza, la cual atrae a los adultos de la mosca de la fruta y la trampa tipo Jackson, también conocida como panel amarillo, consiste en una superficie de ese color recubierta con pegamento no tóxico; el color amarillo atrae a la mosca, que queda adherida al panel, resultando muy eficaz para la detección temprana y el seguimiento poblacional. La intención es que los productores coloquen estas trampas en sus cultivos de: guayaba, chirimoya, tomate de árbol, cítricos y aguacate.
Mirian Loachamín, técnica de la Dirección Distrital de Pichincha del MAGP y facilitadora del taller, señaló que el objetivo de estas jornadas es que los propios productores conozcan a fondo la problemática de la mosca de la fruta y, sobre todo, encuentren una alternativa casera y de bajo costo para elaborar sus propias trampas. Loachamín destacó que esto es fundamental porque los productores de la zona son agroecológicos, lo que significa que evitan el uso de químicos sintéticos.
El taller, además, abordó el manejo de caracoles y babosas, plagas frecuentes. Los técnicos explicaron que estos moluscos pueden ser portadores del nematodo Angiostrongylus cantonensis, un parásito que causa meningitis eosinofílica en humanos cuando se consumen vegetales mal lavados
De esta manera, el MAGP y Agrocalidad reafirman su compromiso con la producción agroecológica, la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de capacidades en las comunidades rurales de Pichincha.