La máxima corte de Estados Unidos ha emitido un fallo que impide al estado de Alabama (en el sureste del país) emplear gas nitrógeno como método de ejecución. Los magistrados determinaron que este procedimiento vulnera la Octava Enmienda de la Constitución, la cual protege a los ciudadanos contra castigos crueles o inusuales.
Esta resolución del Tribunal Supremo ratifica lo dispuesto por un tribunal de menor jerarquía, que previamente había detenido la ejecución de un recluso al prohibir la aplicación de esta técnica, según reportes de la cadena estadounidense NPR.
El alto tribunal rechazó la apelación presentada por el gobierno estatal. Como resultado, el convicto Jeffery Lee, sentenciado por un doble homicidio cometido en 1998, logró un respiro temporal al impugnar el uso del nitrógeno, método que provoca una asfixia prolongada que dura varios minutos.
La corte sostuvo que este gas representa “un riesgo sustancial de provocar un dolor severo antes de la muerte”. En el pasado, tanto periodistas como abogados han señalado que los condenados sometidos a este tipo de ejecuciones suelen experimentar convulsiones, retorcerse de dolor y vomitar, lo que califican como “un sufrimiento inhumano innecesario”.
Cabe recordar que, en una serie de fallos emitidos desde 2008, el Supremo estableció que si un sentenciado a muerte impugna el método de ejecución, debe proponer una alternativa que no viole la Octava Enmienda. En este caso, Lee sugirió que lo ejecutaran mediante fusilamiento.
Esta determinación judicial se da en un contexto de incremento de las ejecuciones en Estados Unidos. De acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, durante 2025 se ejecutó a 47 personas en todo el país, la cifra más alta en más de una década. En lo que va de 2026, la cuenta asciende a 15 ejecuciones. Además, el presidente Donald Trump ha buscado ampliar el alcance de la pena capital en su segundo mandato, pese a que actualmente solo hay tres reclusos en el corredor de la muerte a nivel federal.
La ONU ha advertido en repetidas ocasiones que las ejecuciones por hipoxia de nitrógeno “podría constituir tortura u otro trato o castigo cruel, inhumano o degradante conforme a la normativa internacional de Derechos Humanos”.
Fuente: Infobae