El Art Directors Guild, el poderoso sindicato que representa a diseñadores de producción, ilustradores y artistas gráficos de Hollywood, ha lanzado una dura crítica contra el legendario cineasta Martin Scorsese. La razón: su respaldo público al sistema de inteligencia artificial generativa FLUX, desarrollado por la empresa Black Forest Labs, donde el director fue nombrado recientemente asesor. Scorsese validó el uso de esta herramienta para procesos de storyboarding, lo que provocó una reacción sindical sin precedentes.
Por primera vez, este gremio señala directamente a un director de la talla de Scorsese por, según sus palabras, “dar la espalda a los artistas que colaboraron en las obras más recordadas de su carrera”. El comunicado oficial, titulado “Mr. Scorsese, The Business is not in flux” (“Sr. Scorsese, el negocio no está en crisis”), sostiene que la promoción de FLUX legitima la sustitución de profesionales humanos por herramientas generativas, un tema que enciende las alarmas en la industria del entretenimiento.
La organización sindical fue contundente al afirmar que “la promoción de un producto de IA generativa elude deliberadamente el aporte de artistas sindicalizados”, una acusación poco común contra figuras del calibre del ganador del Oscar. El comunicado también cuestionó la legalidad y ética de FLUX, señalando que estos sistemas producen “inteligencia cinematográfica” tras analizar “grandes volúmenes de obra protegida por derechos”, probablemente extraídos “de internet sin consentimiento, crédito, compensación ni transparencia”. Para el gremio, insinuar que las contribuciones humanas pueden ser igualadas o superadas por IA representa “una traición” al carácter colaborativo del cine.
Un debate que crece en Hollywood
Esta controversia no ocurre en el vacío. El avance de la inteligencia artificial en la meca del cine ha generado posturas encontradas. Por un lado, James Cameron ha reconocido que explora formas de usar IA para “reducir costos a la mitad”, aunque sin necesariamente “despedir a la mitad del personal”. Por otro lado, figuras como Morgan Freeman han emprendido acciones legales contra clones de voz creados por IA, y múltiples actores han alzado la voz sobre los peligros de la tecnología.
La intervención de Scorsese como asesor de Black Forest Labs y su declaración sobre la necesidad de estar abiertos a “cómo puede evolucionar el cine” han redefinido el tono del debate. El sindicato argumenta que este acuerdo “circunvala” décadas de colaboración exitosa entre directores, diseñadores y artistas humanos.
El valor de los artistas, en el centro del conflicto
El comunicado remarca que el valor de los artistas sindicalizados “es insustituible para cualquier producción de cine o televisión”. La discusión sobre la autoría y los derechos de autor alcanza un terreno inédito, con una figura de la talla de Scorsese enfrentando una acusación pública de legitimar el uso de materiales generados con posibles infracciones al derecho de autor.
Este episodio amplifica la presión sobre los grandes estudios y plataformas respecto al uso de IA en tareas creativas. La declaración del Art Directors Guild se suma a otras acciones gremiales y legales que buscan limitar el alcance de herramientas que, según los sindicatos, amenazan los términos de contratación colectiva y el reconocimiento de la autoría artística. El mensaje final del gremio fue claro: “Pensar que los aportes profesionales pueden ser copiados o superados por IA, construida sobre obra probablemente sustraída a artistas de todo el mundo, es una traición al carácter colaborativo del cine”.
Fuente: Infobae