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Spielberg regresa al cosmos: reseña de ‘El día de la revelación’

Steven Spielberg vuelve a conquistar la pantalla grande con ‘El día de la revelación’, una cinta que mezcla ciencia ficción, acción y un toque de nostalgia por sus grandes clásicos. Protagonizada por Emily Blunt, Josh O’Connor y Colman Domingo, la película es un viaje frenético que atrapa al espectador desde el primer momento.

En esta producción, el director regresa a un género que ha marcado su carrera: desde extraterrestres adorables y aterradores, hasta dinosaurios genéticamente modificados y psíquicos conectados a la red. Todo ello ha dado forma a algunos de sus trabajos más famosos y aclamados. Quienes ya vieron el filme coinciden en que la diversión es constante. De hecho, el primer impulso al salir del cine es garabatear ‘me estoy divirtiendo muchísimo’ en un cuaderno. Una sensación que no necesita recordatorio.

‘El día de la revelación’ funciona como un complemento directo de ‘Encuentros cercanos del tercer tipo’ (1977), el éxito que, tras ‘Tiburón’, consolidó a Spielberg como un titán del nuevo Hollywood. Con el paso de los años, el cineasta amplió su mirada hacia temas más serios, pero sin abandonar la ciencia ficción, un género flexible que le permite explorar personajes familiares y patrones narrativos, mientras se exige más en lo estilístico, técnico y cósmico.

Una trama maximalista y coherente

La historia, escrita por David Koepp —experto en el género y colaborador habitual de Steven Soderbergh—, fue concebida por el propio Spielberg. La cinta se desarrolla como una persecución de largometraje, donde personas simpáticas y misteriosamente conectadas corren hacia un destino común, esquivando fuerzas poderosas. El ritmo oscila entre la comedia, el suspenso, la acción y la contemplación. Los chirridos de neumáticos se mezclan con momentos sobrios que abordan la fe, la razón, el trauma, el autogobierno y el bien común.

La película arranca en plena huida con Daniel Kellner (Josh O’Connor), un hombre común e inquieto, que se defiende de matones liderados por Noah Scanlon (Colin Firth), un villano de labia elegante y mirada depredadora. Es de noche en una ciudad genérica. Daniel tiene a su lado a Jane Blankenship (Eve Hewson) y un pequeño objeto misterioso que Noah desea. Con movimientos rápidos y agilidad, logran evadir la captura en una camioneta. Es la primera de muchas fugas absurdas que Spielberg orquesta con maestría.

Tras la fuga, aparecen otros personajes en rápida sucesión, tejiendo una intriga espinosa. Algo grande, explosivo y peligroso está ocurriendo. En un rincón del mundo, Hugo Wakefield (Colman Domingo) aparece como una figura paterna en una obra en construcción. Rodeado de trabajadores y muros falsos, se convierte en el nexo de varias tramas y ofrece orientación a Daniel. Hugo encarna valores opuestos a los de Noah, marcando la gran división maniquea de la historia.

Como era de esperarse, hay extraterrestres, aunque permanecen en segundo plano, a diferencia de E.T. Spielberg y Koepp insinúan su presencia desde el principio, con un tono dramático y sombrío, integrándolos en una trama conspirativa. Sin embargo, la gran sorpresa es lo divertida que resulta la cinta, especialmente en las escenas con Emily Blunt, quien interpreta a Margaret Fairchild, una meteoróloga de Kansas City, Misuri. Margaret es un ciclón humano de habla rápida y movimientos ágiles, que encaja perfectamente con el ritmo acelerado de la trama.

Guños al pasado y a su propia obra

El origen de ‘El día de la revelación’ se remonta a las observaciones astronómicas de Spielberg en su juventud en Arizona. La película resulta muy personal, sobre todo comparada con la frialdad de ‘La guerra de los mundos’. De adolescente, ya había fusionado esa pasión con el cine, rodando ‘Firelight’ (1964), un largometraje sobre científicos investigando secuestros alienígenas. Décadas después, ha dirigido clásicos del género que, incluso alejados de la ciencia, emprenden vuelos de la imaginación y abordan cuestiones morales sobre la responsabilidad hacia los demás, sean humanos, máquinas o extraterrestres.

A Spielberg le importan los temas que aborda, pero la película nunca se ve lastrada por ellos. En ocasiones, funciona como una recopilación de grandes éxitos. Al igual que otros cineastas de los 70, Spielberg llena su obra de alusiones a clásicos. El monolito de ‘Encuentros cercanos’ evoca el territorio de John Ford, y ‘A.I. Inteligencia Artificial’ está adornada con referencias a ‘Pinocho’ de Disney. Ahora, varias alusiones en ‘El día de la revelación’ remiten a su propia filmografía, desde ‘Duel’ hasta ‘Sentencia previa’. Wyatt Russell, quien interpreta a Jackson, el novio de Margaret, es hijo de Goldie Hawn, protagonista de ‘Loca evasión’. No está claro si la guitarra de Jackson es un guiño a un motivo de ‘Amblin’. Personalmente, me gusta pensar que el dorado y morado que luce Margaret son un homenaje a los Lakers de Los Ángeles, ciudad natal de Spielberg. Estos momentos autorreferenciales evocan el espíritu de los hermanos Marx y Bugs Bunny.

En ‘El día de la revelación’, Spielberg no se duerme en los laureles: los presume. Y es comprensible, se lo ha ganado. Cada referencia a su obra anterior plantea un argumento sobre el cine, su pasado, presente y futuro. Tenía veintitantos años cuando dirigió ‘Reto a muerte’ para televisión, sentando las bases de una carrera que lo benefició a él, a la industria y al público. Una trayectoria que, con el declive de los grandes estudios, hoy parece casi imposible. No es casual que el villano de Firth sea un arrogante magnate corporativo con desprecio por los demás.

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Spielberg y sus excelentes protagonistas —la dulzura complaciente de O’Connor contrasta con la nitidez de Blunt— mantienen el ritmo fluido, incluso en transiciones bruscas. El director parece especialmente animado en las secuencias de acción, con un atractivo aire desenfadado. Las caóticas escenas coreografiadas te harán reír de admiración, más que asustarte. Spielberg no se esfuerza por impresionar: alcanzó la cima hace tiempo, lo que le da libertad para dejarse llevar. Tiene algo que decir sobre el mundo, y aunque sus ideas puedan descartarse, su maestría cinematográfica no.

Una de las cosas más llamativas del interés de Spielberg por la ciencia ficción es cómo el género simboliza el cine: su amplitud, relación con el mundo real, capacidad de asombro e idealismo. En ‘Encuentros cercanos’, alguien le pregunta al personaje de Richard Dreyfuss:

“¿Qué esperaba encontrar?”

Y él casi grita:

“¡Una respuesta!”

Su personaje se obsesiona con descubrir objetos voladores, terminando por abandonar a su familia en un viaje cósmico. Aquí, por el contrario, Spielberg crea una familia de facto —Domingo hace un excelente padre— en una película que insiste en que el cine es una máquina de empatía a la que todos podemos subirnos.

‘El día de la revelación’ está clasificada PG-13 por armas de fuego y violencia moderada. Duración: 2 horas y 25 minutos. En cines.

Fuente: Infobae

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